Otilio Warrington “Bizcocho”, Aniel Rosario, Myrna Villanueva, Judith Pizarro y William Gracia, en una escena del programa “Mi familia”, el cual se emitió por espacio de nueve años por Telemundo. (JUAN LUIS MARTINEZ)

A mediados de la década del noventa surgió un programa en la televisión puertorriqueña que representó por primera vez a una familia negra de clase media. Se trató de la comedia “Mi familia”, la cual estrenó en 1994 a través de Telemundo.

Producida por Paquito Cordero, este espacio fue el primero, y hasta entonces el único, que ha existido en la televisión local compuesto principalmente por actores y actrices negros del país. Otilio Warrington “Bizcocho”, Judith Pizarro -ya fallecida-, Myrna Villanueva y Aniel Rosario, fueron los talentos que dieron forma a esta comedia de situación que marcó un hito en la televisión puertorriqueña, transmitiéndose en horario estelar de 9:00 a 9:30 de la noche.

La propuesta del programa fue presentada a Cordero por el propio Bizcocho, quien entendía que era necesario que existiera un espacio en la televisión local que representara a una familia puertorriqueña negra. Cordero acogió la idea que fue aceptada con dudas por los entonces dueños del canal.

“Al programa le daban tres meses de vida porque pensaban que era un tema ‘susceptible’ y yo decía, ‘pero susceptible, ¿por qué? ¿acaso no hay gente negra en el país?’. Y de tres meses que le daban al programa, duró nueve años”, relató Bizcocho sobre la gran acogida que tuvo la producción. El éxito del espacio el actor lo atribuyó al hecho de que por primera vez muchas familias puertorriqueñas se vieron reflejadas en pantalla, algo que no ha vuelto a suceder, luego de que el programa fuera cancelado en el 2003.

“A la gente le encantó porque se veía retratada en pantalla. Más allá de ser una familia negra, era una familia puertorriqueña normal y la gente se veía representada en ella”, indicó Bizcocho, quien lamentó que el espacio saliera del aire por, supuestamente, dejar de generar ganancias.

Para el actor es increíble que 17 años después de que se eliminó el espacio, no haya vuelto a emitirse una propuesta local compuesta en su mayoría por actores y actrices negros, lo que refleja claramente la falta de representación racial que todavía existe en la pantalla chica. Aunque hace la salvedad de que la programación local ha ido reduciéndose poco a poco de la televisión, admitió que “definitivamente” hace falta mayor representación de personas afrodescendientes en la pantalla chica.

Dijo que, por lo menos, en la publicidad eso ha ido cambiando “poco a poco”, ya que antes “se pensaba que los negros no tomábamos vodka, ni ron, ni comprábamos casas ni carros, porque todos los anuncios los hacían los blancos”. “Tan reciente como 20 años atrás es que se empezó a ver a gente negra en los anuncios y eso es parte de esta mala costumbre de pensar que el negro no es parte de la sociedad”, sostuvo.

La representación sí importa

Con esa postura coincidió la escritora y profesora de comunicaciones Gloriann Sacha Antonetty Lebrón, quien lleva investigando la falta de representación racial en los medios de comunicación de Puerto Rico. La también creadora y editora de la revista Étnica -primera revista y plataforma multimedios puertorriqueña dedicada a las comunidades afrolatinas- dijo que basta prender el televisor para darse cuenta de que todavía es bien limitada la participación de personas visiblemente negras en la pantalla chica.

Señaló que urge esa representación en las producciones del país para que los niños y niñas, así como los jóvenes y los adultos negros y negras, puedan verse reflejados y se rompa con el estereotipo de que lo único bello y bueno es lo occidental.

“Una de las razones por la que se nos hace difícil autoidentificarnos como negras o negros en herramientas como el censo es porque no hay una representación positiva en los medios. Imagina, por ejemplo, una niña o niño negro viendo la televisión y que de pronto las imágenes que se presentan de ellos, de nosotros, son negativas, violentas, no son bellas. Ahí se empieza a formar un concepto que la psicóloga social comunitaria, Mariluz Franco Ortiz, del Colectivo Ilé, llama el ‘autoestigma’, que es la que uno se va formando y que tienen un impacto directo en la autoestima”, indicó para demostrar la importancia de esa representación.

Por eso, una de las propuestas que ha lanzado públicamente la también periodista es que se creen becas y oportunidades de formación y desarrollo profesional para jóvenes negros o afrodescendientes que estén interesados en las comunicaciones. De esta forma, dijo, se lograría una mirada inclusiva en el desarrollo de contenidos para la televisión.

