Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 90 días.

Tamaño total del mercado de criptomonedas en términos de capitalización al 23 de febrero, 7:00 p.m., hora de Puerto Rico, es de $444.6 mil millones. (GFR Media)
Tamaño total del mercado de criptomonedas en términos de capitalización al 23 de febrero, 7:00 p.m., hora de Puerto Rico, es de $444.6 mil millones. (GFR Media)

Se le llama comúnmente “oro digital”, y tal como la fiebre del oro que se apoderó de exploradores y especuladores por siglos, el interés que ha rodeado al bitcoin y otras criptomonedas —así como el blockchain, la tecnología que los subyace— ha acaparado la atención mundial, con un creciente debate en cuanto a los aspectos regulatorios y el efecto disruptor que representan.

Puerto Rico no ha sido la excepción en cuanto a este fenómeno. Varios jugadores en el campo de las criptomonedas han llegado a la isla atraídos, en parte, por agresivos incentivos contributivos codificados en las Leyes 20 y 22 —que se enfocan en la exportación de servicios e inversores individuales, respectivamente— así como la Ley 273, que brinda incentivos a entidades financieras que se establecen localmente.

Uno de ellos es el exactor Brock Pierce, quien se ha convertido en portavoz del movimiento a nivel local, y recientemente impartió una charla ante un público compuesto, en su mayoría, por potenciales inversores que participaban del Puerto Rico Investment Summit (PRIS). En el salón principal de la conferencia, el aire de expectativa previo a la charla era evidente. Semanas antes de su presentación en el PRIS, un artículo en The New York Times había arrojado luz sobre los planes de Pierce y otros inversores de convertir a Puerto Rico en una “cripto-utopía”, donde el bitcoin y otras monedas electrónicas se convertirían en la divisa principal del arquetipo de comunidad que planean crear en el territorio estadounidense.

“La mayoría de la gente todavía no entiende la tecnología”, reconoció Pierce durante su presentación, comparando los tiempos actuales con mediados de los 90, cuando el internet apenas comenzaba a darse a conocer. El empresario —una figura controvertible que, luego de retirarse como actor infantil, hizo su fortuna vendiendo “bienes digitales” en juegos en línea tales como World of Warcraft— esbozó las ventajas del bitcoin y su blockchain. “Es el sistema más seguro que el mundo ha visto”, indicó. “Es parte de un sistema descentralizado dentro de un registro público incorruptible; no puedes falsificar un bitcoin”.

Pierce, al igual que muchos de sus pares recién instalados, asegura que quiere ayudar a Puerto Rico —país que todavía enfrenta dificultades a cinco meses del embate del huracán María—, y que planifica donar $1,000 millones para “establecer una comunidad descentralizada y autónoma que corra a base de blockchain”.

Tal ha sido el ímpetu creado en el segmento de “cripto” a nivel local que una serie de eventos enfocados en el tema se llevarán a cabo en las próximas semanas, encabezada por la conferencia “Puerto Crypto”, a celebrarse desde el 14 hasta el 16 de marzo.

Entretanto, los persistentes rumores sobre la posibilidad de establecer un “banco de criptomonedas” en la isla le han avivado la “fiebre” a nivel local. Primero lo mencionó The New York Times, en el citado artículo titulado “Making a Crypto Utopia in PuertoRico” Luego, unas expresiones del inversionista Nicholas Prouty durante PRIS, encendieron el debate, al decir que tal banco “necesitaría una infusión de capital de un fondo soberano de inversión para crear una reserva inicial”.

Según reportes, el “criptobanco” estaría asociado con Tether, una moneda virtual que se distingue porque está apoyada por el dólar estadounidense.

A principios de diciembre, la Comision de Materias Primas y Comercio a Futuro (CFTC, en inglés) entregó citaciones judiciales a Tether Limited —compañía que también opera Bitfinex, un servicio de intercambio de criptomonedas— ante la falta de evidencia de que Tether posee unos $2,300 millones en reservas, como la empresa alega.

