El restaurante es reconocido por sus ricas longanizas.
El restaurante es reconocido por sus ricas longanizas. (XAVIER GARCIA)

Doña María Ortiz Rivera levantó a su familia con el fruto de un arduo trabajo a través de un espacio a donde el vecindario llegaba a comer y a conversar, bajo la sombra de un flamboyán. Las longanizas de cerdo eran su especialidad.

Por esta razón, cuando su hijo, Jorge Luis Ortiz Ortiz, adquirió el Restaurante La Sombra y Longaniza Doña María -en la década del 80- quiso honrar a su progenitora siguiendo la receta al pie de la letra, pero aprovechó para expandir la oferta.

Ahora cuentan con seis variedades de este manjar: cerdo, pollo, pavochón, tripleta, chorizo y pescado, además de otras delicias culinarias que hacen del lugar, un santuario de la gastronomía puertorriqueña.

Allí confeccionan el arroz con longaniza del que tanto hablan sus comensales, con habichuelas guisadas, tostones, en cantidades generosas para compartir en familia o amistades.

La administradora Aracelis Ortiz Torres, quien heredó el negocio familiar junto con tres hermanos, recordó que “mi abuela (paterna) doña María Ortiz Rivera, junto a mi abuelo don Pedro Ortiz, abrieron un colmadito pequeño en madera en 1934 y, al lado del colmadito, había un flamboyán bien grande”.

“Aquí no había nada más, tampoco había televisores para ese tiempo y, como esta era la carretera principal, la gente se juntaba a compartir debajo del árbol. Empezó con la confección de la longaniza de cerdo. Cuando queda viuda con 14 hijos, las hijas mayores criaron a los otros y ella, solita, tuvo que echar para adelante el negocio”, relató la fémina de 47 años.

“Mi papá le compró el negocio en 1984, entonces, con mi mamá Evelyn, empezaron a vender el caldero de arroz con longaniza de cerdo y habichuelas guisadas. Luego, entre papi y sus hermanos, Manuel y Alberto, inventaron la longaniza de pollo, que era de cadera inicialmente. El palo fue cuando la hicieron 100 por ciento pechuga de pollo”, resaltó.

Para cumplir con la alta demanda del producto, sus propietarios habilitaron cuatro cocinas. En una de ellas se elabora exclusivamente longaniza, que se confecciona diariamente en una pequeña fábrica que establecieron a pasos del restaurante.

“El que viene aquí tiene que comer longaniza. Hay gente que dice que no come longaniza, pero le traigo un pedacito de pollo o de cerdo y les complace. Actualmente, tenemos seis tipos de longaniza: cerdo, pollo, pavochón, tripleta, pescado y chorizo”, afirmó.

“Las longanizas de pollo y cerdo se cocinan diariamente. La longaniza de pavochón contiene pavo y pedazos de lechón. La base de condimento es tocineta porque el pavo es seco. La tripleta es de pernil, cerdo y jamón. La de pescado es a base de filete de chillo y la de chorizo, es exquisita para hacer un chorizo al vino”, manifestó.

Aseguró que el plato que más se vende es el Doña María.

“Es una bandeja de arroz con longaniza de cerdo, habichuelitas guisadas, longaniza de pollo, de cerdo, con tostones, yuca frita, batata frita y salsa de la casa, que es una receta de mi papá. Son platos para compartir”, expresó.

“Tenemos a Don Peyo, una mestura de longaniza con picadera, mozarela, bolitas de ‘cordon blue’. La de Don Jorge trae variedad de longaniza; un plato que da para seis personas. Son perfectos para el chichorreo”, sostuvo.

Igualmente, destacó que se confeccionan almuerzos que incluyen: arroz con longaniza, habichuelas guisadas, arroz blanco, habichuelas guisadas, arroz con gandules y la sopa del día, que puede ser de lentejas, granos o sancocho, entre otras opciones.

“Las longanizas se venden por medias libras con tostones. Tenemos carne frita, salmón a la parrilla, pechugas empanadas, así como especiales de almuerzo en la semana. La longaniza también se confecciona en mofongo relleno, al ajillo, en salsa criolla que tiene un toquecito de coco o en salsa Alfredo, hecha en la casa”, sostuvo.

En cuanto a los postres, recomendó el hojaldre, un quesito gigante, relleno de queso crema y guayaba. Igualmente, mencionó el arroz con dulce, tembleque y una variedad de flanes: queso, vainilla, pistacho, Nutella y coco.

“Aquí se come bueno, a precio razonable, porque queremos que el cliente vuelva. Vienen personas de todos los presupuestos, hay que pensar en los que solo viven del seguro social”, confesó.

El negocio familiar opera con 28 personas, en su mayoría residentes de Orocovis.

“De aquí han salido candidatas para concursos de belleza, ingenieros, maestros, doctors, que empezaron aquí, viven en Estados Unidos y nos visitan cuando vienen a Puerto Rico porque de aquí pagaron sus estudios. Es una de las mejores satisfacciones, verlos a ellos crecer y que nos visiten. Son nuestra familia”, reveló.

Tras 88 años en operaciones, la empresa familiar ya está en su cuarta generación.

“Aquí trabajan mis hijos. Soy la mayor y estoy a cargo de las finanzas. Está Jessie, es la que se encarga de la calidad del producto de la longaniza, que no se pierda y no se salgan de la receta. Tania es la gerente de piso y elaboración de postres. El más pequeño, Georgie, está encargado de las compras”, sostuvo.

“Mami dice que esto es como la plaza pública de Orocovis. Es una felicidad, es mi lugar favorito. Amo a Puerto Rico, pero esto es otra cosa”, concluyó.

Para detalles puede accesar: lasombrapr.com o llamar al 787-699-8654.

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