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Nacido y criado en Mayagüez, este inversionista ahora tiene una fortuna de $3,000 millones, fomenta el empresarismo en la isla y es el puertorriqueño más acaudalado que conocemos públicamente.

Desde algún rincón de California, a más de 12 horas de distancia -en avión- de su natal pueblo de Mayagüez, el puertorriqueño Orlando Bravo, sin quererlo, pasó a los anales de la historia al convertirse en el primer boricua en formar parte de la selecta lista de los 400 estadounidenses más ricos que anualmente publica la revista Forbes, especializada en finanzas.


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