Especulaciones en cuanto a la relación de Tether con un criptobanco local aumentaron la semana pasada con la publicación de un informe preparado por BitMEX, una firma de análisis con sede en Singapur, planteando que una de las entidades financieras que se establecieron en la isla como consecuencia de la Ley 273 bien podría asumir el papel de criptobanco.

Separando el grano de la paja

No obstante, la atención mediática a la nueva comunidad de cripto-entusiastas en Puerto Rico, combinado con la fiebre especulativa que ha rodeado a las criptomonedas y la proliferación de esquemas fraudulentos de tipo piramidal, o esquemas Ponzi, ha alarmado al gobierno local. Mientras que algunos funcionarios han abrazado la tecnología del blockchain como tal, la historia es otra cuando se trata de criptomonedas.

En una entrevista reciente con CNBC, el gobernador Ricardo Rosselló expresó su postura sobre ambos temas: “Blockchain es una tecnología fenomenal, pienso que será un ‘game changer’, mientras que las criptomonedas son solo una aplicación de eso”, indicó. “Tengo preocupaciones con algunos reportajes sobre cómo esto se está usando. Todavía queda trabajo por hacer para darle claridad de que esto no se use para lavado de dinero y otras cosas”, añadió.

“Mi administración quisiera tomar ventaja del componente de blockchain porque tiene componentes transformadores y disruptores para los negocios y el gobierno”, finalizó el gobernador.

Por su parte, el secretario del Departamento de Desarrollo Económico, Manuel Laboy, hizo eco de las expresiones. “Estas cosas se tienen que hacer de manera ordenada”, Laboy indicó en entrevista con El Nuevo Día. “Estamos evaluando cuál debe ser el marco regulatorio y legal que permita que Puerto Rico sea una jurisdicción amigable a estas cosas, pero a la misma vez tiene que existir la salvaguarda y los controles para evitar fraudes y que sucedan actividades ilícitas”.

Por otro lado, la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF) recientemente lanzó una advertencia sobre las criptomonedas, indicando que las inversiones en divisas digitales son sumamente volátiles, que no están garantizadas por la FDIC (Federal Deposit Insurance Corp.), yque la mayoría de las empresas involucradas están desreguladas.

Mientras, la Asociación de Bancos de Puerto Rico, a través de su vicepresidenta ejecutiva, Zoimé Álvarez Rubio, ha expresado que el gremio todavía no ha adoptado una posición oficial sobre las criptomonedas, pero que apoya la adopción de la tecnología de blockchain como tal.

En términos simples, el blockchain es un registro digital de récords que opera a base de encripción. La misma es compartida entre varios usuarios, brindándole transparencia, y no se puede falsificar, lo cual le brinda seguridad al sistema.

Blockchain en el gobierno

Giancarlo González, quien fue principal oficial de informática (CIO, en inglés) del gobierno de Puerto Rico bajo la administración de Luis Fortuño— también hizo hincapié en separar al blockchain de las criptomonedas. Recientemente, González creó junto a otros el capítulo local de la Government Blockchain Association (GBA), una organización con sede en Washington D.C. que busca ayudar al sector público a entender e implementar tecnologías de blockchain. La primera reunión del capítulo local, a finales de enero, atrajo figuras tales como el expresidente del Senado, Eduardo Bhatia, y el representante novoprogresista Eddie Charbonier.

Charbonier, en particular, está trabajando de cerca con el capítulo local del GBA para someter legislación dirigida a impulsar la adopción del blockchain en el sector público. “Estamos usando de ejemplo una medida que radicaron en el estado de Illinois para investigar cómo el blockchain puede avanzar la misión del gobierno estatal”, indicó González.

“El blockchain tiene el potencial de alterar la relación entre el gobierno y el ciudadano”, explicó el ex CIO. “Muchas veces uno está acostumbrado a que el gobierno sea el custodio de nuestra información”.

