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La complicidad es tanta que casi se puede tocar. Se percibe en las miradas, los gestos y las sonrisas de las chicas que practican roller derby,    un deporte que al cumplir su primer aniversario en Puerto Rico continúa conquistando a una población femenina entusiasta y plural. 

Es viernes en la noche y en la cancha St. Just en Carolina hay  jugadoras  altas, bajitas, profesionales, estudiantes, madres, atletas y principiantes.      Algunas  empezaron a practicar   seducidas por la curiosidad. Otras, por el reto de probar una actividad  diferente. Y es que el roller derby figura dentro de  ese puñado de  deportes   predominantemente femeninos que hasta el momento pocas mujeres aquí practican.

La suma de estas características interesó a  Johana Torres. Ver a las demás chicas jugar la intimidaba, pero al mismo tiempo  la provocaba.     

“Jamás pensé que me quedaría. Para nada era atleta. No hacía nada de ejercicio y al principio me cansaba muchísimo. Pero poco a poco, con dedicación, fui desarrollando las destrezas”, cuenta la joven cuyo nombre de juego es “The Nannynator”. 

No es la única que comenzó de cero. Estrella Santiago  no sabía siquiera patinar. El deporte le planteó el desafío de soltar inhibiciones para  dominar su espigado cuerpo sobre ruedas. Al principio “parecía una bebé” cuando aprende a caminar. Unos meses más tarde la situación es en extremo diferente. Hoy se desliza con soltura junto a su grupo. 

“Con práctica lo logré, y ha sido un ejercicio bien diferente. Para mi,  que estudio Derecho  ‘full time’, es una forma de despejar la mente y liberar tensiones”, comenta quien, limitaciones atrás,  ahora se hace llamar “Fearlexxx”. 

Esa determinación  de lanzarse a lo desconocido  parece coincidir  entre las aficionadas del roller derby.


Cómo llegó a Puerto Rico

Tan es así que ni siquiera la precursora del deporte en Puerto Rico,  Nidzy Moringlane de Rivera, dominaba los patines ni las reglas del juego cuando en diciembre de 2011 decidió  invitar a otras a jugar.  

“Yo viví en Canadá, donde el deporte es supergrande aunque ‘underground’. Nunca lo jugué, pero cuando regresé a Puerto Rico me decidí a crear un evento en Facebook. Pensaba encontrar dos o tres nenas interesadas en patinar” cuenta. 

Pero no fueron 2 o 3 sino 33 las chicas que aparecieron. En cuestión de semanas organizaron su primera práctica. Y  un  29 de enero, en la  cancha de la escuela  Gabriela Mistral en San Juan, arrancó la aventura sobre ruedas.  

“Hubo de todo porque nadie sabía bien lo que hacía. Gente cayéndose en los patines. Una se rompió el tobillo y otra el codo. Pero todas eventualmente siguieron. Después que entras a esto no te quitas”, apunta quien en la cancha se hace llamar Niky Dee Stroys-U dentro de su equipo, Tropic Terrors. 

A los encuentros informales fueron llegando cada vez más chicas y empezaron  a crearse sobre una decena de equipos que en total hoy reúnen a unas 150 patinadoras, según  estima Niky. 

  Dependiendo del grupo, la rigurosidad del entrenamiento varía; pero si algo puede darse por hecho es que será intenso y varias veces por semana.  

“Hacemos mucho ejercicio cardiovascular. Se trabaja con el cuerpo como resistencia y se aprenden técnicas para saber caer sin lastimarse, defenderse y manejar el área defensiva del deporte”, explica Víctor Díaz Miró, entrenador de las Killer Dolls.

 El equipo Tropic Terrors entrena cuatro veces a la semana de dos a tres horas y celebran reuniones mensuales como parte de la organización de su liga. 

“Este es un deporte fuerte. Hay  nenas que entran a las prácticas y no siguen. No aguantan el ritmo”, apunta Niky, al coincidir con Díaz en que para practicar el deporte la disciplina es clave.

Su origen

Aunque en Puerto Rico recién comienza a tener auge, el derby no es un deporte nuevo. Data originalmente de la década del 1920 en Estados Unidos, cuando comenzaron a documentarse en los diarios las carreras de resistencia sobre ruedas en las que competían hombres y mujeres. Para entonces, dominaba el juego el elemento teatral y en un momento dado se pareció a la lucha libre entre mujeres, solo que en patines, comenta Díaz. 

