Al menos siete proyectos en esta región de Ceiba crearían eventualmente cientos de empleos, según el encargado.

Ceiba – Pasado el control de acceso a la antigua base naval Roosevelt Roads, el verdor que flanquea la carretera es interrumpido por los metales retorcidos de edificaciones que sucumbieron al paso del huracán María, pero también por pequeños rótulos que guían hacia Ocean Club, un nuevo complejo de apartamentos.

Más adelante, como salido de una película apocalíptica, un puñado de obreros con máscaras de seguridad y trajes protectores blancos emerge de un edificio tapiado con láminas plásticas. Cuidado. Asbesto.

Al desviar el rumbo en dirección al mar, dos trabajadores al mando de un tractor y una aplanadora acondicionan un predio recién despejado, justo al lado de un extenso estacionamiento repleto de vehículos. Mientras, al otro lado de una verja provisional, decenas de personas con bultos y paquetes avanzan en fila hacia el muelle. Llegó el ferry.

A 14 años del cierre de la base que usó la Marina de Guerra de Estados Unidos desde 1943 hasta 2004, estas son algunas de las señales de vida y actividad económica que Negocios constató durante su recorrido por los terrenos que se le devolvieron a Puerto Rico entre 2012 y 2013.

El salto de la planificación a la ejecución se anunció públicamente en enero de 2018, cuando el secretario de Desarrollo Económico, Manuel Laboy, y el gobernador Ricardo Rosselló presentaron seis proyectos estratégicos que, enmarcados en el plan maestro de reuso de terrenos que se aprobó en 2014, estaban listos para arrancar. Las apuestas, a las que les atribuyeron una inversión inicial de $25 millones y la creación de 750 empleos directos, fueron: el terminal de ferry; la conversión del antiguo Navy Lodge en un complejo de vivienda asistida; la apertura de un centro de equinoterapia; la construcción de un centro de llamadas de la empresa puertorriqueña Linkactiv; la licitación para crear una microrred independiente de la Autoridad de Energía Eléctrica; y el desarrollo de un parque industrial alineado con las necesidades de la industria aeroespacial.

Diez meses después, Ian Carlo Serna, director ejecutivo de la Autoridad para el Redesarrollo Local (en inglés, LRA) de la antigua Roosevelt Roads, afirmó que “todos o la mayoría de los proyectos anunciados están en algún nivel de implementación”.

A su vez, compartió las movidas que el gobierno, la LRA y proponentes privados adelantan para mejorar la infraestructura y los servicios esenciales en la antigua base, con el fin de que los 3,200 acres destinados a desarrollo y los 3,000 acres separados para conservación se conviertan en un polo de actividad en turismo, bienes raíces, salud, industria, exportación de servicios y desarrollo de pymes en toda la región sureste.

Inyecta tráfico el ferry

El proyecto estratégico más evidente es la mudanza al muelle 2 del transporte marítimo entre Puerto Rico y las islas municipio que, tras algunos retrasos, se finalizó el 31 de octubre. “La importancia que reviste es que trae un flujo constante de personas, que abren necesidades de servicios en la zona”, indicó Carlo sobre la obra financiada con cerca de $1.2 millones en fondos del Departamento de Transportación federal.

El funcionario reconoció que las instalaciones temporeras, que incluyen carpas, no son ideales y han recibido críticas, pero destacó que ahora los visitantes tienen espacio amplio de estacionamiento, justo al lado, que el tiempo de viaje es menor y que se irán sumando acceso a servicios complementarios tanto para los residentes de Vieques y Culebra, como para visitantes de otras islas y turistas.

“El proyecto del terminal de ferries tiene varias etapas. Se supone que ese proyecto va a seguir siendo subsidiado en parte por fondos federales, pero para que haya fondos federales y tengamos una P3 (alianza público privada), el privado se tiene que comprometer a hacer una serie de inversiones”, explicó Carlo durante el recorrido del frente marítimo.

Entonces, aunque hay diseños adelantados, “la idea es que las mejoras futuras, como sustituir las carpas con techos permanentes, las haga la inversión privada que se va a requerir como parte de la P3”.

Distrito de bienestar

En una loma en el área del poblado, el otrora Navy Lodge comenzará a transformarse en un proyecto de vivienda asistida de la empresa Premier Healthcare Management. Se espera que inicie construcción entre enero y febrero de 2019, y que esté operando en septiembre. Para entonces, creará unos 150 empleos, estimó Carlo.

“Ahora mismo están en la etapa de diseño. Tienen un contratista ya seleccionado y están en el proceso de obtener permisos”, precisó sobre el proyecto estimado en $6.7 millones. Al menos en el exterior, el edificio -que contaba con unas 120 habitaciones tipo “suite”- lucía en buenas condiciones, incluidas las ventanas de cristal. Un panel de madera cubría una rotura en la puerta principal.

Por su parte, Nilda Marchán, directora de desarrollo y operaciones de la LRA, comentó que la remodelación incluirá desarrollar un comedor comunal y romper paredes interiores para tener algunas unidades más grandes. “Más adelante tienen planes de hacer otro proyecto de vida independiente y hospicio”, adelantó Marchán, quien aclaró que esas fases no están aún bajo contrato.

