Las estrategias de mitigación tienen como objetivo reducir el riesgo de pérdidas de vidas y de propiedades, mientras se minimiza el daño al ecosistema. (Shutterstock)

El impacto de las inundaciones sobre Puerto Rico nos obliga a desarrollar estrategias de mitigación urgentes. No debemos limitarnos a controlar las inundaciones, sino también reconocer que se deben atender de forma sistemática y proactiva. Muchas veces somos reactivos, por lo que desatendemos las vulnerabilidades previo al acontecimiento de un evento. Es como si nos enfocáramos en estar listos para responder a un ataque de corazón, pero no tomamos medidas para prevenirlo.

Las estrategias de mitigación tienen como objetivo reducir el riesgo de pérdidas de vidas y de propiedades, mientras se minimiza el daño al ecosistema. Pueden incluir la recuperación de los humedales (reducción del peligro), el manejo del uso del suelo (prevención), la construcción de diques (protección), utilización de sistemas de alerta y mapas de inundación (preparación), y seguros de inundación (reducción del riesgo residual).

Aunque el proceso ha sido lento, los fondos de reconstrucción recibidos por el impacto de los huracanes Irma y María prometen dar paso a la planificación e implementación de proyectos de mitigación. Estos proyectos incluyen la construcción de sistemas de control de inundación del Cuerpo de Ingenieros, la revisión de los planes de mitigación, los programas de reconstrucción bajo el fondo CDBR-DR y CDBG-MIT, la reconstrucción de infraestructura crítica, la revitalización de los centros urbanos, los proyectos de mitigación, así como los proyectos bajo el programa de mitigación de peligros de FEMA. Además, la Junta de Planificación está actualizando el Reglamento de Áreas Especiales en Peligro de Inundación y las normativas para los sistemas pluviales. Asimismo, la agencia implementa un programa para aumentar el cumplimiento con los códigos de construcción. Se espera que la magnitud de la inversión resulte en implicaciones de proporciones históricas en nuestra capacidad colectiva y en el desarrollo social, económico y ambiental.

Por otra parte, entre las alternativas más comunes para mitigar una estructura a nivel individual se encuentra elevarla sobre el nivel base de inundación o la relocalización. En muchos casos, estas alternativas no son viables por razones técnicas, económicas o sociales. Algunas alternativas viables son:

  1. No habitar la primera planta de una estructura residencial (si aplica)
  2. Impermeabilizar los espacios más bajos y las aperturas (puertas, ventanas)
  3. Elevar los equipos críticos sobre el nivel de inundación
  4. Construir barreras / muros (“floodwalls”)
  5. Desarrollar planes de emergencias. Debemos ser conscientes que las intervenciones hechas en una propiedad pueden tener un efecto en las estructuras aledañas

Por ejemplo, si rellenamos el suelo se transfiere el agua de inundación a las propiedades vecinas. Pero también se pueden tomar acciones para minimizar las inundaciones aledañas al aumentar el área verde, recoger agua de lluvia y evitar rellenar dentro de los valles inundables.

En ocasiones, estas acciones de mitigación no son suficientes, por lo que los gobiernos ofrecen ayudas financieras, que, en algunos casos, son lentas e insuficientes, y dejan a muchas familias y comercios con grandes retos económicos luego de un desastre. Los seguros son otra herramienta para manejar el riesgo de inundación, ya que ayudan a los hogares y comercios a recuperarse de forma más rápida, pues proveen liquidez. Para maximizar la protección es importante entender qué está cubierto y qué está excluido en la póliza, documentar y hacer inventario del contenido, repasar los términos de arrendamiento (si aplica) e incluir cubiertas para gastos operacionales e interrupción de negocios (si aplica).

Antes del huracán María, menos del 4% de los hogares tenían seguro de inundación (Wharton Risk Center, 2018). Este porcentaje es bajo si tomamos en consideración que más de 200,000 hogares están ubicados en áreas especiales de riesgo de inundación, aparte del requisito federal que exige comprar un seguro contra inundaciones a personas que viven en estás áreas y tienen hipotecas respaldadas por el gobierno federal.

Para fortalecer la capacidad del manejo de inundaciones y los valles inundables en Puerto Rico, resulta neurálgico un enfoque que integre las ciencias, incluyendo las disciplinas sociales, la ingeniería, la gestión de riesgos y la planificación del uso del suelo. Es importante aumentar la participación de los administradores de valles inundables certificados con trasfondos variados y que sirvan de enlaces a nivel público y privado. Todo esto, apoyado por un programa educativo con un enfoque local para los residentes afectados.

Certified Risk Mangement Group LLC es una firma puertorriqueña especializada en consultoría y adiestramientos en diversas áreas relacionadas al manejo y gestión de riesgos en organizaciones. Para más información, escribe a [email protected].