Horacio Martínez, presidente y fundador de Puerto Rico Manufacturing, aseguró que le dará prioridad de venta a los profesionales de la salud en Puerto Rico. (Suministrada)

La empresa de nueva creación Puerto Rico Industrial Manufacturing (PRIM) comenzará a finales de mes a fabricar de 7,000 a 10,000 respiradores N95 en su planta de Bayamón, para mejorar el acceso local a este equipo de protección personal que continúa escaseando.

Su presidente y fundador, Horacio Martínez, compartió en primicia para Negocios que la apertura de PRIM conllevó una inversión privada de $500,000 y creará “aproximadamente 20 empleos directos e indirectos” en su primera fase de operación.

El empresario, que también lidera la distribuidora de equipo de salud y seguridad ocupacional National Safety Equipment Supply (NSES), reveló que la pandemia lo animó a hacer realidad una idea que llevaba años considerando: “Lo que siempre he buscado es poder establecer manufactura, porque el 100% de la seguridad ocupacional viene de afuera. Aquí no se fabrica casi nada, quizás solo algunas cosas especializadas, pero no lo común”.

A raíz de la falta de acceso a las mascarillas N95 y la realidad de que las pocas que se conseguían se dispararon en precio, Martínez se movilizó a identificar y adquirir la materia prima y el equipo necesario para hacerlas en Puerto Rico.

“Las máquinas ya están listas. La única oferta para estas máquinas viene de China. La fábrica que contraté hacen algunos equipos de los que utiliza 3M”, informó. Como las 13 máquinas vienen probadas y validadas desde la fábrica, se expresó confiado en que el proceso de instalar y conectar tome cerca de una semana y puedan comenzar entonces la producción.

El empresario lamentó que la función a medias del gobierno haya impedido que PRIM pudiera siquiera visitar edificios públicos cuando estaba en busca de local, lo cual obligó a la empresa a alquilar un espacio privado en Bayamón: “Estoy esperando todavía que Fomento (Industrial) me enseñe unos almacenes que sé que tiene”.

¿Mascarilla o respirador?

Aunque el término “mascarilla” también es correcto, el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH), que dicta los estándares de estos dos temas en Estados Unidos, califica a las N95 como “respiradores” porque por regulación federal se someten a pruebas y reciben una certificación que no aplica a otros cubrecaras, como las mascarillas quirúrgicas y las de fabricación casera. NIOSH está bajo la sombrilla del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

De ahí que Martínez, quien cuenta con más de 20 años de experiencia en la industria de la seguridad ocupacional, opte por usar el término “respirador” que emplea el NIOSH tanto para las N95 como para equipos más sofisticados como las máscaras para filtrar gases y sustancias químicas, los equipos para filtrar el aire en los aviones y los aparatos de respiración autónoma (conocidos como SCBA), que incluyen tanques para suplir aire de forma independiente a quien los utilice, como sucede con los bomberos.

Martínez indicó que mientras persistan las dificultades de suplir adecuadamente al personal crítico con las mascarillas que necesitan para trabajar protegidos, PRIM dará prioridad de venta a los profesionales de la salud y, si la disponibilidad lo permite, a los operadores de la industria manufacturera que también por falta de acceso han estado usando mascarillas con menor protección, cuando antes de la pandemia el estándar eran las N95.

“No hay inventario de la N95 y entraron al mercado mascarillas KN95, que normalmente no son aceptadas porque no cumplen con las especificaciones del NIOSH”, explicó Martínez sobre el modelo proveniente de países asiáticos, en especial de China.

“En teoría la KN95 debería filtrar 95% del particulado, como la N95, pero no lo hace. Los elásticos van por detrás de las orejas y no ejercen suficiente presión para hacer un sello”, expuso. A estas diferencias sumó que no tengan el material filtrante adecuado. Estas carencias provocaron que la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA) prohibiera la importación de mascarillas provenientes de al menos 65 manufactureras de China por su riesgo a la salud pública.

Una vez se estabilice el suplido de este equipo, adelantó que “estamos ya en la evaluación de algunos otros equipos. Pero paso a paso”.

“No sé cuándo, pero está dentro de nuestra visión que PRIM no sea solo mascarillas”, recalcó sobre el plan que se apoya en que las mismas máquinas pueden fabricar otros productos como los respiradores que filtran vapores orgánicos, aunque se requiera el uso de materias primas distintas. “Nuestra intención también es salir a los mercados internacionales”.

La otra empresa de Martínez, NSES, se especializa en la distribución de efectos para soldadores, capacetes, calzado de seguridad, gafas de protección, respiradores, mascarillas arneses y otros artículos pare prevención de accidentes en el lugar de trabajo.