Consumidores asistieron a algunos supermercados para abastecerse de artículos para las fiestas de esta noche. (Teresa Canino )

Este año los puertorriqueños se organizaron mejor y en los supermercados no hay la congestión de consumidores apertrechándose de comida y bebidas para la cena de Nochebuena y Navidad que se veía en otros años.

A media mañana, las góndolas del SuperMax de Plaza Caparra en Guaynabo estaban organizadas bien surtidas y eran pocos los clientes que recorrían sus pasillos. Sin embargo, donde había fila era en la sección del deli. Allí más de una decena de consumidores esperaban con calma que los atendieran para recibir su orden y otros llegaron para ordenar el almuerzo de Navidad que servirán mañana.

“Hoy estamos ‘full’. La gente está ordenando para mañana, todavía están a tiempo”, dijo José Revuelta sobre los pedidos de comida que hoy Día de Nochebuena está recibiendo la cadena SuperMax hasta que las tiendas cierren.

De las 17 SuperMax, 11 de ellas ofrecieron las cenas de Navidad. “Vendimos sobre 2,000 cenas para Nochebuena. Hasta hoy (antes de mediodía) vamos 10% por encima del año pasado y todavía nos queda el resto del día para recibir las órdenes para mañana Día de Navidad”, comentó Revuelta.

En el Sam’s Club de la avenida Kennedy había espacios disponibles de estacionamiento. En los pasados días las filas de carros para entrar al estacionamiento eran interminables, incluso hasta el lunes en la noche.

Una empleada de Sam’s Club, que prefirió no se le identificara, dijo que le sorprendió que la mañana estuviera tan tranquila en el establecimiento y en las carreteras, las cuales estaban despejadas y con poco tráfico.

“Hacía como 800 años que no teníamos un día de Nochebuena libre”, manifestó Margarita Bravo, al explicar el por qué estaba en Sam’s Club. Le acompañaba su esposo Raymond Rabassa y señalaron que no estaban haciendo las compras de último minuto, sino dando la vuelta para adquirir algunos “snacks” que les gustan disfrutar cuando están descansando en su casa.

Ruth Sánchez aprovechó la mañana para hacer la compra de relleno de un pequeño negocio que posee, y de paso adquirir una que otra cosa para la fiesta familiar de hoy. Su carrito estaba repleto de cajas de distintas marcas de cervezas y de cajas de agua. “En esta compra de relleno gasto como $400”, dijo mientras movía su pesado carrito por los pasillos.

Tania Conde, dueña de Multy Medical Facilities Corp., estaba junto a Jessmari López, directora de Admisiones de la institución, comprando el bizcocho para la fiesta de los empleados, que es esta tarde. “Se nos había quedado el bizcocho y lo conseguimos aquí. Esun almuerzo para los empleados, no hay bebidas alcohólicas, le damos jugos naturales, agua y refrescos”, dijo Conde. En el carro de compras había también fresas y uvas.

Y en una de las cajas registradoras hacía fila Elena Almeyda, quien tenía tres artículos en el carro de compras. “Vine a buscar unos regalitos de última hora”, respondió al preguntarle qué la motivó a llegar a la tienda el día de Nochebuena, y de inmediato, mostró una caja de galletas, otra de chocolates y una botella de vino que llevaría a una fiesta.

Almeyda tampoco enfrentó problemas para estacionarse. “Conseguí espacio rapidito porque tenía una ayudita”, dijo al indicar que estaba con su padre, cuyo auto tiene carné de impedido.


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