Un sistema de blockchain que almacene bitácoras de manera criptográfica, añadió, permite que el ciudadano tome el control de su identidad digital, convirtiendo al gobierno en un verificador de información en vez de su custodio. “El argumento es que el gobierno nunca ha sido muy bueno que digamos en su papel como custodio”, puntualizó González, poniendo como ejemplo los retrasos en los récords tanto en el Registro de la Propiedad como en el Centro de Recaudaciones de Impuestos Municipales (CRIM), así como el incidente de “hacking” que ocurrió en los sistemas de Hacienda el año pasado.

“El blockchain puede transformar todo eso”, subrayó.

Un ejemplo de un blockchain que está completamente divorciado delconcepto de criptomonedas es el HyperLedger, un proyecto de código abierto (“open source”) desarrollado por el Linux Foundation.

“Hay varios proyectos de gobierno (en los Estados Unidos) que están usando el Hyperledger”, explicó Jonathan González, mentor en el programa de aceleración de startups Parallel18 y experto en la materia. “No es una moneda, es cien por ciento blockchain”.

“Hay otras jurisdicciones que también están atendiendo esta alternativa”, dijo por su parte Simmone Mago, una desarrolladora de aplicaciones y miembro del capítulo local del GBA.

“Alrededor de Estados Unidos, hay 17 proyectos entre estatales y federales que están trabajando la tecnología de blockchain para muchos sectores, con casi ninguno asociado a criptomonedas”.

La conversación en torno a la tecnología incluso se ha extendido al tema de la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica, aseguró Miguel Marxuach, presidente de Microjuris, una empresa de tecnología y educación en Derecho. “Hay unas iniciativas rodando para que la regulación que se está trabajando para reconceptualizar a la AEE incluya una declaración general sobre el uso de blockchain para el manejo efectivo y seguro de intercambio de energía entre todo tipo de actores”, expuso.

Una implementación del blockchain que guarda gran potencial son los llamados contratos inteligentes, o “smart contracts”. Estos son básicamente programas que corren en paralelo con un blockchain. La plataforma más asociada con los contratos inteligentes es Ethereum, cuya divisa digital, el Ether, es la mayor criptomoneda después del bitcoin en términos de capitalización de mercado ($87 mil millones versus $170 mil millones en bitcoin).

Como su nombre sugiere, esta tecnología puede esencialmente automatizar acuerdos contractuales, así como varios otros aspectos legales. Las ramificaciones de esto prometen ser abarcadoras y profundas, según los entrevistados. Por ejemplo, la venta de una propiedad tramitada a través de un contrato inteligente podría concretarse en menos de una hora, en vez de días e incluso semanas bajo los procesos tradicionales. Los contratos inteligentes también se podrían implementar en microrredes energéticas, las cuales han sido ampliamente discutidas como alternativas al sistema de energía centralizado que prevalece en la isla, indicó González de P18.

Transformación económica

El apogeo del blockchain y su promesa de permitir transacciones instantáneas y sin intermediarios también está ligado a tendencias de la economía compartida, o “shared economy”, del cual empresas como Uber y Airbnb son vivos ejemplos, añadió González.

Dicha tendencia está a su vez relacionada con la aparición de tokens. Con la acogida del bitcoin, varias otras monedas virtuales han salido al mercado en los últimos años. Algunas son criptomonedas similares a bitcoin, mientras que otras se distribuyen como tokens, los cuales tienen un propósito algo distinto. Por lo general, la función de los tokens se extiende más allá de ser simplemente dinero digital y se dirige hacia establecer un modelo de incentivos enfocado en un área o necesidad particular.

