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La soprano italo-estadounidense Marina Costa Jackson y la mezzo italo-canadiense Emily D’Angelo junto al director de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, Maximiano Valdés. (Suministrada)
La soprano italo-estadounidense Marina Costa Jackson y la mezzo italo-canadiense Emily D’Angelo junto al director de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, Maximiano Valdés. (Suministrada)

El sábado fue un buen día para el quehacer cultural de la Isla. La casa productora CulturArte de Puerto Rico presentó dos cantantes extraordinarias en su serie “Grandes artistas en el Conservatorio”, en la Sala Sanromá del Teatro Bertita y Guillermo L. Martínez.

La soprano italo-estadounidense Marina Costa Jackson y la mezzo italo-canadiense Emily D’Angelo dieron cátedra de buen gusto y musicalidad, arropadas por nuestra Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, bajo la dirección de su titular, el maestro Maximiano Valdés.

El programa del productor y mecenas Guillermo Martínez fue una obra de arte en sí, un regalo coherente para el público. Las dos partes comenzaron y terminaron con algunos de los dúos más conocidos y apreciados del repertorio operístico.

Comenzó la velada con la sublime barcarola para dos voces y orquesta “Belle nuit”, del segundo acto del drama musical en francés “Los cuentos de Hoffmann” de Offenbach. Sirvió, además, para calentar el maravilloso aparato vocal de la soprano, quien había enviado sus disculpas al público, por encontrarse con gripe.

No dejó duda la mezzo D’Angelo -en su intervención como solista en la célebre aria “Una voce poco fa” de “El barbero de Sevilla” de Rossini-, de su virtuosismo y su presencia escénica fascinante.

Ya muy repuesta, en su primera intervención como solista, Costa Jackson mostró los colores de los registros de su voz y sus capacidades histriónicas en “Tu che le vanita” del quinto acto de la histórica batalla por la libertad en contra del poder despótico que sirve de trama para la ópera “Don Carlo” de Verdi.

La Sinfónica resonó íntegra en su lectura del “Intermezzo” de “Cavaleria rusticana” de Pietro Mascagni. También fue colaboradora ideal en las arias “Qual fiama avea…” de “Pagliacci” de Leoncavallo y “Parto, parto” de “La clemenza de Tito” mozartiana, para completar la delicada secuencia del la primera entrega de la presentación con el sublime “Dúo de las flores” de Delibes.

La segunda parte tomó vuelo con la gracia del dueto “Ah guarda sorella” de “Cosi fan tutte”, también de Mozart.

Siguió “Mon coeur s’ouvre a ta voix”, del genial compositor francés de la era romántica, Camille Saint-Saëns, en el segundo acto del drama musical bíblico “Sampson et Dalila”. De este fantástico orquestador, la Sinfónica puertorriqueña bajo la batuta de Valdés hizo alarde de precisión, velocidad y fuerza expresiva en la delirante “Bacchanale”, que obtuvo la primera ovación de pie del concierto.

Completaron la propuesta las dos extraordinarias cantantes haciendo alarde de sus destrezas vocales, su musicalidad y buen gusto. Marina Costa Jackson cautivó con su interpretación de “Io son l’umile ancella” de “Adriana Lecouvreur” de Cilea, así como en “Tacea la notte …” de “Il trovatore” verdiano. Por su parte, la mezzosoprano D’Angelo estuvo espectacular en sus agilidades, proyección vocal y dramática en “Nacqui al affanno” de “La cenerentola”, de Rossini.

Cerraron con la imponente obertura y el dúo “Mira o Norma” de Bellini. Enhorabuena.