(Xavier J. Araújo Berríos)

Cientos de dueños de “food trucks” en Bayamón están desesperados al enterarse de que el gobierno municipal enmendó esta semana el reglamento de negocios ambulantes para aumentar las restricciones que aplicarán a la operación de las guaguas de comida.

La aprobación de la ordenanza se llevó a cabo el pasado martes, 6 de agosto durante la sesión ordinaria de la Legislatura Municipal celebrada en la Casa Alcaldía. Esta no es la primera vez que un municipio restringe las reglas que aplican a negocios ambulantes.

Carolina fue el primero que enmendó su reglamento el año pasado, lo que obligó a los comerciantes a radicar un pleito legal y en junio pasado el Tribunal de Primera Instancia declaró nulas algunas de las restricciones de este. El municipio apeló la decisión del Tribunal de Primera Instancia.

En el caso de Bayamón, entre las nuevas prohibiciones de la ordenanza figuran que los “food trucks” no podrán servir comida para que los clientes coman en el lugar, solo podrán venderla para llevar. Tampoco podrán colocar rótulos en la vía pública; ni se podrán estacionar cerca de estaciones de gasolina o en propiedades públicas o privadas que colinden con avenidas principales.

“Esto a mí me ha tomado por sorpresa. O sea, que voy a tener que irme al monte a operar mi ‘food truck’. ¿Quién va a llegar a un monte vacío, donde no hay gente?”, expresó Yareli Manning, dueña del “food truck” The Meatball Company y dueña del Miramar Food Truck Park, en San Juan.

Otro comerciante que desconocía sobre la nueva ordenanza fue Richmael Carrión, propietario de Hacienda Carrión en la avenida Las Cumbres, cerca del centro comercial Rexville Plaza. Este lleva cuatro años con su camión de comida, tipo bistro en el que sirve café, desayunos y almuerzos livianos.

“Me acabó de enterar por otro comerciante. Me dio ansiedad esta noticia. Si cierro esto, ¿qué voy a hacer? Yo no afecto a nadie aquí, muchos clientes llegan y se sientan a tener un momento relax, llegan a disfrutar”, dijo Carrión algo nervioso.

Sostuvo que trabajaba en una compañía multinacional y quedó desempleado, al tiempo que su esposa estaba embarazada. Ante la desesperación de necesitar generar un ingreso, decidió establecer un ‘food truck’. “Tuve que reinventarme. Empecé con mucha fe, mi negocio no está en el mejor momento, pero seguimos. Es triste lo que nos quieren hacer. Puedo entender que los restaurantes se quejen de que los ‘food trucks’ le hacen competencia, pero es parte de operar en una economía de libre mercado”, expresó Carrión.

Otros comerciantes entrevistados, prefirieron que no se les identificara, porque temen que el municipio de Bayamón y el gobierno central tomen represalias contra ellos. “Tenemos miedo de perder nuestros negocios si nos quejamos. El municipio está enviando (a empleados) a verificar todos los días los negocios de los que se han quejado”, dijo uno de ellos.

“Lo que pedimos es que el alcalde se reúna con nosotros para quenos explique que está pasando. Ahora mismo, si me cierran el negocio, ¿qué voy a hacer? ¿cómo voy a mantener a mi familia?”, expresó otro de los afectados.

El legislador municipal Juan R. Torres, del Partido Popular Democrático, indicó que le votó en contra a la nueva reglamentación, entre otras cosas, porque no se escucharon las preocupaciones de los comerciantes ambulantes ni se presentó evidencia de accidentes que ameriten enmendar la ordenanza.

“El problema es que el municipio lleva años permitiendo esta práctica, hay negocios exitosos que llevan 15, 20 y hasta más de 30 años operando en las marginales, frente a centros comerciales o a orilla de carreteras, y de súbito los quieren obligar a reubicarse”, dijo Torres.

Hablan los restaurantes

Se comenta que la Asociación de Restaurantes (Asore) es la que está detrás del gobierno para que sea más restrictivo con los ‘food trucks’. Gadiel Lebrón, director ejecutivo de la Asore, indicó que su entidad no se opone a los ‘food trucks’, pero sí aboga para que se les regule con más fuerza. “Los ‘food trucks’ no se están regulando de manera correcta y esa ha sido nuestra petición al gobierno”, confesó.

“No nos oponemos a que tengan sillas y mesas, pero que las monten y desmonten todos los días”, dijo Lebrón, quien indicó que se les debe exigir también que tengan tres fregaderos como a los restaurantes, entre otros requisitos.

“Al final del camino, estamos sirviendo alimentos y la salud del consumidor es lo importante. Por tanto, los restaurantes y ‘food trucks’ deben tener los mismos parámetros de salubridad. Que el gobierno no les baje los estándares por tratarse de negocios ambulantes”, puntualizó Lebrón.

Al cierre de esta edición, el municipio de Bayamón no había respondido la petición de entrevista de este diario.


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