Antonetty Lebrón recordó la importancia que tuvo para ella el programa “Mi familia”, así como otras producciones estadounidenses que eran protagonizadas por personas visiblemente negras, las que le ayudaron inmediatamente a identificarse. “Esa representación fue bien importante y cubrió un gran vacío para mí”, dijo la escritora, quien de niña llegó a participar de varios comerciales que nunca salieron en la televisión local porque “todos iban dirigidos al mercado ‘del Caribe’”. “Podía representar a una niña caribeña de las islas, pero no a una puertorriqueña”, dijo mostrando un claro ejemplo de la invisibilidad que han tenido las personas negras en los medios locales.

Indicó que, aunque todavía queda mucho por recorrer, se han ido abriendo algunos espacios en la publicidad, en la radio y en el teatro. Destacó, por ejemplo, el programa radial “Negras” -en el que participa-, y que se transmite por Radio Universidad de Puerto Rico. Este es el primero en la radio nacional producido y conducido por mujeres negras. También habló sobre el grupo teatral Sorgen, grupo artístico conformado por artistas negros que se formó en 2019, con el propósito de realizar todo tipo de teatro, no racial, donde sus protagonistas y elenco sean de descendencia afrocaribeña.

“No es que no existamos, sino que no se nos ha dado el espacio”, puntualizó la comunicadora.

Abrió puertas

Uno de los actores negros que abrió paso en la televisión local fue precisamente Bizcocho. Relató que no sabe si fue por suerte o porque “Dios andaba conmigo”, pero logró entrar en la pantalla chica en la década del sesenta de la mano de don Tommy Muñiz. “Yo era el limpiabotas de don Tommy y un día tuve la osadía de preguntarle si podía trabajar con él en la televisión. Tenía como 15 o 16 años y me dijo que pasara por el canal a ver qué sabía hacer. Y gracias a Dios y a mi talento, logré esa primera oportunidad”, rememoró, sobre su entrada a la televisión, donde aseguró nunca sintió discrimen racial.

Al preguntarle qué otros actores negros o negras recuerda de aquellos primeros años en la pantalla, solo logró mencionar a la actriz Carmen Belén Richardson que también formó parte de las producciones de don Tommy Muñiz. De hecho, fue este reconocido productor puertorriqueño el que en la década del ochenta produjo el espacio “La familia Brinn”, un programa de música y comedia que duró poco tiempo, y que se componía de una familia puertorriqueña de artistas negros. Flavia García, quien fuera mano derecha de don Tommy, dijo que para el productor lo importante era el talento y que “nunca vio a los negros distintos a los blancos”.

En la época en que Bizcocho comenzó en la televisión local, había varios actores y actrices que se pintaban la cara de negro para representar personajes casi siempre estereotipados. Aunque la práctica fue “poco a poco” despareciendo de la pantalla chica, Bizcocho siempre se cuestionó por qué esos personajes no los podían representar actores negros. “Siempre decía, pero si hay actores negros que pueden hacer eso, ¿por qué no los buscan? Pero lo que pasa es que si en aquella época decías eso te miraban como ‘de qué habla éste’, porque se pensaba que no había el talento para hacerlo”.

Bizcocho entiende que en la actualidad hay mayores oportunidades para los talentos negros del país, pero reconoció que todavía la historia de los artistas afrodescendientes se desconoce. Un ejemplo claro, dijo, es el caso del actor puertorriqueño Juano Hernández, quien es considerado como uno de los actores afroamericanos pioneros en la radio estadounidense y en el cine de Hollywood.

“Es una de las representaciones más grandes que hemos tenido en Hollywood, un autodidacta, un hombre espectacular, y mucha gente no lo conoce. Es una lástima que en su casa no se le ha reconocido como debería ser”, expresó.

Al cuestionarle por qué cree que es esto, dijo que “porque la gente no quiere hablar de eso (racismo), siente vergüenza de hablar de esas cosas, pero yo creo que es tiempo de sacudirnos y empezar a hablar de las cosas que tenemos que hablar como está pasando”. “Lo importante es que nadie sienta que por tener un color de piel distinto es menos que el otro y que tampoco piense que, es más. Podemos tener todas las diferencias del mundo, pero yo soy igual a ti y tú eres igual a mí, no importa el color de piel”, agregó.

Otilio Warrington señaló que se siente orgulloso de haberle abierto las puertas a otros actores y actrices negros del país y que espera que se sigan sumando al cine, al teatro, a la radio, a los noticiarios y la televisión puertorriqueña “porque aquí hay mucho talento”. “Me siento orgulloso de haber sido parte de esa representación y haber abierto puertas a otros actores negros”, concluyó.