Álex Pina se lanzó en el nuevo reto de otra serie para Netflix. (Archivo)

"Es una combinación muy peculiar la locura de Álex Pina", dice por videollamada desde Madrid el actor argentino español Juan Diego Botto sobre "White Lines".

La ficción, que debuta en Netflix, es una creación del cerebro de "La casa de papel", en conjunto con la productora británica Left Bank Pictures, realizadores, entre otras cosas, del prestigioso drama "The Crown".

La trama sigue a Zoe Walker (Laura Haddock), una británica que llega a España a identificar los restos de su hermano Álex, encontrado en el desierto de Almería tras pasar 20 años desaparecido.

En un intento por descubrir qué le ocurrió, llega hasta Ibiza, donde Álex había viajado para cumplir su sueño de ser un exitoso DJ. Botto coprotagoniza esta serie como Oriol Calafat, el heredero de una poderosa familia de Ibiza y uno de los mejores amigos de la víctima antes de su muerte.

"Para Zoe, yo soy un claro sospechoso, y para mí, ella es el inicio de un conflicto innecesario", cuenta el actor.

Añade que la familia Calafat "es la más disfuncional que me he encontrado, con un hijo atraído por su madre, un padre que le dice abiertamente que no lo quiere y una hermana que trabaja desesperadamente para no pertenecer al clan".

La serie transcurre en dos tiempos, el presente y los años 90. Esto último fue una de las cosas que atrajo el interés de la productora británica Sharon Hughff.

"Me encanta esa década, tiene un sentimiento de mucha nostalgia", comenta, también por videollamada desde Inglaterra. Aunque gran parte de la ficción se filmó en Mallorca, Ibiza es un personaje más en la trama, y Hughff comenta que eligieron ese destino porque representa una pérdida de la inocencia, que se ha vuelto más corrupto con el tiempo.

"Sin ser demasiado pretenciosos, queríamos mostrar cómo el mundo ha cambiado. Y, además, es un escape hermoso, especialmente ahora que estamos atrapados en nuestras casas", agrega.

"White Lines" tiene el sello de adrenalina pura de las producciones de Pina y es una mezcla de géneros que la hacen difícil de clasificar. "Cuando leía los guiones me parecía que la materia prima era excelente, pero muy diversa. No sabía cómo iba a cuadrar el drama con el thriller , con la comedia y el policial y el melodrama, y a veces había cierta duda de si todo eso metido en la coctelera iba a funcionar", comenta Botto.

"Pero cuando vi los primeros cinco capítulos, tuve que escribirle a Álex y decirle que me quitaba el sombrero", agrega.

El actor califica la experiencia de trabajar con el guionista como "magnífica". "Es un tipo con una capacidad de trabajo envidiable, está en tres proyectos a la vez, pero le preguntas de un personaje y te cuenta su vida completa. Es un privilegio poder tenerlo siempre ahí, porque te entrega mucha información y con un nivel de entusiasmo que te dan ganas de, por lo menos, empatar ese nivel. Solo quieres trabajar más duro", sostiene.


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