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Scarlett Johansson y Adam Driver interpretan los personajes de la historia. (Netflix)
Scarlett Johansson y Adam Driver interpretan los personajes de la historia. (Netflix)

A pesar de su título “Marriage Story”, el nuevo largometraje de Netflix que estrena hoy en las salas de Fine Arts, antes de hacer su debut en la plataforma digital el próximo mes, le dedica gran parte de su duración al divorcio de los personajes interpretados por Scarlett Johansson y Adam Driver.

El filme inicia con dos montajes donde ambos protagonistas dan un resumen de lo que aman de su pareja. Aunque la dirección de Noah Baumbach  (“The Squid and the Whale”)  establece un tono de honestidad emocional desde el principio, esta primera sección es un truco dramático para enganchar al público. Lo que aparenta ser un comercial de la relación perfecta rápidamente se revela como una asignación que Nicole (Johansson ) y Charlie (Driver) han redactado para su mediador para poder iniciar el proceso de su separación.

De ese momento en adelante ninguno de los dos personajes va a tener la habilidad o el deseo de verbalizar sus sentimientos, lo cual convierte el resto del filme en un olla de presión destinada a explotar con una fuerza volcánica. Antes de  que esto suceda, el espectador se convierte en el testigo de un deterioro de comunicación y una batalla de resentimiento que atrapa al hijo de la pareja en una negociación de custodia.

Con este filme Baumbach va cavando la superficie civil y pasiva de los protagonistas hasta llegar al núcleo de sus inseguridades, deseos y remordimientos.

La razón por la cual esto funciona en pantalla y no se convierte en una sesión de tortura para el público reside los recursos de los actores principales dispuestos a acompañar al director en esa jornada. Aquellos que  estén listos para declarar esta la mejor actuación de la carrera de Scarlett Johansson claramente han olvidado sus interpretaciones en “Lost in Translation”, “The Girl With the Pearl Earing”, “Her” la actriz se lanza de lleno para ilustrar las contradicciones de Nicole y todas las acciones que de un  punto de vista pueden interpretarse como una lucha por su independencia mientras, a la vez, podrían ser percibidos como actos de crueldad.

Adam Driver iguala el trabajo de la actriz, demostrando como el silencio y la negación han sido sus mejores herramientas para controlar y luego destruir la relación con su pareja.

A las maravillosas interpretaciones centrales se suma el trabajo de Laura Dern y Alan Alda como los respectivos abogados de Nicole y Charlie. Mucho del humor incómodo de este filme proviene de cómo estos personajes alternan entre ser portavoces, salvavidas y obstáculos tóxicos para los protagonistas.

Decir que esta es una película que requiere paciencia por parte del espectador quizás no sea del todo acertado. Sin embargo, su director y su elenco logran una honestidad que aunque -fácil de celebrar y admirar- no deja de resultar lacerante de principio a fin.