Un ejemplo de esto es EOS, uno de los tokens que más atención ha recibido últimamente. En las palabras de Pierce, durante su charla en el Investors Summit, el tokenbusca incentivar el desarrollo de soluciones “open source”, o de código abierto. “El mundo se está alejando del ‘software’ propietario, pero a un paso lento, porque el desarrollo (de herramientas open source) ha sido voluntario”, explicó Pierce, quien es uno de los socios detrás de EOS y previamente ayudó a fundar Tether.

Tan pronto aparecieron los primeros tokens a mediados de 2013, surgió una nueva manera de monetizar su lanzamiento, llamado oferta inicial de moneda (Initial Coin Offering o ICO). El nombre de este tipo de “crowdfunding”, o preventa de una moneda virtual, guarda cierto paralelo con la salida de una empresa a la bolsa de valores (Initial Public Offering). Sin embargo, ahí terminan las similitudes, al menos desde el punto de vista de algunos reguladores quienes ven en este modelo el potencial de esquemas de fraude a gran escala.

A pesar de estas inquietudes, los ICOs se han convertido de la noche a la mañana en el modelo más exitoso para que empresas emergentes atraigan fondos. Tan solo en el 2017, los ICOs levantaron unos $5,700 millones, según un informe de Fabric Ventures y TokenData, desplazando otros métodos de levantar dinero como capitales de riesgo (“venture capital”). En el caso de EOS, el token ha levantado cerca de $1,000 millones durante un periodo de casi un año, con un lanzamiento pautado para junio.

La acogida de los ICOs a su vez ha llevado a una proliferación inmensa de criptomonedas y tokens, con más de 1,900 en circulación hasta la fecha, aunque solamente una pequeña parte de estos son tomadas en serio por la comunidad de cripto-entusiastas, según expertos.

La fiebre de los tokens ha sido tal que incluso Puerto Rico contará con un token desarrollado localmente. Se trata del Kokicoin, una divisa que cae bajo la categoría de “utility token” y está pautada a lanzarse en agosto.

Rodolfo Sessman, el empresario local a cargo del desarrollo del token, explicó a El Nuevo Día que, a diferencia de un “security token” que puede ser considerado como un instrumento de inversión, el Kokicoin “funcionará más como el dólar”, en el sentido que se utilizará principalmente para comprar bienes y servicios.

“Es dinero sin fronteras”, dijo Sessman, refiriéndose al bitcoin y cripotomonedas similares. “Al estar encriptado, no tienes que pasar por el protocolo de dar tu información personal cuando compras cualquier artículo en una plataforma digital como Amazon”, explicó el empresario.

Sobre la gran cantidad de criptomonedas y tokens en circulación, Sessman indicó que toda moneda virtual busca resolver un problema diferente. “Litecoin, por ejemplo, está siendo mercadeado como el equivalente a plata comparado al oro del bitcoin, y es para transacciones más livianas y compras pequeñas”, señaló.

De igual manera, cada una de las principales monedas virtuales tiene su distintivo. Ripple, por ejemplo, goza del apoyo del sector bancario, mientras que Monero ofrece aún más anonimato que el propio bitcoin. Algunas corporaciones incluso están entrando al ruedo, entre ellas Disney, la cual sirvió como incubadora para una plataforma de blockchain y token llamado Dragonchain.

La rápida adopción del blockchain y las crioptomonedas quizás ha sido un fenómeno sorpresivo para aquellos que comenzaron a utilizar el bitcoin y el blockchain poco después de su invención en el 2009, luego de que la crisis financiera del 2008 socavara la confianza en instituciones bancarias y la eficacia del gobierno en regularlas. Y a pesar del estigma negativo que tuvieron en esos primeros años, las criptomonedas y en especial la tecnología de blockchain están cobrando cada vez más legitimidad como una tendencia de un impacto sin precedentes, no solo en el ámbito tecnológico sino también en el económico y social.

“La gente ha hablado sobre la segunda revolución industrial, que empezó con el advenimiento de la tecnología digital”, indicó González de P18. “Ahora estamos entrando en la tercera revolución”.