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Por segunda vez, en menos de tres años, John Paulson ha puesto su mirada en Puerto Rico. Y al parecer, su incursión en esta economía regional de Estados Unidos será de largo plazo.

Tras haberse convertido hace un tiempo en el accionista institucional más grande de Popular Inc., el fundador y principal oficial ejecutivo de Paulson & Co. ahora es  el principal dueño de Bahía Beach Resort & Golf Club y del St. Regis Bahía Beach Resort,   en Río Grande. Y esto parece ser solo el comienzo.

En entrevista exclusiva con Negocios de  El Nuevo Día, Paulson reveló que su firma trabaja en varias transacciones para adquirir otros activos en Puerto Rico.

“Tenemos otras transacciones que estamos mirando y que se encuentran en varias etapas para completarlas”, dijo Paulson. Agregó que estos acuerdos saldrán a la luz dentro del próximo año.

Según el líder de la firma de cobertura de riesgo que gestiona unos $18,000 millones en activos, su apuesta en el nicho inmobiliario en la Isla se produce en el momento propicio: una economía cerca de su fondo (lo que implica valoraciones históricamente bajas) y que promete recuperarse.

 El pasado 20  de septiembre, la firma de Paulson, con sede principal en Nueva York, adquirió el 80% del complejo turístico residencial de lujo que ubica en Río Grande y cuya construcción comenzó hace una década bajo la dirección del consorcio BBP Partners. El consorcio está integrado por Interlink Group y M.B. Holdings, y este se mantiene como accionista minoritario.

Paulson no habló de cifras, pero sostuvo que se trató de una compra con “una valoración muy atractiva”, al tiempo que aseguró que vacacionará en Río Grande.

Tras la adquisición, la sociedad Paulson-BBP contempla una inversión de unos $500 millones al cabo de 10 años, habida cuenta que apenas se ha construido el 20% del exclusivo complejo turístico residencial. El proceso de compra y reestructuración por parte de Paulson & Co. tomó unos nueve meses.

La adquisición del St. Regis fue reportada en las principales publicaciones de negocios de Estados Unidos y Europa como una movida más del inversionista que hizo una fortuna tras atisbar los problemas del sector inmobiliario estadounidense y protegerse de la crisis financiera que estremeció al mundo en el 2008.

No obstante, la plática con Paulson dejó a la luz una veta de optimismo y de fe en Puerto Rico que escasea entre los 3.7 millones de puertorriqueños que son parte de una economía que se ha achicado 14% en casi ocho años.

 Tras conocerse la adquisición del St. Regis, el Gobierno reclama que ello es un voto de confianza de Paulson & Co. en Puerto Rico. ¿Es ese el caso? 

“Absolutamente... Las cosas están a la baja, pero no creo que estarán a la baja (para siempre), por lo que es una gran oportunidad para comprar posiciones significativas”, dijo.

“La economía se muevepor ciclos, tiene alzas y bajas. Creo que Puerto Rico está ahora mismo en la parte baja del ciclo y que la tendencia es hacia arriba”, sostuvo Paulson. “Creo que Puerto Rico ha tenido una recuperación más lenta que el continente y, ahora, es buen momento para hacer inversiones en Puerto Rico”.

Así las cosas, pareciera que Paulson apuesta decidido, pero selectivamente en la Isla, utilizando como brújula su particular estrategia de aprovechar las ineficiencias que emanan de eventos particulares en el mundo empresarial -sean fusiones, reorganizaciones, bancarrotas o créditos en estrés, por ejemplo- y aquella que pone la mira en la gestión de propiedades en aprietos y que tienen potencial de recuperación.

Otro ejemplo de la estrategia de Paulson radica en su interés en el sector financiero -que reflejó bajas históricas por la crisis- y que, en el caso de Puerto Rico, tomó forma cuando se convirtió en el  accionista más grande  de Popular Inc. (Nasdaq:BPOP).  

Paulson invirtió en Popular justo antes de la consolidación forzada por los reguladores bancarios en abril de 2010. “Ellos necesitaban capital para completar la adquisición de Westernbank”, dijo Paulson haciendo referencia a la transacción que sirvió para ampliar las cuotas de mercado del Popular en la Isla.

Desde el 2010, cuando Paulson compró unas 6.7 millones de acciones en BPOP, la firma ha aumentado paulatinamente su posición hasta que, en junio pasado, alcanzó unos 8.8 millones de acciones o casi el 9% de la institución financiera. Su participación estaría valorada en unos $230  millones.

¿Piensa continuar aumentando su participación en Popular?

“Popular es, por mucho, el banco líder en Puerto Rico, tiene la mejor gerencia y creo que es el mejor posicionado para beneficiarse a medida que la economía se recupera”, manifestó Paulson.

Y acto seguido, sostuvo que está cómodo con la posición que posee en el conglomerado financiero que ya radicó su aplicación para pagar por la inyección de capital que recibió del programa de rescate bancario (Tarp, por sus siglas en inglés).

 En la ruta correcta.A juicio de Paulson -cuya firma recién acquirió la centenaria fabricante de pianos Steinway Musical Instruments por unos $499 millones- Puerto Rico y su administración de gobierno se mueven en la dirección correcta en lo que atañe a atender sus problemas fiscales.

Sostuvo, además, que la estrategia de transformar la economía de la Isla, reorientándola hacia los servicios le parece adecuada y que contribuyen a eso  las nuevas leyes 20 y 22, dirigidas a la exportación de servicios y que ofrecen tasas preferenciales a personas de alto caudal que se muden a la Isla.

En ese sentido, aunque hizo claro que actualmente no tiene planes de mudarse  a Puerto Rico, Paulson sostuvo que los nuevos incentivos pueden representar una ventaja única para la Isla y podrían posicionarlacomo eje vital del Caribe de la misma forma en que se han observado crecimientos importantes en América Latina y Asia.

“Hace muchos años, visité Miami Beach y toda el área estaba muy deprimida. Edificios abandonados, lotes vacíos, alto crimen. Hoy, puede decirse que Miami es una de las partes más vibrantes de Estados Unidos. En muchos sentidos, veo a Puerto Rico igual que como se encontraba Miami hace unos 15 años”, dijo Paulson. “Pienso que el potencial está ahí para que Puerto Rico se convierta en un centro de actividad comercial en el futuro, tal y donde se encuentran hoy Miami, Ciudad Panamá y Singapur”, concluyó.