Adrián “Papo” Ortiz y su hija Adriana Ortiz Laboy dirigen el negocio.
Adrián “Papo” Ortiz y su hija Adriana Ortiz Laboy dirigen el negocio. (XAVIER GARCIA)

En lo alto del barrio Real Anón, en Ponce, un local en madera luce la pintura imponente de la monoestrellada en una de sus paredes. De fondo, se escucha música jíbara puertorriqueña que, junto al olor a madera y la brisa que entra por los balcones, transportan a los comensales a la añeja vida en los campos de la Isla. Así es el Restaurante El Patriota.

El menú de El Patriota consiste principalmente de antojitos criollos acompañados de carnes y mariscos.
El menú de El Patriota consiste principalmente de antojitos criollos acompañados de carnes y mariscos. (XAVIER GARCIA)

En el interior de una de las salas en las que está dividido el local, cuelgan decenas de fotografías en blanco y negro que Tomás Laboy Báez, fundador del negocio familiar y quien falleció en 2016, coleccionó de algunos de los visitantes que recibió mientras estuvo a cargo de su local.

Laboy Báez, criado en Estados Unidos y, quién al llegar a vivir a la Isla, ya de adulto, se dedicó a estudiar la historia de Puerto Rico y luchar por su independencia, anhelaba tener su establecimiento de comida criolla.

“Cuando logró montar el negocio lo llamó así ‘El Patriota’. Él era bien devoto de la Virgen del Carmen y le pidió que, si algún día lo dejaba terminar su negocio, le iba a ofrecer una promesa todos los 25 de diciembre en agradecimiento… En 1987 el negocio arrancó como un kiosco pequeño de carne frita, empanadillitas, uno que otro sándwich, pero la especialidad era la carne con tostones que se vendía por libra”, contó Adrián Ortiz Echevarría, actual propietario del restaurante, junto a su esposa Ivonne Marie Laboy Rivera.

En la acogedora casita de madera, Laboy Báez recibió a figuras importantes dentro de la política y de la música local como Andrés Jiménez, Danny Rivera, Edgar Zayas, Rafael Hernández Colón y su familia; el comediante Luis Raúl, entre otros. Los que eran músicos, además de probar la famosa carne frita que cocinaban allí, encendían el ambiente con sus melodías.

Sin embargo, tras operar durante 18 años, unas fuertes lluvias registradas en diciembre de 2005, provocaron daños severos al negocio, que llevaron al Gobierno a expropiar la estructura. Más adelante, Ortiz Echevarría y Laboy Rivera asumieron el riesgo de comprar el concepto y convertir a El Patriota en un nuevo restaurante con mayor variedad gastronómica, establecido en una finca cerca de donde ubicaba el negocio originalmente.

El Resurgir de “El Patriota”

El concepto vino acompañado de nuevas ideas culinarias como empanadillas de carne, pollo, queso, mariscos; ensalada de camarones, carrucho, pulpo y marisco; arroz con gandules, habichuelas y mamposteao; tostones; mofonguitos y sorullos.

Dentro de los dos platos más vendidos se encuentra el “Patriofongo”, un mofongo hecho de plátano verde, maduros, papa y yuca; y la especialidad de la casa: mofongo con carne frita. En cuanto a las bebidas, la sangría Patriota figura como la preferida.

Los administradores del restaurante apuestan a productos locales como los postres de la empresa ponceña Flanes Lymar; e ingredientes como la lechuga y el cilantrillo de “Siempre Verde”. Así mismo, utilizan los plátanos de la finca de 112 cuerdas: Finca Yaní.

“Él (Tomás Laboy) tenía mucho temor de que (el concepto) cambiara. Yo le decía: ‘yo voy a mantener lo que funciona’... Le gustaba que hubiera siempre una musiquita de fondo que fuera típica, especialmente trova”, recordó Ortiz Echevarría, quien durante algunos domingos y en las fechas festivas lleva trovadores a cantar en vivo.

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