El llamado "Wellness District" también contará con un centro de equinoterapia donde antes estaba el campo de golf. “El proyecto se atrasó un poco porque se amplió su alcance”, aseveró Carlo.

De solo ofrecer terapias con caballos para mejorar diversas condiciones de salud, “agregaron el concepto de turismo médico y eso requiere construir siete habitaciones”, precisó. El proyecto se estima en $8 millones y cuando esté opere a toda capacidad generará 50 empleos diversos, como terapeutas, personal de mantenimiento y cuidadores para los equinos.

Por otro lado, la construcción del centro de llamadas de la firma Linkactiv, de Grupo Ferré Rangel (empresa matriz de El Nuevo Día), avanza como se había anunciado y se espera abra operaciones en febrero de 2019 en un edificio remodelado de 25,000 pies cuadrados.

La inversión inicial se estimó en $4.5 millones, para crear 300 empleos iniciales que esperan duplicar. Linkactiv, además de representar el segmento de exportación de servicios, funcionará como inquilino ancla para el eventual desarrollo de un parque tecnológico, al que se alleguen más empresas en lotes circundantes, detallaron Carlo y Marchán.

Sin embargo, estas y el resto de las operaciones planificadas dependen de que los terrenos vuelvan a tener servicio confiable de energía eléctrica, toda vez que el sistema que nutre a Roosevelt Roads quedó fuera de servicio tras el huracán María. Hasta la fecha, la infraestructura de agua y las obras de construcción dependen de generadores eléctricos.

Carlo indicó que se han remplazado 65% de los postes, pero aún faltan reparaciones en la subestación India, que esperan culminar para diciembre.

De forma paralela, Carlo reportó que el proceso de solicitar propuestas (RFP) para dotar los terrenos con una microrred independiente de la AEE se mueve al ritmo esperado. La licitación que se abrió en mayo terminó con la preselección de dos compañías, del total de ocho propuestas que recibieron de empresas locales e internacionales, detalló Carlo.

Las empresas en la lista corta son IBD Group, de Omán, y New Fortress Energy, con sede en Estados Unidos, pero que desde mayo se estableció en los muelles A, B y C del puerto de San Juan, bajo el nombre incorporado localmente de NFEnergía. Esta empresa también compite por el contrato de combustible y conversión a gas natural de unidades de la Central Sn Juan de la AEE.

“La expectativa es estar en posición de poder firmar en enero”, adelantó Carlo sobre el avance de las negociaciones.

Aunque la solicitud de propuestas estableció un requisito de 75% de energía por fuentes renovables, Carlo indicó que el proponente seleccionado deberá proveer energía en un plazo de tres meses, aunque sea con combustibles fósiles. Entretanto, avanzaría el diseño y posterior construcción de las instalaciones de energía renovable, sea fotovoltaica o eólica. La meta es que la microrred esté completada y totalmente operacional para el primer trimestre de 2020.

Rezago en el parque industrial

Entre los proyectos anunciados en enero, el parque industrial es el más rezagado, aunque se prevé que el contrato para iniciarlo se firme este mes. “Ya ambas juntas, la de la LRA y la de la Compañía de Fomento Industrial (Pridco), autorizaron la transacción y circularon el borrador final del acuerdo. Ya la planificación está lista, el plan de trabajo. Lo próximo es la etapa de contratar el diseño y comenzar los trabajos en la zona”, expuso Carlo.

El proyecto, que ocupará 100 acres, requerirá $16 millones de inversión, mayormente en infraestructura, y deberá crear 100 empleos directos e indirectos. Se prevé que atraiga operaciones de empresas ligadas a la industria aeroespacial, dado que dentro de Roosevelt Roads está el instituto de mantenimiento de aviación Prami, más el aeropuerto y las operaciones del Project Loon de Google. Sin embargo, Carlo no soltó prenda sobre si el gobierno ha recibido alguna oferta concreta de las firmas que ya operan en Puerto Rico o de alguna nueva.

La fase de diseño está supuesta a terminar en junio de 2019, para que construcción arranque en septiembre y el parque esté operacional un año después. Para entonces, deberá esta funcionando a toda capacidad la microrred que supliría energía eléctrica confiable y a menor costo a las empresas que se muden a este parque industrial, agregó el director de la LRA.

Despegue turístico

Un proyecto que no estaba en la lista estratégica en enero pero que ha despegado a todo vapor es la remodelación y venta de derechos de uso de las unidades de alquiler vacacional Ocean Club.

La firma a cargo de esta propiedad que ocupa 13 acres es United Real Estate, con la cual la LRA firmó contrató en julio de 2018.

Las unidades se construyeron poco antes del cierre de la base como alojamiento para los militares, pero nunca se llegaron a ocupar. A pesar de estar en una loma con vista al mar y tener ventanas de cristal y techos decorativos de planchas de metal, la propiedad sufrió daños mínimos en el huracán María, observó este medio.

