Las alternativas de financiamiento para pymes van desde opciones expeditas en 24 horas como las que ofrece B2B Funding, y otras que podrían tomar días, según la complejidad del caso, como las que ofrece Coopaca. (Shutterstock)

Al buscar una inyección de fondos en tiempos difíciles como los actuales, las pequeñas y medianas empresas (pymes) pueden optar por préstamos comerciales, adelantos de efectivo y líneas de crédito, alternativas que varían en cuanto a términos de repago y tasas de interés.

Fuera de la banca tradicional, la empresa B2B Funding ofrece adelantos de efectivo de entre $5,000 y $500,000 a negocios. De acuerdo con Rolando Romero, gerente general de la compañía, a diferencia de un préstamo, el adelanto se basa en las ventas del negocio y se supone que se le adelanta al comercio el dinero que espera devengar en los próximos meses.

Los requisitos para solicitar son pocos: llevar al menos seis meses en operaciones, depositar un promedio de al menos $7,000 mensuales en una cuenta comercial y someter los estados bancarios de los pasados cuatro meses. Por eso, el proceso es más rápido que en otras instituciones y, según Romero, “en 24 horas se hace la aprobación y en 48 horas ya el negocio puede tener el dinero en su cuenta”.

“Las tasas de interés empiezan a 15%. Es más caro que la banca tradicional porque es sin colateral”, agregó el portavoz.

Una vez el comercio recibe el dinero, los pagos se debitan a diario de su cuenta comercial, de lunes a viernes. En promedio, se suele saldar un adelanto de efectivo en seis meses y los negocios utilizan el dinero para gastos imprevistos e inversiones a corto plazo.

Otra opción es la línea de crédito, que consiste en una cantidad definida de dinero a la que el comercio puede acceder a medida que lo necesite y saldar de inmediato o con el tiempo, similar a una tarjeta de crédito. Es una opción que se ofrece en bancos y cooperativas, según Jessy de Jesús Herrera, directora de Financiamiento Comercial de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Arecibo (Coopaca).

“Las líneas de crédito atienden necesidades a corto plazo y van dirigidas a capital operacional, como pago de nómina, compra de inventario y cuentas por cobrar”, expuso De Jesús. Agregó que los préstamos comerciales, en cambio, pueden servir para otras necesidades, como la adquisición de vehículos, compra de inventario o de equipo, construcción, compra de un terreno o un local y refinanciamiento. Los préstamos pueden tener o no tener garantía federal de agencias como la Administración de Pequeños Negocios (SBA, en inglés).

Los requisitos para solicitar ambos productos son similares. “Pedimos planillas o estados financieros de los últimos tres años y estados de cuenta de los últimos seis meses, un resumen del negocio y a qué va dirigido el uso de fondos. Con eso hacemos un análisis preliminar para saber si lo que necesita es una línea de crédito u otro producto”, detalló De Jesús.

En Coopaca, todos los productos requieren de un colateral, que puede ser propiedad mueble (como los equipos y cuentas por cobrar) o inmueble (un terreno o un edificio). El proceso de aprobación y cierre puede tomar varios días o semanas, dependiendo de la complejidad del caso y la rapidez con que el solicitante envíe los documentos requeridos.

En la mayoría de las líneas de crédito, el término de duración es un año y se puede extender un año más. La tasa de interés puede ser variable o fijo y dependerá del crédito del dueño de la empresa y de la tasa preferencial o “prime” del mercado, que ahora está en 3.25%. “La negociación empieza en el ‘prime rate’ más uno para líneas de crédito. En préstamos comerciales, puede ser el ‘prime’ más uno si el interés es variable y el ‘prime’ más tres o cuatro si el interés es fijo”, explicó.

En el caso de los préstamos, el término va atado al uso de los fondos y a si cuenta con garantía federal. Pueden ser a 10 años para compra de equipo o hasta 30 años para la adquisición de un edifico, por ejemplo.