(GFR Media)
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Las medidas de prevención para atajar el coronavirus en Puerto Rico evitaron la saturación de los hospitales, pero contribuyeron a disparar la tasa de desempleo a niveles sin precedentes, un escenario que, de consumarse, supondrá el colapso del fondo de Seguro por Desempleo en un plazo aproximado de seis meses.

De acuerdo con el plan fiscal certificado por la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), este mes, la tasa de desempleo en Puerto Rico podría alcanzar un 38%, cifra que el economista Daniel Santamaría confirmó con sus cálculos.

“Si te vas al desempleo promedio en Puerto Rico, son unas 90,000 personas, va a haber mucha gente que va a tomar el desempleo, incluyendo el beneficio de $600, y luego va a haber mucha gente que aun con disponibilidad a trabajar, no puedan hacerlo porque el pequeño o mediano comercio donde trabajaban ya no está”, dijo el economista principal de la organización de transparencia, Espacios Abiertos (EA).

“Para ponerlo en contexto, estamos viendo unas 34,000 reclamaciones por semana. Entre octubre y noviembre después del huracán María, se tramitaban unas 4,600 reclamaciones. Es una situación sin precedente”, subrayó el economista.

“Sorprende que la junta no haya discutido un poco más el asunto en el plan fiscal que certificó”, dijo Santamaría al indicar que en la capital federal, no hay ánimo para extender los paliativos de desempleo por el COVID-19.

El plan fiscal de la JSF no indica cómo se atendería un escenario de insolvencia en el fondo del Seguro por Desempleo.

En contraste, el economista sostuvo que “el gobierno fue valiente” al revelar la posible insolvencia del fondo de Seguro por Desempleo.

La semana pasada, la JSF certificó el plan fiscal del gobierno y en este se contempla que durante este mes habrá unos 401,000 desempleados en Puerto Rico. La cifra es unos 30,000 más que la proyección de la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (Aafaf). Hacia finales del 2020, según la JSF, el número de desempleados en Puerto Rico se reduciría a la mitad, pero ese indicador continuaría hasta mediados del 2021.

Tal destrucción de empleo acabaría el dinero disponible para pagar ese beneficio que se nutre de la aportación de los trabajadores y las primas que pagan los patronos.

Un acierto en medio de tropiezos

De acuerdo con Santamaría, el informede solvencia que publica el Departamento del Trabajo federal expone que hasta enero pasado, el fondo de Puerto Rico -que custodiaba unos $684.6 millones- figuraba entre los 15 mejor gestionados de Estados Unidos, con una solvencia de 1.44. Es decir, el fondo podía asumir sin contratiempos, las solicitudes de desempleo que surgieran en un período recesionario.

Ahora, la avalancha de despidos por el coronavirus amenaza con evaporar ese cojín de efectivo.

“Asumiendo que las reclamaciones semanales promedio continúen en 200,000 y con un beneficio semanal promedio de $143 por persona, el balance (del fondo) de Puerto Rico puede agotarse en 23 semanas”, advirtió la Aafaf.

Epidemia sistémica

Según Santamaría, aunque en otras ocasiones, Puerto Rico suele estar en el fondo de los desempeños, en este caso, la situación es positiva en relación a otros estados afectados por la pandemia.

De acuerdo con Santamaría y apoyándose en el plan de la JSF, el fondo de desempleo de Puerto Rico recibiría unos $3,458 millones a través de la llamada ley Cares, para pagar el beneficio de $600 por semana.

Mientras la ley Cares cubriría el beneficio de $600 por semana, el fondo de Puerto Rico tiene que cubrir el beneficio semanal. Según Aafaf, este promedia unos $147. Solo pagar ese beneficio a 200,000 desempleados implicaría unos $117 millones al mes.

Hasta abril pasado, cuando todavía no se reflejaba la avalancha de solicitudes por el caos en la tramitación de estas por parte del DTRH, el fondo contaba con $661 millones, según la Aafaf.

En un hilo aumentar beneficios

Pero una vez, se agote dicho programa, Puerto Rico tendría que solventar el déficit del fondo utilizando dinero de su propio presupuesto justo cuando caen los recaudos por el coronavirus. Ante la falta de dinero, dijo Santamaría, no habría otra alternativa que tomar prestado al gobierno federal como ya han hecho otros estados.

El panorama se complica pues el gobierno contemplaba aumentar, a partir del mes entrante, el beneficio semanal por desempleo en un 20%, es decir de $190 a $240.

“No creo que la situación (de solvencia) deba ser la excusa para debilitar el desembolso de un beneficio que se había programado cuando la gente más lo necesita”, dijo Santamaría al plantear que no continuar con esa política pública también tendría efectos macroeconómicos si no amainan los efectos de la crisis sanitaria.

El gobierno ha separado unos $150 millones para inyectar liquidez al fondo de desempleo del total de $2,200 millones asignados a la isla bajo la ley Cares, pero se desconoce cuánto ayudaría esa inyección.

Un pedido de entrevista a oficiales del DTRH sobre el tema no recibió respuesta al cierre de la edición.