Según el presidente de la Asociación de Bancos de Puerto Rico, las movidas de la Fed suelen tener más efecto es sobre las tasas hipotecarias. En la foto, las oficinas centrales de Morgan Stanley, uno de los principales bancos estadounidenses. (AP)

La reducción en las tasas de interés y la compra de bonos por parte de la Reserva Federal no supondrá beneficios inmediatos para la mayoría de la gente o las empresas en Puerto Rico, pero aportará confianza y liquidez al sistema financiero en caso de ser necesario.

En parte, según el presidente de la Asociación de Bancos de Puerto Rico (ABPR), Aurelio Alemán , y el economista Juan Lara, el efecto de las iniciativas puestas en vigor por el banco central estadounidense tardará en fluir hacia la economía porque la reducción en tasas aplica a fondos que los bancos podrían necesitar en el futuro.

Además, se trata de medidas que tendrán un efecto más visible en grandes transacciones, pues a la hora de que las personas tomen prestado, existen otras consideraciones más allá de la tasa de interés.

“La Reserva (Federal) y el Tesoro tienen una serie de herramientas para que cuando ellos entienden que hay unos retos, puedan mitigar su impacto y proveer tanto liquidez como sostenibilidad al sistema”, explicó Alemán.

Herramientas de último recurso

“Lo vimos en el 2008, lo vimos durante (los ataques terroristas) del 11 de septiembre cuando algo de esto pasó. Estos mecanismos se activan de acuerdo con las condiciones del mercado”, dijo el también principal oficial ejecutivo de First Bancorp al agregar que en el caso del COVID-19, diversos entendidos plantean que el manejo de la crisis de salud pública y su impacto en la economía podría tomar como “mínimo” unos dos trimestres.

Desde la semana pasada, la Fed ha sacado todas las herramientas a su alcance para hacer contrapeso al disloque que ha provocado la pandemia y que ha resultado en el cierre de multinacionales y fronteras en todo el mundo.

Sin embargo, según Alemán, aunque con su decisión, el banco central estadounidense envía un mensaje a las empresas y consumidores que será más barato tomar prestado, esa reducción en tasas no suele ser inmediata en todos los casos.

“Esta es una facilidad de emergencia que no reemplaza el ‘funding’ (la fuente de fondos) que los bancos poseen y que ya está comprometida. Lo que está diciendo la Reserva es que si alguna institución se queda corta (de efectivo), ven, coge dinero prestado a 25 centavos (de interés) en lugar de 2%”, indicó Alemán.

En ese sentido, según el banquero,donde las movidas de la Fed suelen tener más efecto es sobre otros indicadores que son la referencia a la hora de prestar. Ese es el caso de las tasas hipotecarias y la tasa de referencia “Prime” y el Índice Interbancario de Londres (Libor). En el caso de la tasa “Prime”, que sirve de referencia en muchos préstamos comerciales en la isla, el indicador ha ido a la baja ubicándose en 3.25%, explicó Alemán.

Hasta ayer, el Libor a tres meses se ubicaba en menos de 1%.

“En las líneas de crédito comerciales hay un efecto inmediato porque se ajustan hacia abajo y eso da liquidez”, sostuvo el veterano banquero haciendo referencia a financiamientos de tipos variables.

Pero en las hipotecas, se trata de una reducción en niveles históricamente bajos. “La gente toma prestado porque tiene confianza además de las tasas de interés y estos van a ser tiempos de incertidumbre”, recordó Alemán.

Desde la perspectiva de Lara, aunque se plantea que las movidas de política monetaria son el contrapeso en momentos de disloques económicos, el hecho de que desde la Gran Recesión el mundo se encuentre en tasas de interés casi cero, supone que nuevos ajustes a la baja tienen menos efectividad.

“El costo de los préstamos va a bajar, pero eso tiene un efecto grande en sectores del comercio. A nivel de los individuos, es un efecto que tarda en llegar y que puede cancelarse por otros factores como no tener trabajo, que es la situación en que se encuentran muchos”, dijo Lara.

“Desde el 2008, y antes del coronavirus ya habían economistas importantes diciendo que a la Reserva Federal se le están acabando los cartuchos”, recordó el economista al agregar que si bien la función del banco central es clave para responder al saldo económico de una crisis de salud pública, no puede actuar por sí solo.

“Las herramientas que tendrían que darse en esta coyuntura y ya lo estamos viendo en muchos gobiernos son herramientas del lado fiscal”, manifestó Lara haciendo referencia a las iniciativas de rescate y de apoyo directo a individuos y empresas que comienzan a gestarse en Canadá, Francia, Reino Unido, España, Alemania y el propio Estados Unidos.


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