El secretario de Hacienda, Francisco Parés Alicea, asegura que conversa a diario con el Tesoro federal. ( Archivo)

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El secretario de Hacienda, Francisco Parés Alicea, señaló ayer que las nuevas proyecciones de la agencia apuntan a que el fisco podría perder al menos $1,800 millones en recaudos, una cifra que podría aumentar y que podría materializarse entre este año extenderse y el ciclo contributivo del 2021.

Solo en este mes de abril, indicó Parés Alicea, el Fondo General podría dejar de ingresar unos $1,000 millones en recaudos, una brecha que debe ampliarse a medida que avance el 2020 y que no podrá ser zanjada con los cerca de $18,000 millones que el gobierno posee en diversas cuentas -porque en su mayoría son fondos restrictos- y tampoco con la inyección de $2,200 millones que recién acaba de recibir del gobierno federal.

En entrevista con El Nuevo Día, Parés Alicea reveló que Hacienda, junto a la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (Aafaf) y la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP) analizan las guías emitidas por el Tesoro federal para utilizar los $2,200 millones en liquidez asignados a la isla a través del Coronavirus Aid Relief & Economic Stability Act (CARES) al tiempo que indicó que continúa a la espera de que la agencia federal y el Servicio de Rentas Internas (IRS, en inglés) aprueben el plan para desembolsar la ayuda federal a individuos por la pandemia.

A la espera del Tesoro

“Tenemos conversaciones a diario. Nosotros estamos listos para poner $800 millones en las manos de 500,000 contribuyentes, pero necesitamos que el plan se apruebe”, dijo Parés Alicea.

En esencia, Hacienda y el Tesoro federal discrepan en qué personas recibirán el pago desde Hacienda y cuáles lo recibirían desde el IRS directamente. El Tesoro federal interesa entregar la totalidad del dinero del estipendio a Puerto Rico.

Parés Alicea discrepa por entender que ello implicaría levantar datos de individuos que, al presente, no tienen obligación con Hacienda como sería el caso de pensionados del Seguro Social y Veteranos.

Según el funcionario, el Tesoro ha establecido que al momento de distribuir los fondos no haya duplicidad en los pagos, un riesgo que se reduciría si Hacienda distribuye los pagos a los contribuyentes y el IRS hace lo propio a participantes del Seguro Social y Veteranos.

La inyección de $2,200 millones

Desde el inicio de la pandemia, Parés Alicea se divide entre poner a correr dinero en la economía y seguir el rastro al fisco y la posibilidad de que municipios y corporaciones públicas pidan ayuda, algo que no ha sucedido, todavía.

Aunque se retrasó la fecha límite la contribución sobre ingresos, Hacienda ha procesado unas 209,000 planillas. Ello, ha supuesto unos $207 millones en reintegros.

En el caso del plan económico de $787 millones, Parés Alicea recordó que solo la mitad de los fondos serían ayudas directas a los ciudadanos y que otras partidas iban dirigidas a apoyar las operaciones gubernamentales como fue la asignación de unos $100 millones a los municipios.

Inicialmente, Parés Alicea estimó que la pandemia supondría una baja de entre $1,400 millones y $1,600 millones en recaudos. La cifra de $1,800 millones surge luego de varias revisiones a los números que ya maneja la agencia y según Parés Alicea, la baja en recaudos podría ser mayor.

A preguntas de El Nuevo Día en torno al uso de los $2,200 millones asignados por el gobierno federal a la isla, Parés Alicea sostuvo que no hay una decisión final.

Explicó que los fondos asignados a estados y territorios a través del CARES Act van dirigidos particularmente a pagar los gastos incurridos para responder a la pandemia y que, al presente, el gobierno no descarta utilizar parte de los fondos para una nueva ronda de ayuda directa a individuos o empresas.

“Creo que hay un consenso entre la gobernadora y la Junta (de Supervisión Fiscal) para que una parte significativa vaya a atender la situación del coronavirus”, se limitó a decir Parés Alicea.

Inquieta la salud del fisco

Lo que sí es seguro para el funcionario es que la asignación federal no será suficiente para compensar “el cantazo” que le viene a Hacienda. Una economía detenida para evitar el contagio del COVID-19 se traduce también en menos recaudos al fisco.

“He vivido las últimas crisis en Hacienda: el "hackeo", durante (el huracán) María y durante los terremotos, pero ninguno de esos tres eventos coincidió con el momento pico de recaudación hasta ahora”, dijo Parés Alicea.

Abril es el mes que más dinero le deja a Hacienda. A raíz de la crisis sanitaria, se pospuso la radicación de planillas de contribución sobre ingresos para julio próximo; se suspendió la retención del 10% a contratistas y el cobro del Impuesto a la Venta y Uso (IVU) en los muelles y restaurantes.

Aparte del hueco estimado de $1,000 millones en las planillas de individuos y corporaciones, los recaudos del IVU se han reducido a una quinta parte, reveló Parés Alicea. Por suerte, los recaudos del arbitrio a las foráneas se han mantenido. Hacienda no publica cifras desde enero pasado y estas presagiaban descensos por los terremotos en del sur de la isla, dijo el funcionario.

Así las cosas, luego de empezar el año con $500 millones por encima de las proyecciones, el secretario de Hacienda cree que los recaudos durante el año fiscal 2020 quedarán por debajo de lo presupuestado y el rezago en ingresos llegará al 2021.

Parés Alicea sabe que si la salud del Fondo General se debilita, ello supone presión para pagar las pensiones y los servicios públicos en medio de una emergencia de salud.

“Sería ingenuo de mi parte no contemplar que va a haber un impacto significativo en el fisco, más allá de la posposición en las fechas de radicación o retención”, sostuvo Parés Alicea.

Acto seguido, agregó que a raíz de la pandemia, se avecina un cambio drástico en los patrones de consumo en la isla y por ende, en el modelo de negocios de miles de empresas en la isla.

Por ello, anticipó que Hacienda tendrá que comenzar a pensar la nueva forma en que cobrará impuestos, arbitrios y contribuciones, mientras busca acabarse con la pandemia.

“Es hora de que el sector privado y el gobierno se sienten a tener la conversación sobre impuestos que no hemos querido”, apuntó.


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