Mónica Bernardy es la creadora de la escuela Bernardy Studio.
Mónica Bernardy es la creadora de la escuela Bernardy Studio. (Suministrada)

Mónica Bernardy es el vivo ejemplo de que no hay una edad específica para darle rienda suelta a los sueños ni a los nuevos comienzos. A sus 41 años, cuando pensaba que ya se le había pasado el tiempo de emprender en un nuevo negocio, echó a un lado los pensamientos limitantes y se atrevió a tomar las riendas de su vida.

A través de su escuela, Bernardy Studio, la diseñadora se dedica a “capacitar, ayudar, equipar y empoderar” a la mujer en la confección de accesorios como lo son las carteras, mochilas, monederos y zapatos.

Un día por poco yo no creí en mí. Lo primero es que fue Dios quién inquietó mi corazón para emprender mi idea de negocio, Bernardy Studio, y mi primer pensamiento fue: ‘¿yo?, si yo estoy vieja ya, en ese momento tenía 41 años, yo soy una jíbara del campo, casada, con un hijo y eso es para la gente joven que está empezando a vivir’. Nada más lejos de la realidad, la idea de negocio de Bernardy Studio sí era para mí, yo sí podía”, recuerda esta mujer que ha visto pasar por su estudio a decenas de mujeres que, como ella, han decidido perseguir su pasión.

Hace siete años, cuando Bernardy decidió poner a correr su idea de negocio, se trataba de algo poco común en Puerto Rico, donde la industria de la moda se enfoca más en la confección de ropa que en la de zapatos. Pero eso no fue impedimento para esta “educadora por vocación”, que le gusta enseñar a otros el conocimiento que he adquirido a través de los años.

Con un proyecto que comenzaste hace ya un tiempo y que es tan poco común en P.R. (cómo es la confección de calzado y la alternativa de enseñarle esta labor a otros) ¿cuál es tu meta?

Soy educadora por vocación. Me gusta enseñar a otros el conocimiento que he adquirido a través de los años en esta travesía que Dios ha puesto en mi camino.

La confección de calzado conlleva estudio, técnica, creatividad y tiempo. Cada zapato es único, una obra. Creo firmemente que no hay mayor satisfacción de crear algo desde cero y aplicar tu creatividad hasta llegar al producto final en tu propio espacio. Ya sea para el calzado que confecciono (sandalias alpargatas, teni-pargata y de goma, zapatos de tacón y plataforma), además de las carteras mochilas o “wallets”.

Mi meta principal siempre será poder traer talleres nuevos, otros estilos de zapatos para los cuales tengo que salir del país para seguir educándome, sobre todo para poder traer los materiales para confeccionar el calzado y carteras. Otra meta que tengo junto a mi esposo, es ofrecer los talleres en el estado de la Florida y en Texas.

¿Cuál ha sido el momento más duro que has vivido y cómo te levantaste?

En general en mi vida lo más duro fue cuando me tocó ser madre soltera, pero me levanté, luché, confié y hoy tengo un matrimonio hermoso con un hombre que me apoya en todas mis locuras.

Por los pasados siete años, el trayecto ha sido uno de aprendizaje y de mucho esfuerzo, pero tengo que decir que han sido maravillosos, con sus momentos no tan buenos, pero con la fe en Dios y disposición de aprender de cada día.

Durante esta travesía de emprendimiento, he confrontado algunas situaciones que han sido un reto para mí. Como, por ejemplo, en mi último viaje de estudio a México tuve unos episodios, a mi parecer, de ansiedad. Dos personas muy cercanas a mí me “predispusieron” con el miedo de que podía ser secuestrada. Parecería un chiste, pero ese pensamiento me atormentó tanto que días antes del viaje dentro de mi ser yo no sabía si iba a viajar.

Mónica Bernardy
Mónica Bernardy (Suministrada)

Me armé de valor, luché con esos pensamientos contrarrestándolos con pensamientos positivos, entendiendo que Dios cuidaría de mí y de que no había razón de que ese pensamiento me atormentara. Así que, y esto es lo más importante, con miedo me fuí, con miedo me monté en el avión y con miedo manejé hasta el apartamento que era súper seguro. Y cuando puse un pie en ese apartamento fue como si me quitara una chaqueta pesada, en ese instante todo pensamiento negativo desapareció y dije: “lo logré”.

