Mario Alberghini ha cuidado cada detalle del nuevo local de La Tigre en Santurce.
Mario Alberghini ha cuidado cada detalle del nuevo local de La Tigre en Santurce. (WANDA LIZ VEGA)

Mario Alberghini, propietario de la tienda La Tigre, es un fashionista innato. Solamente hay que ver la manera en que selecciona su vestimenta y cómo combina de forma acertada cada complemento para entender que su amor por la moda no es algo impuesto, sino que lo tiene bien arraigado en su personalidad.

Cuando se le pregunta a Alberghini -quien cuenta con una maestría en administración de moda, diseño y bienes de lujo de Bologna Business School, en Italia- cómo surgió esa pasión que pudo convertir en una empresa hace ya algunos años, la respuesta es clara y sencilla.

“Hay una historia real, que es la historia de cómo yo empiezo en esta industria y tiene que ver mucho con mi papá, que era un inmigrante italiano con mucho estilo. La vida me ha llevado por una secuencia de eventos a profesionalizarse en esta industria, pero en gran parte todo nace de ese génesis, que es él venir a Puerto Rico y empezar una carrera en la industria de la moda local. Él era comprador de ropa para Clubman y fue quien empezó a llevar a estas personas a las mismas ferias que ahora yo estoy yendo para comprar la ropa de esta tienda e, inclusive, uno de nuestros suplidores era un amigo de él”, explica el empresario, de madre puertorriqueña.

Las raíces italianas de Alberghini son un elemento crucial en la oferta de la tienda. Alberghini narra que su idea siempre ha sido contar una historia sobre las similitudes del Mediterráneo y el Caribe.

“Si miramos especialmente al Mediterráneo desde la perspectiva del sur de Italia, lugares como Napoli o Puglia, vamos a ver muchas similitudes con el Caribe, inclusive similitudes en la personalidad de sus habitantes. Nuestro aire es muy propio de los lugares más cálidos del sur de Europa”, manifiesta.

El concepto se enfoca en un servicio personalizado que se convierta en una experiencia sensorial y placentera para cada cliente.
El concepto se enfoca en un servicio personalizado que se convierta en una experiencia sensorial y placentera para cada cliente. (WANDA LIZ VEGA)

Alberghini comenzó su proyecto de tienda en el área de Condado, pero los daños causados por el huracán María lo llevaron a reubicarse en un pequeño espacio en el complejo residencial-comercial de Ciudadela en Santurce. Desde allí convirtió la crisis en una oportunidad y le dio un giro al concepto de la tienda que ha seguido creciendo hasta necesitar un área más amplia y eso lo llevó a mudarse a uno de los nuevos espacios comerciales de Ciudadela, que tiene su entrada por la Calle Antonsanti.

“El negocio es como 50/50, hay colecciones que están ‘ready to wear’ y ahora que hay más espacio, pues hay más de eso. Pero, cuando pasó el huracán en que nos reubicamos quisimos irnos más conservadores y desarrollamos el negocio como un negocio de ropa a la medida, más que nada. Sin embargo, ya cuando se desarrolla mejor la clientela que viene a la cita a la medida, ellos también se quieren llevar algo. Ahí encontramos que necesitábamos incrementar nuestra oferta”, añade.

Experiencia completa

Desde sus inicios en 2016, Alberghini se ha esmerado porque La Tigre sea algo más que un simple local en el que se compra ropa, sino que les ha brindado a sus clientes una experiencia completa que los hace sentir cómodos.

Cabe destacar que la tienda está inspirada en Ostería La Tigre de Bologna. Por eso, su dueño explica que los espacios tienen que evocar comodidad y darle a cada persona que entra la impresión de que va a pasar un rato agradable. Para lograrlo, la ambientación ha sido clave y Alberghini se ha encargado personalmente de cada detalle.

El ambiente y la manera en la que están distribuidos los espacios en la tienda te permiten tener una experiencia de compra que va más allá de ir y adquirir una prenda de vestir. En la tienda impera un estilo industrial donde los protagonistas son la piel, la madera y una iluminación tenue amarillenta. El aroma fue creado especialmente para la tienda, en las paredes hay fotografías que muestran hombres que han sido reconocidos por su elegancia, incluyendo una foto del padre de Alberghini en su faceta de músico.

