Los investigadores utilizaron datos sobre diez factores de riesgo conocidos para estimar los riesgos de cada mujer de desarrollar cáncer de mama durante un período de cuatro años.
Los investigadores utilizaron datos sobre diez factores de riesgo conocidos para estimar los riesgos de cada mujer de desarrollar cáncer de mama durante un período de cuatro años. (Chema Moya)

Un equipo de investigadores españoles y noruegos ha creado un modelo para predecir el riesgo individual de desarrollar cáncer de mama, que podría usarse para ajustar así la frecuencia o el tipo de mamografía en función de las probabilidades de cada paciente de sufrir la enfermedad.

Esta investigación, fruto de la colaboración de investigadores del registro de Cáncer de Noruega y el Instituto de Investigación Médica del Hospital del Mar de Barcelona (IMIM), es uno de los estudios que se presentan este miércoles en el arranque del Congreso Europeo de Cáncer de Mama (EBCC, siglas en inglés).

Es el mayor congreso de cáncer de mama fuera de Estados Unidos y congregará hasta el viernes en torno a 1,500 personas de 80 países en el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB).

Organizado por la sociedad europea de especialistas en cáncer de mama Eusoma, la Organización Europea para la Investigación y Tratamiento del Cáncer (EORTC, siglas en inglés), y la coalición internacional de pacientes Europa Donna, el congreso aborda las novedades en todo el espectro de esta enfermedad, desde detección, tratamiento, atención a la paciente o el impacto del estilo de vida.

Uno de los ámbitos que se abordan en la primera jornada es la mejora del cribado del cáncer, no solo para aumentar los diagnósticos precoces sino también para hacerlo de forma más precisa y personalizada, porque el nivel de riesgo o la predisposición genética de cada mujer es diferente.

Este es el objetivo del estudio que presenta en el EBCC el doctor Javier Louro, del Hospital del Mar, que ha trabajado en el análisis de los datos de alrededor de 50,000 mujeres que participaron entre 2007 y 2020 en el programa nacional de cribado de Noruega, por el que se invita a todas las mujeres de 50 a 69 años a hacerse una mamografía cada dos años.

Los investigadores utilizaron datos sobre diez factores de riesgo conocidos para estimar los riesgos de cada mujer de desarrollar cáncer de mama durante un período de cuatro años. Estos incluían la edad, antecedentes familiares de cáncer de mama, enfermedad mamaria benigna anterior, densidad mamaria (una medida de las glándulas y el tejido fibroso de la mama), índice de masa corporal o consumo de alcohol.

Compararon estos factores en mujeres con y sin diagnóstico de cáncer de mama para evaluar el impacto de cada uno, desarrollar el modelo y verificar si era preciso en términos generales.

“Se han creado varios modelos de predicción del riesgo de cáncer de mama, pero creemos que este es uno de los primeros modelos diseñados para guiar las estrategias de detección de mama a lo largo de la vida de una persona utilizando datos reales de un programa de detección”, ha destacado Louro.

Este modelo, que los investigadores han podido verificar que es preciso, podría hacer que los programas de detección de mama sean más efectivos y, en última instancia, mejorar las tasas de supervivencia.

“Por ejemplo, a alguien con bajo riesgo se le podría ofrecer una mamografía estándar cada tres o cuatro años en lugar de cada dos años y a alguien con riesgo medio se le puede ofrecer una mamografía 3D avanzada cada dos años, mientras que a las personas con un riesgo alto se les puede ofrecer una nueva prueba de detección con mamografía o resonancia magnética cada año”, ha indicado el investigador.

También podría contribuir a disminuir los “falsos positivos”, que ocurren cuando las pruebas de detección indican cáncer, pero otras posteriores muestran que no lo hay, y el sobrediagnóstico, que sucede cuando las pacientes son diagnosticadas y tratadas por un cáncer que crece extremadamente lentamente y no ha causado ningún problema durante su vida.

Estos hallazgos se basan solo en un programa de detección en un país, por lo que, según los investigadores, se requerirán más estudios, como otro similar al de Noruega, pero en un entorno diferente o una simulación por computadora.

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