  Una década más tarde el promotor Leo Seltzer  registró el nombre del deporte, que en  los años 70 decayó. Hasta que a principios de 2000 con la organización de varias ligas femeninas en la Women’s Flat Track Derby Association (WFTDA) el juego se renovó y rápidamente empezó a capturar gran atención. 

La WFTDA le imprimió un nuevo orden al juego y estableció un extenso manual de normas que hoy son seguidas por otros equipos, afiliados y no afiliados, alrededor del mundo. Aunque se mantiene como un deporte de contacto, el derby se juega hoy bajo normas claras que prohíben los golpes intencionales, los codazos y los empujones. En su lugar, son permitidas las estrategias que permiten a las jugadoras esquivarse con movimientos de cadera o cuerpo entero.

La liga local Tropic Terrors está en busca de lograr entrar al programa de aprendiz de la WFTDA con el fin de perfeccionar su juego y convertirse en la primera liga en el Caribe capaz de competir en la Copa Mundial junto a agrupaciones de todo el mundo.

Cómo se juega  

Las jugadoras se dividen en dos equipos de cinco. Cada uno cuenta con cuatro bloqueadoras y una ‘jammer’. Dentro de las bloqueadoras de cada equipo se designa una como pivot. Las pivots pueden  convertirse en ‘jammers’ durante el partido si fuera necesario. 

Un juego se divide en dos mitades de 30 minutos. Cada media hora, a su vez, se divide en segmentos (‘jams’) de dos minutos con 30 segundos de descanso entre cada uno.

Durante cada segmento las bloqueadoras intentan impedir el paso de las ‘jammers’ rivales valiéndose de posiciones estratégicas y el uso de sus cuerpos a modo de barrera. La primera de las ‘jammers’ que rebase a las bloqueadoras se convierte en líder y es la única que puede detener el juego como parte de su estrategia o si por alguna razón se ve impedida de seguir jugando.  Cuando la ‘jammer’ rebasa por segunda vez a las bloqueadoras comienza a anotar puntos, uno por cada jugadora que logre dejar atrás.

En la pista, desde Estados Unidos hasta Australia, las chicas roller derby se distinguen por su estética ‘punk’, aire feminista, sobrenombres a partir del juego de palabras, vestuarios y medias coloridas. Son características que les conceden un aire juguetón y rudo a la vez.

La intensidad durante el partido contrasta con la camaradería en las gradas. Cuando la contienda  termina, las patinadoras salen juntas, bromean, hablan de sus vidas. 

“He hecho muchas nuevas amigas aquí, hasta de otros equipos. Hay una rivalidad en el juego pero ‘deep down’ todas somos amigas”, comenta Lorna Pérez.

A dónde va

En Puerto Rico, sus seguidoras auguran que el roller derby llegó para quedarse. Sin embargo, reconocen que aún queda mucho por hacer para que obtenga  el respaldo necesario para desarrollarse. Hasta el momento, Carolina es el único municipio que ha incluido el juego   en su lista de deportes. A falta de mayor respaldo, ubicar canchas para practicar es cuesta arriba. Las chicas tienen que buscarse su espacio en las canchas de baloncesto mientras ocurre lo que más quieren: que se multipliquen los equipos y ligas y comiencen a crearse los espacios necesarios para practicar.   

Lo cierto es que, aun frente a las dificultades, el roller derby ha llenado un espacio.  

“Este es un deporte donde cualquier muchacha, sea gordita, flaquita, alta o bajita, se siente en grupo porque es para todo tipo de mujer y de edad. Tenemos desde nenas de 15 años entrenando para cuando cumplan 18 hasta mujeres de 40 a 42 años, y somos todas amigas”, destaca Niky.

 Para Mariela Fullana, uno de los atractivos del roller derby es que empodera a las mujeres y potencia su sentido de solidaridad.   

En su caso,  el deporte llegó por casualidad gracias a la recomendación de una prima mientras trabajaba en su tesis de maestría. Para su sorpresa, encontró en la actividad una buena herramienta para liberarse de los bloqueos y temores comunes en procesos de ese tipo.  

“Una de las cosas más nítidas del roller derby  es que te ayuda a vencer distintos tiposde miedo”, señala.  “Puede sonar un poco clichoso, pero con cada caída que te das jugando te tienes que levantar y eso refleja un poco lo que nos pasa todos los días”, comenta.  

Sobre los patines el cuerpo pierde estabilidad. Es preciso maniobrar, concentrarse y perseverar para hallar equilibrio. En eso, el derby también  se parece a la vida.


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