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Según datos del Censo, del 1.2 millones de viviendas ocupadas que había en la isla en 2017, unas 385,077 unidades eran ocupadas por inquilinos.
Según datos del Censo, del 1.2 millones de viviendas ocupadas que había en la isla en 2017, unas 385,077 unidades eran ocupadas por inquilinos.

El mercado de alquiler residencial en Puerto Rico crece impulsado por personas que perdieron sus hogares después de los huracanes de 2017 y por inversionistas atraídos por los beneficios de las leyes 20 y 22 de 2012.

“Hay mucha demanda y el crecimiento del mercado es en toda la isla. Las personas buscan propiedades con fácil acceso a avenidas, escuelas y lugares de trabajo, en su mayoría de tres habitaciones y dos baños”, detalló Caridad Quiroga, presidenta de la Puerto Rico Association of Realtors. “Hay personas que perdieron sus propiedades después del huracán María, y muchos que se habían ido de Puerto Rico y ahora están regresando”.

Según datos del Censo, del 1.2 millones de viviendas ocupadas que había en la isla en 2017, unas 385,077 unidades (un 31.5%) eran ocupadas por inquilinos. Esto representa un alza de 46,793 residencias alquiladas (o 13.8%) en comparación con las 338,284 ocupadas por inquilinos en 2010.

La presidenta de la Asociación de Arrendadores de Bienes Inmuebles, Rosa Alicea, aseguró que se mantiene alta la demanda de unidades de interés social, con renta mensual de $500 o menos o que se acogen al programa de vales de Sección 8. Agregó que un segmento en alza es el de lujo, con alquileres de $1,500 o más, impulsados por inversionistas del exterior.

Alicea dijo que la demanda de unidades de lujo se concentra en zonas como Isla Verde en Carolina, Miramar y Condado en San Juan, Dorado y Guaynabo.

“Se mueve mucho el alto nivel y el interés social, los dos extremos”, apuntó Alicea. Indicó que la razón es que “la persona que puede pagar de $700 a $1,000 mensuales, mejor se compra una casa”.

Qué saber al alquilar

En cuanto a qué debe tomar en cuenta el dueño de una propiedad que quiere alquilarla, Quiroga dijo que la unidad debe estar en condiciones que la hagan deseable para vivir ahí a largo plazo. “A los interesados en ser inquilinos, el arrendador les puede solicitar verificación de empleo, referencias de arrendadores anteriores y el informe de crédito”, mencionó. A su vez, aclaró que el informe crediticio se usa para verificar si ha pagado bien sus cuentas.

Las entrevistadas coincidieron en resaltar la importancia del contrato de arrendamiento. El documento, según Alicea, debe incluir la identificación de ambas partes, el término del alquiler, el monto del canon de arrendamiento y los derechos y responsabilidades del arrendador y el inquilino.

El contrato es el que va a estipular, por ejemplo, a quién le toca costear qué tipo de reparaciones. “Muchas veces se incluye un término de 15 a 30 días para verificar que la propiedad y los equipos funcionen bien y, después de ese periodo, se establece un deducible que paga el inquilino por las reparaciones o seacuerda entre las partes quién paga qué”, explicó Quiroga. “Regularmente, las reparaciones estructurales las paga el dueño porque es propietario de la estructura”.

El documento también va a establecer la cantidad máxima de personas que podrán vivir en la unidad, si se van a permitir mascotas y quién pagará el agua y la luz, así como fijar penalidades por morosidad o por abandono de la propiedad. “Es importante que ambas partes lo lean bien y que si alguna de las partes no entiende algo del contrato, aclaren sus dudas antes de firmar”, dijo Quiroga.

Según Alicea, el alquiler residencial es una actividad rentable en Puerto Rico. “La mayoría de los socios de la Asociación de Arrendadores son personas para las que la renta de propiedades es su principal fuente de ingresos”, sostuvo.