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Fallece líder de la industria de la aguja en Caguas

Jack Desperak, quien falleció a sus 98 años, llegó a la isla luego de ser liberado del campo de concentración Auschwitz del régimen nazi

8 de julio de 2024 - 4:00 PM

En honor a la gestión comercial de Jack Desperak, una de las calles del sector Villa Blanca, en Caguas, lleva su nombre. (Suministrada)

Jack Desperak, líder en la industria de la Aguja en Caguas, entre las décadas de 1960 y 1980, falleció el pasado 1 de julio a sus 98 años, en su hogar en Carolina, anunció este lunes su familia.

Desperak hizo de Puerto Rico su refugio y hogar tras su llegada, en 1955, desde Nueva York, donde trabajó en la confección de ropa interior femenina, luego de ser liberado del campo de concentración del régimen nazi en Auschwitz.

Lo que debía ser una visita de exploración para establecer fábricas de costura se convirtió en una estadía de casi siete décadas, en las que conoció a la barranquiteña Modesta “Tita” Centeno, con quien tuvo tres hijas, siete nietos y cuatro biznietos.

Junto a sus socios, Desperak abrió la fábrica Paula Bra, la primera de sus empresas en Puerto Rico y República Dominicana, con la que generó miles de empleos en ambos países.

Por su huella en el sector industrial y económico de la Ciudad Criolla, una de las calles del sector Villa Blanca, en Caguas, lleva su nombre.

Sobreviviente comprometido con la paz

Desperak nació en el 1925 en el barrio judío de Lodz, en Polonia, pero no fue hasta el 1940 que el ejército nazi, que cobró la vida de millones de judíos en Europa, convirtió el barrio en el segundo gueto judío más grande de Polonia, condenando a los habitantes a condiciones de pobreza extrema y violencia, según narró el empresario en varias ocasiones en actividades de recordación del Holocausto. Ese mismo año, su hermano mayor, David, desapareció del gueto y nunca supieron su paradero.

Tenía solo 15 años cuando la policía militar llegó a Lodz y obligó a miles de residentes a abordar trenes de carga de ganado. Él y sus padres llegaron al campo de concentración y exterminio de Auschwitz. Allí, los recién llegados eran catalogados en dos grupos; los que podían trabajar y los que no se consideraban aptos.

En solo media hora, le separaron de sus padres, a quienes enviaron a la cámara de gas, relató la familia en su comunicación escrita.

En su brazo izquierdo se destacaba el número 50785, el cual fue tatuado por oficiales del gobierno de Adolfo Hitler para identificarlo como prisionero cuando lo enviaron al campo de Auschwitz.

Desperak fue forzado a trabajar en condiciones deplorables en una fábrica de camiones militares y en una mina de sal. En mayo de 1945, las fuerzas de Estados Unidos liberaron el campo de concentración y fue acogido en un albergue temporero en Alemania. En ese momento, Desperak ya tenía casi 20 años y apenas 70 libras de peso, según relatos de la familia.

Dos años después, una organización judía de Nueva York costeó su pasaje de barco para que empezara una nueva vida en esa ciudad, donde trabajó y se familiarizó con la industria de costura que le traería a Puerto Rico.

A pesar de que el puertorriqueño por adopción no solía hablar mucho sobre su experiencia en Auschwitz, en sus últimos años, participó de actividades de recordación del Holocausto, “dando testimonio de lo que ocurrió para que tragedias como esta nunca más se repitan contra ningún pueblo, grupo o individuo”, palabras del propio Desperak, que fueron citadas por sus familiares.

Su familia recuerda el espíritu indomable y la energía que mantuvo por décadas, a pesar del sufrimiento de su juventud.

Asimismo, la familia informó a El Nuevo Día que próximamente seleccionarán una causa u organización para quienes deseen recordar el legado de Desperak. Hasta el momento, no se han dado detalles sobre los actos fúnebres del empresario.



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