La gurú de belleza revela el secreto detrás de estos productos dermocosméticos.

Catalina Aguirre siempre sintió una atracción por la industria de belleza, pero al decidir qué carrera estudiar se inclinó por el periodismo. Sin embargo, con el paso del tiempo decidió darle un giro a su vida profesional, se convirtió en esteticista y creó la marca dermocosmética Kumiko, en la que ahora es socia del astro boricua Ricky Martin.

“Trabajé en televisión por 15 años. Hice todo tipo de programas y uno de ellos me tocó hacer una sección de belleza. la producía y la conducía yo. Ahí tuve un acercamiento más profundo al tema porque me tocó conocer mucha gente de este mundo de la estética. Ahí me empecé a acercar a un paso más firme a la belleza. Estudio para ser esteticista. Empiezo a ejercer la profesión en una clínica de mucho renombre con mi mentora, que fue pionera en Chile”, recuerda la CEO y cofundadora de Kumiko.

Aguirre tiene cuatro hijos y comenta que los horarios de trabajo cuando estaba en la televisión le complicaban la rutina diaria con ellos. Desde que se dedica a la industria de la belleza desde hace más de 10 años ha podido crear un balance que era necesario. No obstante, aunque la decisión tan drástica de cambiar de profesión le ha traído muchos logros y alegrías, la experta señala que al principio fue un choque.

“Fue un cambio de carrera drástico porque fue de un estudio de televisión a una clínica con bata blanca. Llevaba 15 años trabajando en televisión, un rubro tan distinto a lo que es entrar a una clínica pulcra, más médica, atender a las personas que van llegando. Son cosas totalmente diferentes, pero como los caminos de la vida son sorprendentes, finalmente me doy cuenta que mi profesión de periodista me ha servido muchísimo para poder comunicarme con las personas y llevar mi marca a los distintos mercados en los que hemos entrado, todo está íntimamente relacionado. Tengo que ser comunicadora y portavoz de Kumiko”, destaca.

Dentro del campo de la estética, Aguirre se especializa en combatir las señales de envejecimiento en la piel, el famoso “antiaging”. Uno de los tratamientos que más realiza es la meso terapia y cuenta que así fue como se dio cuenta que más allá de pieles, ella trabajaba con las inseguridades y los miedos de su clientela.

“La estética se puede ver como algo superficial o muy ligado a la vanidad y creo que es un error porque va mucho más allá. Hay un tema de autoestima, de cómo sentirse, de cómo relacionarse con su mundo y cómo interactuar con los pares. Eso es lo que me apasiona”, asegura.

Aunque nunca se planteó la posibilidad de ser empresaria, Aguirre comenzó a buscar alternativas para ofrecer a su clientela productos que fueran efectivos, tanto para quienes acudían a la estética con regularidad, como los que por diversas razones solamente cuidaban su piel en casa.

“No encontraba ese ‘mix’ de activos que me hubiese gustado encontrar en una sola formulación y con porcentajes interesantes que se potenciaran entre ellos y hubiese sinergia entre ellos”, recuerda.

En el 2016 conoció el té matcha, que empezaba a entrar a Chile manera muy tímida, aunque ya era muy popular en Europa y Estados Unidos por sus propiedades antioxidantes. Aguirre relata que en ese momento unió la mesoterapia con el té matcha, pero le faltaba encontrar un eslabón más para lograr la regulación perfecta.

“La mesoterapia se aplica a través de sistemas como inyecciones o electroporación, te haces valer de un instrumento para ello. En este caso había que encontrar un método para que la fórmula que creáramos pudiese penetrar a las capas más internas de la piel, donde se produce el colágeno y la elastina, para que hubiese un cambio efectivo y real. Ahí es que llego a Barcelona donde comienzo a crear toda la línea Kumiko. Allí encontramos tecnología vectora que es capaz de envolver como micro transportadores de los activos para lograr que penetren a las capas más profundas de la piel y que se estimulen fibroblastos que son los causantes del colágeno y la elastina que se van perdiendo con la edad y es el causante del envejecimiento de la piel”, explica.

Fue así como nació una línea completa que incluye desde limpiadoras, tónicos y humectantes hasta crema de ojos y tratamientos de hidratación profunda.

Somos ‘clean beauty’, no tenemos tóxicos, respetamos la salud de la piel, pero no somos 100% naturales porque mezclamos lo último en tecnología combinados con activos naturales. Es tomar lo mejor de ambos mundos”, expresa Aguirre.

Ricky Martin entra al negocio

Hace dos años, Aguirre y el cantante boricua se conocieron y él, al utilizar los productos decidió entrar en el negocio de la dermocosmética.

“La alianza con Ricky se dio porque Ricky lo propuso. Lo conozco hace aproximadamente dos años por un conocido en común, que le presentó la marca pensando en tener un rostro para la marca en la entrada a Estados Unidos”, explica.

Según Aguirre, Martin llega muchas personas de diversas edades, es muy querido, es muy creíble y se conserva muy bien, además de que le encanta el ‘skincare’.

“Le enviamos la línea y a él le gustó tanto que nos contactó y nos dijo que quería ser socio. Había sido un sueño que había tenido hace muchos años”, añade.

Los productos de Kumico ya están disponibles en Puerto Rico a través de Preciosa.

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