En Ambrosia, entrevista al enólogo  Luis Zurinaga y  su  esposa Suzanne Zurinaga david.villafane@gfrmedia.com
En Ambrosia, entrevista al enólogo Luis Zurinaga y su esposa Suzanne Zurinaga david.villafane@gfrmedia.com (David Villafane/Staff)

Mudarse a una propiedad en el condado de Sonoma, California, y no emprender en el mundo del vino no tiene sentido alguno.

Esa fue la conclusión a la que llegaron Luis Zurinaga y su esposa Suzanne y lo que sirvió de motor para el nacimiento de Viñas Zurinaga, enfocada en la elaboración de vinos esencialmente californianos, pero de indudable inspiración europea y con la innegable esencia del ADN puertorriqueño.

Y es que para Zurinaga es un motivo de orgullo y satisfacción el haber plasmado el apellido de su familia en la historia de los prestigiosos vinos californianos.

Luis Zurinaga, nacido y criado en Puerto Rico, graduado de ingeniería civil del Recinto Universitario de Mayagüez y hermano del reconocido cineasta Marcos Zurinaga, visitó la isla recientemente para presentar de manera oficial sus dos criaturas: Viñas Zurinaga 7 Rows Chardonnay 2017 Sonoma Coast y Viñas Zurinaga 2017 Sonoma Coast Estate Pinot Noir.

En Ambrosia  entrevista al enólogo  Luis Zurinaga y  su  esposa Suzanne Zurinaga david.villafane@gfrmedia.com
En Ambrosia entrevista al enólogo Luis Zurinaga y su esposa Suzanne Zurinaga david.villafane@gfrmedia.com (David Villafane/Staff)

“Después de vivir en California desde los años 70, hace 20 años nos mudamos a Sonoma y nos enamoramos de la zona porque de allí son los vinos que nos gustan”, manifiesta de entrada Zurinaga sobre lo que comenzó como un proyecto de retiro para él y su esposa, quien es decoradora profesional y amante de la fotografía.

El matrimonio reside específicamente en Sebastopol, en la costa de Sonoma, a solo diez millas del Pacífico, donde el terreno y las condiciones climatológicas resultan idóneas para cultivar las uvas de estos vinos.

“El Pinot Noir y el Chardonnay son vinos elegantes y allí la temperatura no es tan caliente y el suelo es arenoso y rico en minerales, elementos importantes para estos vinos. Empezamos de cero, a sembrar el viñedo, sacamos nuestro primer vino en el 2012 y nos gustó. Eso nos sirvió de impulso para seguir. Empezamos con el Pinot Noir, luego el Chardonnay y ahora estamos trabajando un rosado, que me recuerda a mi mamá que se llamaba Rosita Rosado Zurinaga”, cuenta el ingeniero con un sonrisa.

“Lo nuestro no es volumen, es calidad” asevera y ciertamente lo es dado a que su producción alcanza solamente 150 botellas por añada por etiqueta.

Un detalle sumamente importante de los vinos de Viñas Zurinaga es que, aunque parten de las uvas que más se cultivan en esa región, el enólogo puertorriqueño quiso distanciarse de las características comunes de los Pinot Noir y Chardonnay.

“El estilo de nuestro vino es muy diferente a lo que se acostumbra en la zona. Cuando en California se comenzó a elaborar Pinot Noir casi querían imitar al Cabernet Sauvignon, con un contenido de alcohol alto, de 14.5%, y con la uva muy madura, pero realmente ese no es el perfil del Pinot Noir. Nosotros lo elaboramos al 12.3% de alcohol; eso permite que sea más elegante, que es lo que define al Pinot Noir, la elegancia y la sofisticación. Así mostramos mejor también las características del terroir”.

Una de las claves de Zurinaga para que sus vinos logren distinguirse de sus vecinos ha sido apostar por seguir una metodología inspirada en Borgoña.

Empezamos desde el viñedo, que es el punto de partida para todo gran vino. Seguimos el estilo de Borgoña al sembrar dejando menos espacio entre las viñas. Lo que se estila en California es dejar seis pies de ancho entre las avenidas y cuatro pies entre las viñas; nosotros dejamos cuatro pies entre avenida y tres pies entre viñas. De esta manera tenemos sembrado el doble de viña por acre. El efecto es que la uva crece más pequeña y por lo tanto más concentrada, con la piel más gruesa. También las viñas tienen que competir más entre ellas por los nutrientes del suelo, lo que las fortalece”.

Zurinaga también destaca lo que distingue a su Chardonnay.

“Nuestro Chardonnay se distingue del que se produce en California porque éste se suele manipular al dejarlo por bastante tiempo en barricas de roble, lo que lo hace adquirir un sabor que la gente identifica como amantequillado, pero esa no es la intención del Chardonnay. Nosotros usamos barriles de al menos dos o tres años de uso, que son más inertes y lo pasamos a un barril nuevo por menos tiempo para que adquiera un poco de esencia, pero se traslada a tanques de acero inoxidable. El resultado es un vino elegante, con acidez y ‘crispiness’ (un poco de aguja en el paladar). La gente se sorprende con nuestro Chardonnay porque mantiene la esencia de la uva”, asevera Zurinaga.

Ambos vinos tienen en común que son de guarda, con una expectativa de hasta diez años, si se les almacena en las condiciones idóneas.

Suzanne Zurinaga comparte la pasión de su esposo y analiza con cierto humor la trayectoria que los ha llevado hasta el presente. “Creo que cuando comenzamos esta empresa fuimos muy naïve, pero nos lanzamos porque nos apasiona y cuando probamos nuestro primer vino dijimos, ‘realmente está muy bueno y eso nos motivó a seguir. Sentimos que íbamos en la direccion correcta. Nos involucramos mucho en cada etapa de elaboración, que no es tan sofisticado como la gente puede pensar, pero es lo que nos encanta, y contamos con un equipo humano excelente”.

“Algo que he aprendido en este proceso es a respetar el trabajo del agricultor, del trabajador de la tierra. Yo, como ingeniero, estoy acostumbrado a trabajar en condiciones donde tengo el control de todo, pero quien trabaja con la tierra depende de un sinnúmero de elementos que no puede controlar: si llueve o no llueve, si hace una elada, como una que tuvimos el 2015 que destruyó casi toda la cosecha, y las plagas”, explica Zurinaga.

En ese sentido, Suzanne Zurinaga abundó al describir el proceso de vendimia, el cual se hace de noche para evitar la rápida oxidación y fermentación de la uva, y como a lo largo del tiempo han comprobado el impacto del cambio climático en el tiempo de maduración de la viña.

“Cuando comenzamos, la vendimia era a finales de octubre; de ahí pasó a finales de septiembre y luego a principio de septiembre y ahora la vendimina del Chardonnay se ha adelantado a finales de agosto”.

Al momento los vinos de Viñas Zurinaga se distribuyen en Nueva York y en Puerto Rico. En la isla son representados por Guillermo Ramis Selection, y se consiguen en Ambrosia Fine Wine, en San Juan, y pronto en otras tiendas y restaurantes.

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