Ahora, United Real Estate está haciendo mejoras sencillas para ofrecer a los clientes la opción de reconfigurar espacios y terminaciones a su gusto, explicó Ana Rivera, asistente administrativa de la firma y quien supervisaba los trabajos de reacondicionamiento de las primeras unidades.

Rivera indicó que, sin haber hecho grandes esfuerzos para mercadear el proyecto, están recibiendo numerosas visitas.

“Está llegando mucho militar retirado, personas que se quieren desentender de cortar grama, dar mantenimiento”, agregó.

Los apartamentos parten de $102,000, que pueden rondar los $375 mensuales, indico Rivera. La cuota de mantenimiento “como mucho” será de $120, adelantó sobre el complejo que próximamente comenzará la construcción de dos piscinas, cancha de tenis en arena y un zip line. También contará con una casa club.

“Van a tener una fase lista para ocupar el año que viene”, confirmó Carlo sobre el proyecto que permitirá a cada dueño alquilar su unidad en plataformas como Airbnb, opción ideal para quienes las utilicen como vivienda de vacaciones.

“La importancia es que va cónsono con el concepto turístico de que si quieren, tengan dónde venirse a quedar”, destacó Carlo.

Al presente, los turistas internos y extranjeros tienen opciones de excursiones en mar y tierra, en kayak y bicicleta, ya sea con empresas locales que operan dentro de la antigua base como con la organización Para la Naturaleza, que tiene un centro de visitantes y es custodia de unos 3,000 acres destinados a la conservación y el ecoturismo.

Nueva cara al mar

A futuro, Carlo indicó que la apuesta es que el frente marítimo no sea solo para el ferry, sino que cuente con servicios adicionales, como alquiler de autos, un supermercado cercano, gasolinera y hasta de servicios médicos.

Entretanto, este medio constató que ya está en proceso el movimiento de terreno para ubicar algunos “food trucks” a pasos del terminal, a fin de que el público y los empleados de las empresas que comiencen a operar, como Linkactiv, tengan opciones sin tener que salir del área.

Posteriormente, se desarrollará un “Food Truck Park” permanente como parte de los planes para renovar el frente marítimo, adelantó Carlo.

Un poco más adelante del terminal, tras pasar el destacamento de la Unidad Marítima de la Policía, se encuentra la marina donde se atracaban embarcaciones privadas de los militares.

Esta marina tiene 72 estaciones de amarre, con sus respectivos conectores a agua y electricidad, además de área de estacionamiento e instalaciones deportivas.

Carlo indicó que al cruzar la calle también hay espacios y edificaciones en las que se podrían desarrollar condohoteles y villas vacacionales. Por ello, Carlo indicó que para reutilizar estos 50 acres están buscando “una compañía que no solo opere la marina, sino que pueda desarrollar”.

Tanto la marina como el Food Truck Park forman parte de plan maestro para transformar el frente marítimo que, incluye el redesarrollo del muelle 3, la construcción de un almacén para carga comercial y un terminal para cruceros. También se contemplan mejoras viales, de arquitectura paisajista e iluminación.

“La idea para el antiguo Port Control Bulding es abrir su primer nivel para que llame a visitar el nuevo frente marítimo. Tener comercios, restaurantes, quizás una barrita en el nivel superior, espacios que suplan tanto las necesidades del ferry, como de los empleados y de los visitantes que quieran venir a disfrutar del área”, describió Carlo.

Este edificio está ubicado en el predio adyacente al terminal de lanchas. Al otro lado de la calle está el centro de visitantes de Para la Naturaleza, desde donde parten diversas actividades y excursiones de turismo ecológico, otra fuente de tráfico al lugar.

Junto con el plan para el frente marítimo, hay otro para el redesarrollo del poblado, que conserva la denominación de los tiempos militares: el “Downtown”.

Ambos planes y otras obras de infraestructura se agruparon en una propuesta multianual que el gobierno aspira financiar al amparo de la sección 428 de la Ley Stafford, indicó Carlo. Su costo se estima en $500 millones; su potencial de creación de empleos, en 5,500 directos y 4,500 indirectos si se aprueban en su totalidad.

El menú incluye soterrar líneas eléctricas, reparar el sistema de distribución de agua potable y la construcción de una nueva planta de tratamiento.

“Pueden hacerse con una combinación de fondos CDBG y de FEMA para obras permanentes”, precisó, aunque también hay alternativas con el Departamento de Agricultura federal.

El funcionario indicó que ya sometieron el plan a FEMA. En la medida que más proyectos se concretan, Carlo indicó que más acercamientos reciben de empresas privadas con interés en desarrollar negocios en la antigua base.

Por ejemplo, The Loop Properties presentó una propuesta no solicitada de “turismo para millennials”, que incluiría hoteles y arrendamientos a largo plazo, con una inversión inicial de $25 millones. “Estamos ya en negociaciones exclusivas con la empresa”, confirmó.

“Como eso, tenemos otra serie de proyectos en consideración que la Junta de la LRA aún no ha evaluado formalmente”, indicó. Pero todos, puntualizó, deberán ser coherentes con el plan maestro y el objetivo de que la actividad económica beneficie directa o indirectamente a las comunidades circundantes, porque “los residentes fueron los más afectados con el cierre de la base”.


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