Las preguntas del Censo están bien pensadas por el gobierno federal, que las combina con la Encuesta de Comunidad, un documento más extenso que indaga en los aspectos socioeconómicos de cada zona. (Archivo)

Si Puerto Rico quiere que la economía mejore, cada residente tiene que asegurarse de que es contado en el Censo federal 2020, el cual se lleva a cabo actualmente en todos los Estados Unidos.

“No podemos de dejar de contar a nadie. En el 2010 hubo más de un millón de infantes de 0 a 5 años que no se contaron en Estados Unidos, y que hoy tienen entre 10 y 15 años”, lamentó Giselle Laffitte, portavoz del Censo 2020 para Puerto Rico, al indicar que esa población joven puede estar recibiendo menos ayudas federales porque se planificó y asignó dinero para una población menor.

Ella procura que eso no vuelva a ocurrir, al menos en Puerto Rico. Hasta ahora, la tasa de respuesta en la isla ronda el 25%, aunque aclaró que hay otro grupo que ya contestó -que podría superar el 25%-, pero que no indicó su número de identificación, y por tanto aún no se ha reflejado. Laffitte exhortó a los ciudadanos que no lo han llenado, que lo hagan este mes.

Por primera vez el Censo federal se podrá llenar por internet (www.my2020census.gov), a través del móvil o llamando por teléfono libre de costo al 1-844-426-2020 y un representante del Censo le contestará en español. Puede también llenar el cuestionario en papel que recibió en su hogar y enviarlo por correo en el sobre predirigido.

Para el economista José Caraballo Cueto, la utilidad del Censo federal va más allá de asignar fondos federales. Dijo que en EE.UU. sirve también para la distribución de los distritos electorales y para la representación política. Además, se utiliza para actualizar estadísticas importantes, como las de migración, el número de incapacitados que tiene una ciudad, la población por municipio, o cuántos niños pobres hay, entre mucha otra información necesaria para planificar los negocios y el desarrollo económico.

Incluso, podría ayudar a ciertas áreas a salir de la pobreza. “En Puerto Rico las comunidades pobres están invisibilizadas, no sabemos cuántas son, dónde quedan, ni qué edades tienen los que viven en ellas. Así no se puede crear una mejor sociedad, si se excluye a una parte de la población. Las comunidades de inmigrantes son también importantes y son un nicho de negocios. Es importante incluirlos a todos, saber cuántos y dónde están”, dijo el economista.

El Censo de 2020 -al igual que el de 2010- es corto y solo incluye información demográfica. Pero las respuestas sirven para corregir los datos de la Encuesta del Grupo Trabajador y la Encuesta de Comunidad. Esta última se realiza mensualmente con una muestra de 1,000 participantes aproximadamente, y se utiliza para hacer estudios de necesidad de negocios, y para decidir dónde construir escuelas, égidas, carreteras, hospitales y otros servicios públicos.

El Nuevo Día preguntó si el Censo federal no cuestiona ingresos, ni lugar de empleo, ni condiciones de salud o si la familia tiene carro o no, cómo podía servir para determinar cuántos fondos federales enviar para alimentos o salud, o dónde abrir una escuela, una égida, o incluso un negocio privado como supermercados o restaurantes étnicos. Ambos entrevistados respondieron, en entrevistas separadas, que los datos demográficos -edad, género, composición familiar, raza, origen étnico y si la casa es propia o alquilada- sirven para complementarlos con la Encuesta de Comunidad, que es un documento extenso y que indaga sobre muchos más detalles.

Laffitte indicó que, aunque para algunos, las nueve preguntas lucen poco relevantes, no es así. “Cada pregunta del Censo está bien pensada por el gobierno federal. Por ejemplo, la pregunta de vivienda es importante para los bancos y para los contratistas. Hay fondos federales para becas en Estados Unidos por raza y origen étnico, y hay otros fondos que están relacionados con la edad, raza o género, por lo que esas preguntas monitorean las leyes de Derecho al voto y Derechos Civiles”, dijo la funcionaria.

En el caso de la pregunta de cuál es la raza de la persona, aclaró que se puede marcar más de un respuesta. “Si entiendes que eres una mezcla de razas, pues márcalas. Lo importante es que la llenes”, expresó Laffitte.

Mientras, Caraballo Cueto sugirió que, si el ciudadano no se siente identificado con las razas que menciona el Censo, debe marcar el encasillado que dice “Alguna otra raza”. “Así se le envía un mensaje que esas clasificaciones no son aplicables aquí porque no representan a los puertorriqueños”, manifestó.

De otro lado, Laffitte señaló que hay gente que posee dos y tres casas, y donde se cuenta la persona es donde más tiempo pasa. Y los hijos de padres separados o divorciados tienen que contarse, por lo que indicó que si uno de los padres tiene duda si el otro los incluyó o no, que los incluya, pues es más fácil corroborar los duplicados, que no contarlos, como ocurrió en el Censo anterior.

Esta vez más de 3,000 personas irán de casa en casa en Puerto Rico, asegurándose de que todos son contados, incluyendo los que residen en centros de envejecientes, casas botes, las personas sin hogar y los presos.