El estudio de MasterCard se realizó del 8 de mayo al 4 de junio 2020, con una muestra de 500 personas, entrevistadas por 15 minutos. El 46% de ellos, representa una audiencia joven de 18 a 34 años; mientras que el 34% tiene de 35 a 49 años y el 20% restante de 50 años en adelante. (Jupiterimages)

Hace un año, Mastercard decidió ampliar su presencia en el Caribe, fue así como llegó a Puerto Rico para construir un ecosistema de pagos innovador y seguro, y también, traer nuevas tecnologías que permitieran a los puertorriqueños tener una experiencia segura tanto en el comercio físico y como en el digital.

Hoy se cumple año de la llegada de Mastercard a Puerto Rico, en medio de una coyuntura social que ha transformado por la normalidad. En este periodo, la empresa realizó un análisis financiero y proyección de consumo, obtenido del consenso en habitantes de la isla, que ponen su confianza económica a diario en manos de los distintos actores financieros que conviven en la nación. El estudio, The Mastercard World Payments Advisory, en su edición de julio, evalúa la satisfacción de usuarios ante diferentes factores incluyendo proveedores financieros y gubernamentales.

Entre los datos más apremiantes que arroja el estudio, figura que el estándar socioeconómico de Puerto Rico obedece a una economía que se mantiene sobre una media, con lo necesario para sostener una vida óptima, donde el 47% de la población lleva el día a día con ingresos de medio a alto nivel.

Los usuarios mantenían un estilo de vida promedio previo al aislamiento generado por la pandemia, con salidas a comer ocasionales y salidas al supermercado frecuentes, sin embargo, el panorama futuro avecina que, si bien las visitas físicas a estos volverán, será por debajo de un 6% del usual.

El comercio en centros comerciales tiene previsto descender tan solo un 9%, frente a los sistemas en línea que crecerán a 1%. Mientras que las visitas a centros de entretenimiento como cines o museos volverán a su base de consumo ocasional, apenas 2% debajo del usual antes de la pandemia, mientras que los centros deportivos para realizar ejercicio incrementarán un 9% su afluencia, en comparación a sus números previos al confinamiento.

Eventos deportivos como la “Serie del Caribe 2020”, que contó bajo el particiono de MA este año, fueron la oportunidad perfecta para descubrir que, hasta antes de la pandemia, el público puertorriqueño gusta de invertir en experiencias en las que el acceso a detalles de lujo como asientos preferenciales y premios, sean una constante.

Sin duda, el consumidor puertorriqueño ha demostrado una necesidad por la activación de modelos de comercio orientados al cero contacto, empero, muchas opciones de diversión y recreación, pertenecientes a la vieja normalidad tendrán el repunte o recuperación necesarias.

Como un primer vistazo al comportamiento de prevención, el pronóstico de trabajo en casa subirá un 7% al estándar que la sociedad manejaba previamente. Mientras que la afluencia en transportes públicos descenderá tan solo un 1%, retomando el tránsito habitual que se vio interrumpido.

En el impacto turístico del total de viajes cancelados, el 35% responden a viajes internacionales personales que se vieron truncados y que significarán un movimiento económico pendiente tras los primeros meses del levantamiento de restricciones.

Hacia el futuro de los pagos cotidianos, los sistemas de pago con tarjeta de débito, crédito y crédito sin contacto incrementarán hasta un 3% tras la pandemia, una cifra que notoriamente deja en claro la preferencia de los usuarios de la isla por opciones electrónicas ya en uso. Estas serán la base para el crecimiento de la economía, basadas en la necesidad de seguridad para los usuarios.

A pesar de la adversidad, el sentimiento social apunta a una satisfacción de parte de los puertorriqueños a sus servicios bancarios para ayudarles financieramente. Puerto Rico es parte de los 10 principales países donde la sociedad recibió mayor apoyo de sus instituciones financieras.

Sin duda, el resto del 2020 y principios del año venidero sostendrán un reto económico importante, en el cual la proyección favorece a los puertorriqueños. Sabemos que el antes y después en la isla será notorio, sin embargo, mediante las acciones positivas sucediendo en el adverso presente, seguramente un avance y resurgimiento a la salud económica de Puerto Rico podrá ser visible hacia 2021.