Freddy Castejón, director general de la empresa Worcaps, una firma que convierte en flujo de efectivo las cuentas por cobrar de los negocios. (Suministrada)

“Comparando 2019 con 2020, el periodo del COVID-19 de marzo a junio nos significó un crecimiento del 300%”, reveló Freddy Castejón, director general de la empresa Worcaps, una firma que convierte en flujo de efectivo las cuentas por cobrar de los negocios.

Worcaps es una “una opción de financiamiento” a corto plazo que en la industria se conoce como “factoring” y que desde 2016 se ofrece al amparo de una licencia de intermediación financiera de la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF), resumió Castejón.

Según explicó el empresario, cuando un negocio –que puede ser de cualquier volumen después de que tenga cuentas por cobrar verificables– firma un contrato con Worcaps, accede a una línea de efectivo que se garantiza con alguna o todas sus facturas pendientes. El negocio se encarga de cobrar sus facturas como siempre y, como ya había recibido el adelanto de efectivo, ese pago se remite directamente a Worcaps.

“En condiciones generales adelanto las facturas como al 97% de su valor. Ahora, un punto importante es que de ese valor retenemos una reserva de hasta 20%, que se le da al cliente cuando cobre la factura pendiente. ¿Por qué lo hacemos? Porque no somos una agencia de facturas incobrables y así el cliente tiene todavía el interés de hacer sus gestiones de cobro como siempre”, expuso. Cuando se trata de un pagador que ya es cliente recurrente y que, por ejemplo, tiene contratos formales y a largo plazo con empresas reputadas, esa reserva puede bajar hasta 10%, informó.

Castejón atribuyó el crecimiento al hecho de que, con la reducción masiva en la actividad económica durante la pandemia, las moratorias de pagos y los retrasos en pagos de facturas, los clientes que quieren seguir operando necesitan capital operacional con agilidad. A esto se suma que los servicios bancarios han sido más difíciles de acceder durante los cierres por pandemia.

“Nosotros tenemos clientes que les trabajan a las farmacéuticas y no pueden esperar más de 30 días en el cobro de sus servicios porque tienen que pagar servicios básicos, alquiler, nómina”, abundó sobre la utilización más frecuente que le dan los negocios al adelanto de capital operacional.

En este escenario, que incluye programas de moratorias para préstamos y pagos de alquiler, el propio Castejón expresó sorpresa de que “ni siquiera un cliente me ha llamado para pedir una extensión o acomodo especial”.

Sobre esta situación, estimó que las pymes valoran las fuentes alternativas de financiamiento como Worcaps porque “han llenado una necesidad importante de flujo de caja debido a las restricciones al acceso a capital tradicional”, uno de los efectos secundarios de las fusiones bancarias en Puerto Rico.

“Uno de los primeros clientes tenía seis personas cuando se sentó con nosotros. La semana pasada tenía casi 200 empleados y llevamos cuatro años trabajando juntos. Eso nos llena de satisfacción”, manifestó.

Castejón indicó que la empresa también presenta sus servicios a empresas multinacionales, para que ellas a su vez ofrezcan el “factoring” como un beneficio para sus suplidores. Con esto, las compañías grandes pueden contratar a más proveedores pequeños y locales que carecen de flujo de caja y por ello se abstienen de hacer negocio con empresas más grandes, explicó. Así puede ocurrir con compañías locales de servicios como mantenimiento, jardinería o transporte.

Worcaps también tiene clientes en telecomunicaciones, sistemas de control de acceso, energía, control de plagas, empresas de consultoría, fabricantes de mobiliario, elaboradoras de alimentos, entre otros segmentos. “Lo que no hago es construcción, porque son proyectos que toman mucho tiempo, ni desarrollo de aplicaciones móviles”, aclaró.

Tampoco negocian términos especulativos. Como ejemplo, planteó que “después del huracán María nos llegaron facturas de gobierno y gente dispuesta a venderlas al 25% o 30% de su valor. Nos vimos tentados con algunas. El problema es que después eres percibido como una agencia de cobro, como un usurero. No es la imagen que queremos dar. Ese tipo de negocio no lo hacemos, tanto así que no lo hicimos en ese momento de oportunidad”, concluyó.