Una barra con “stools” altos permite a los visitantes degustar un café o un trago, entre los que se destaca el Negroni.

Y, como es de esperar, hay “racks” repletos de diversos estilos de ropa, mayormente de líneas italianas que se ajustan con suavidad a la piel de cada caballero. En fin, es un lugar diseñado para estimular los cinco sentidos. “Es una experiencia sensorial”, dice.

Además de ofrecer una variedad de prendas de vestir, la tienda cuenta con y una barra en la que ofrecen  diversidad de tragos y café.
Además de ofrecer una variedad de prendas de vestir, la tienda cuenta con y una barra en la que ofrecen diversidad de tragos y café. (WANDA LIZ VEGA)

“La experiencia evoca los sentidos. El recibimiento lo tenemos estructurado en una manera que está hecho para para empezar la dinámica con un periodo de relajamiento. Se da una conversación para entender un poco cómo es la personalidad del cliente, cómo es su estilo de vida y miramos las dimensiones físicas. Es un momento para empezar a mirar a grandes rasgos. Y ahí podemos ofrecerle un buen café, además nosotros creamos varios cocteles, por los cuales ya nos hemos dado a conocer, y esas son cosas complementarias, pero están hechas para que el cliente no se sienta intimidado, sino que, al contrario, se sienta muy a gusto como si estuviera casi casi en un ‘jangueo”, explica.

Una vez el cliente está a gusto, comienza la búsqueda de opciones que se ajusten a sus necesidades, pues para Alberghini lo más importante es ofrecer esa consultoría de imagen que permitirá que el cliente salga con lo que mejor le va.

“Proponemos alternativas que vayan acorde a lo que entendemos que es su personalidad, la forma de su cuerpo, su perfil profesional. No podemos enfocarnos en un producto, sino que estamos enfocándonos en el cliente”, enfatiza.

Para el novio moderno

Con el tiempo, La Tigre se ha convertido en una opción para quienes desean casarse. Alberghini cuenta que, durante la pandemia, este tipo de venta fue muy importante para mantener a flote el negocio en medio de la inseguridad económica. Y es que, asegura que al novio moderno le interesa prestarle gran atención a su atuendo, del mismo modo que lo hace la novia.

Uno de sus grandes retos era cómo entrar en este mercado, que en Puerto Rico está muy acostumbrado al alquiler de traje de hombre. Sin embargo, poco a poco se fue encontrando con una nueva generación que quiere hacer de su ajuar de boda uno personalizado.

La Tigre estrena nuevo espacio y su propietario, Mario Alberghini, apuesta a una moda masculina de alto calibre y coquetea con el mercado femenino.
La Tigre estrena nuevo espacio y su propietario, Mario Alberghini, apuesta a una moda masculina de alto calibre y coquetea con el mercado femenino. (WANDA LIZ VEGA)

“Están buscando hacer sus propias cosas, diseñarlas y pasar por una experiencia muy similar a la que antes se le adjudicaba solamente a la novia. Los novios de hoy día sí están interesados en participar, en envolverse, tomar decisiones, contar su historia, hacer ‘storytelling’ en las redes sociales, traer a sus amigos, involucrar a su familia. El novio de hoy día no es el novio de hace 20 años”, menciona.

El próximo paso

Quien conoce a Alberghini sabe que su personalidad y su mentalidad empresarial lo lleva a estar pensando siempre en la manera de llevar su negocio un paso más adelante.

Por eso, no es de extrañar que su próximo paso sea crear un espacio en La Tigre para que la mujer ejecutiva y profesional pueda encontrar el ajuar indicado. En eso ya está trabajando.

“Quiero que La Tigre sea la principal tienda de moda de lujo para una nueva generación de profesionales en Puerto Rico. Visualizo personas viniendo de fin de semana a Puerto Rico solamente porque quieren comprarse su colección de ropa para la primavera y el verano o cualquier temporada. Quiero ofrecer para mujer y para hombres, y eso es lo próximo”, concluye.

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