La autorización del medicamento Aducanumab da esperanza a una creciente población de personas con Alzheimer.
La autorización del medicamento Aducanumab da esperanza a una creciente población de personas con Alzheimer. (Shutterstock)

Esperanzados y entusiasmados, pero también cautelosos. Así están los médicos en la isla que tratan a pacientes de Alzheimer a partir de la aprobación acelerada de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) al medicamento Aducanumab para el tratamiento “directo” de la enfermedad.

Una autorización que se dio a principios de esta semana en medio de dudas y controversias sobre la seguridad de su uso, según lo expresaron algunos de los expertos del mismo comité de asesores de la entidad. Sin embargo, la FDA concluyó que los beneficios del medicamento -de la farmacéutica Biogen-, superan los riesgos de la terapia.

Por eso hay motivos para celebrar, señala la geriatra y especialista en medicina interna, Vanessa Sepúlveda Rivera, catedrática de la División de Geriatría de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas.

“Esta nueva terapia es el inicio de una nueva era en el tratamiento de esta temible enfermedad”, asegura la también fundadora de la iniciativa Un café por el Alzheimer.

Y no es para menos. Es la primera terapia para tratar el Alzheimer tras 20 años en que no se autorizaba el uso de ningún fármaco contra esta enfermedad. Además de ser el primero dirigido a atacar la patología subyacente del Alzheimer: la formación de placas de amiloides en el cerebro -que se cree comienzan a depositarse hasta 20 y 30 años antes-, responsables del declive cognitivo que sufren los pacientes.

“Los que trabajamos con Alzheimer estamos apasionados con la idea de un nuevo tratamiento que trabaje directamente la patología de la condición”, afirma la doctora Sepúlveda, mientras señala que, hasta ahora, los medicamentos disponibles solo trabajan con los síntomas.

En cambio, este nuevo tratamiento está dirigido a la “limpieza de las placas”. De hecho, la FDA ha indicado que el medicamento tuvo una reducción de 71% de las placas amiloides que se consideran las causantes de la enfermedad.

“Aducanumab es un anticuerpo contra las placas de amiloides que ya están en el cerebro. Los estudios (de este medicamento) probaron que removerlas disminuye el deterioro clínico de las personas que tienen la enfermedad de Alzheimer”, explica la doctora Sepúlveda, al precisar que el tratamiento se aprobó para personas con deterioro cognitivo leve y etapas tempranas de la condición.

La internista resalta que el estudio de este medicamento pasó por varios procesos y también por fracasos. “Aquí es que hay un poco de sentimientos encontrados porque para aprobar un medicamento se tiene que pasar unas fases clínicas (I, II y III). En este caso, se omitió la fase II y eso trajo encontronazos en términos de la aprobación. Pero es un medicamento que se lleva estudiando desde hace años. En marzo de 2019 se paró porque no se encontró beneficios, pero la compañía volvió a analizar los datos y se descubrió que en ciertos pacientes demostraba beneficios, aunque en pacientes con enfermedad avanzada no”, agrega la investigadora.

Un gran paso en la medicina

Sin embargo, señala que una cosa es la eficacia y otra es la efectividad en el mundo real, “que es lo que vamos a ver ahora en la fase IV, en la que se siguen evaluando a los pacientes para ver cómo responden al tratamiento”.

“Mi opinión es que es un gran paso que nos va a abrir las puertas a una nueva era de tratamientos asociados directamente a la patología de la enfermedad. Pero no es un medicamento que ya se pueda recetar”, indica la doctora Sepúlveda, mientras resalta que para participar en esa fase IV, los pacientes deben estar debidamente diagnosticados por estudios aprobados por la FDA. Entre ellos, neuroimágenes y estudios de biomarcadores en el cerebro y en la sangre o en el líquido cefalorraquídeo que identifiquen el deterioro cognitivo leve o la demencia temprana tipo Alzheimer.