¿Crees que existe la clave para el éxito?

Sí, creo que existe la clave para el éxito y es que se cumpla el plan que Dios trazó para tu vida. Orar al Señor para que abra y cierre puertas, y claro dejar la terquedad de intentar abrir una puerta que Dios te está cerrando. Uno puede tener grandes planes en la vida, pero solo Dios sabe si ese plan traerá pesares a tu vida. Segunda clave para el éxito es creer en ti, creer que sí puedo, que no hay límites, los límites se los pone uno mismo.

En un principio yo miraba las carteras de los grandes diseñadores y pensaba: “si alguien hizo una, yo también puedo hacerla”. Y tercero y cuarto, que para mí van de la mano, es la disciplina y persistencia. En ocasiones las personas no quieren pasar trabajo, lo quieren todo fácil, se desmotivan por cualquier cosa.

Empezar es bastante fácil, pero mantenerse, persistir eso sí es difícil. Las secciones de los talleres que brindo en Bernardy Studio, no siempre están llenas, unas sí otras no, hasta he tenido que cancelar secciones por falta de “quorum” y por eso no me voy a quitar

¿Qué causa te mueve?

Sé que hay muchas causas que pueden ser de más necesidad en el país, pero siendo una ex-obesa lo que me mueve con todo mi ser, es la pandemia de la obesidad. Lo increíblemente mal informados que estamos, lo que hace el mercadeo de los productos, los ingredientes que le echan a los alimentos sin necesidad alguna, el dinero que se mueve para promocionar productos dañinos para nuestra salud como si fueran “buenos”. Eso me conmueve, me entristece y si alguien me pone el tema no pierdo un segundo para contar y explicar lo que he aprendido.

Todos los días estudio algo o leo algo sobre este tema. He visto varios documentales que me han ayudado a llegar donde estoy hoy. Estoy muy muy clara de que tenemos que amarnos tal cual somos, seguro que sí, pero no se trata de cómo nos vemos se trata de que nos estamos matando nosotros mismos con nuestras propias manos con lo que nos echamos a la boca. ¡Es terrible!

¿Quién te inspira? ¿A quién o a quiénes consideras tus maestros?

Me inspiran mucho las historias de éxito. Conocer historias de personas que han logrado o superado “cosas” en la vida. Me inspiran muchas de mis estudiantes. Por ejemplo, una estudiante de 78 años que viene a mi taller con entusiasmo, con deseos de aprender, o cuando una estudiante me comenta todo lo que ha vendido gracias a los talleres. Ese tipo de historias me inspiran a seguir educando, ayudando y motivando. También, cuando recibo mensajes hermosos agradeciéndome el taller por que se sienten que lograron algo, eso me inspira a recalcarles hasta el cansancio que sí pueden y que se atrevan a realizar lo que quieran hacer, ya que quizás tienen una receta de cocina que el mundo debe degustar.

Mi mayor maestro es mi papá. Mi papá es un señorón inteligente y lleno de talentos, admirado por todo el que lo conoce. Me enseñó a ser agradecida, a respetar, a ser puntual, amar a Dios y a mil cosas más y todo me lo enseñó con el ejemplo.

¿Cuáles son esas características que entiendes que te hacen única y que te hacen sentir orgullosa de ti?

Creo que lo que me hace ser única es que, como no soy para nada tímida, eso me permite ser muy “básica”, lo que ves es lo que es. No sé aparentar lo que no soy, mi verdadero yo está siempre presente. Me hace sentir muy orgullosa del camino que he recorrido, el haberme atrevido a coger una maleta e irme yo sola dos meses a España para hoy día poder gozar de ese esfuerzo. Y otra cosa que me enorgullece, es la disciplina que he adquirido con la alimentación, como estar en una actividad que me ofrezcan donas y con mucha fuerza de voluntad decir que no.

¿Qué consejo le das a otras mujeres que como tú quieren emprender, que tienen sueños, pero también muchos temores?

A todas las mujeres deseo decirles, que Dios tiene un plan maravilloso para ellas, que oren, que se atrevan, que empiecen con pequeños pasos, que crean en ellas, que no permitan que NADIE las menosprecie o las devalúe. Les diría: “Hazlo, qué tal si sale bien, y que tal si lo logras, y que tal si tienes éxito. ¿Tienes miedo? pues hazlo con miedo”.

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