Además, al momento también es un fármaco que cuesta más de $50,000 anual. “Pero estamos esperanzados en que vamos a tener una alternativa a la mano, en un futuro cercano”, sostiene la internista.

La FDA ha indicado que, si no se logra confirmar el beneficio del medicamento, la agencia puede exigir el retiro del medicamento del mercado.

La terapia, que consiste en una infusión inyectada mensual, también tiene unos efectos secundarios que “pueden añadir significancia en pacientes con otras comorbilidades”, comenta la especialista. Entre ellos, menciona que se han reportado pequeños sangrados en el cerebro en personas que tenían ciertos marcadores genéticos, como la apolipoproteína e-4, así como edemas o hinchazón cerebral. Sin embargo, según la FDA estos eventos se resolvieron por sí mismos durante el estudio.

“Todos soñamos con un mundo sin Alzheimer y la única manera es atacando la producción de las placas de amiloides. Por eso me da mucha alegría este gran paso en esa dirección”, precisa la doctora Sepúlveda, tras advertir que el Alzheimer sigue en aumento en Puerto Rico debido a que los factores de riesgo asociados a la enfermedad son muy comunes en la población boricua.

Entre ellos, menciona la enfermedad cardiovascular, diabetes y obesidad entre otras. “Otra razón del aumento puede ser que hay más conciencia de la enfermedad y estamos diagnosticando más. Ya no hay tanto tabú y la gente está buscando ayuda más temprano”.

Cabe destacar que en Estados Unidos hay más de seis millones de personas que viven con la enfermedad y se espera que este número aumente a medida que la población envejece. Además, el Alzheimer es la sexta causa de muerte en la nación, según el comunicado de la FDA.

En Puerto Rico, no hay datos científicos con respecto a la cantidad de personas con Alzheimer. Pero hay un Registro de pacientes con la enfermedad que, según la doctora Sepúlveda, se está revaluando en estos momentos por el comité asesor de Alzheimer del Departamento de Salud.

“Se estima que en Puerto Rico hay aproximadamente 60,000 personas con Alzheimer. Estos estimados se basan en estudios de prevalencia que se han hecho anteriormente y que indican que, aproximadamente, un 12% de la población mayor de 65 años puede tener la condición. Y sabemos que hay aproximadamente 800,000 personas mayores de 60 años. Por lo tanto, si buscamos un 10% de esa población, estamos hablando de 60 a 80,000 personas que pudieran tener la enfermedad”, explica la doctora Sepúlveda, mientras exhorta a conocer más sobre la enfermedad para lograr identificarla a tiempo. Además, resalta la importancia de tener herramientas y protocolos de diagnóstico apropiados y mejorar la investigación en términos de factores de riesgo, prevención y tratamiento temprano. “Siempre es esperanzador saber que eventualmente se podrá evitar el deterioro clínico de la enfermedad, tanto para el cuidador como para el mismo paciente”, comenta entusiasmada.

Factores de riesgo

Todavía no existe una cura para la enfermedad de Alzheimer, pero hay factores de riesgo conocidos:

Edad: La probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer aumenta a medida que se envejece. Se estima que el 5% de los estadounidenses entre las edades de 65 y 74 tienen Alzheimer, pero esta cifra se dispara a casi el 50% si es mayor de 85 años.

Antecedentes familiares: Las personas con padre, madre, hermano o hermana con Alzheimer tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad y el riesgo aumenta si más de un familiar la tiene.

Genética: Según la Asociación de Alzheimer hay dos categorías de genes que influyen el desarrollo de una enfermedad: los genes de riesgo y los genes deterministas. “Se encontraron genes del Alzheimer en ambas categorías”, se indica en la información.

Factores que puedes mejorar

Según datos de la Asociación de Alzheimer, puedes influir en retrasar o evitar la enfermedad llevando un estilo de vida más saludable. Esto incluye:

Bajar de peso si tienes obesidad o sobrepeso

Controlar la diabetes

Controlar la presión arterial alta

Dejar de fumar

Hacer ejercicios rutinariamente

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