Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 90 días.

Parte del vestíbulo del hotel Hyatt Regency Grand Reserve Puerto Rico, en la zona de Coco Beach en Río Grande.
Parte del vestíbulo del hotel Hyatt Regency Grand Reserve Puerto Rico, en la zona de Coco Beach en Río Grande. ([email protected])

La cadena Hyatt duplicó su inventario de habitaciones en Puerto Rico ayer con el relanzamiento del Hyatt Regency Grand Reserve Puerto Rico, en la península de Coco Beach en Río Grande, el cual contó con $27 millones en créditos contributivos otorgados por el gobierno.

La propiedad, que ubica donde antes operaba el Gran Meliá, había reanudado operaciones en agosto pasado bajo el nombre de The Resort at Coco Beach, a Hyatt Affiliated Hotel, luego de estar cerrada casi dos años tras el paso del huracán María. Tras una renovación multimillonaria en 2019, ahora emplea a 580 trabajadores y cuenta con 480 habitaciones y 99 suites.

Los trabajos en la hospedería aún no culminan. “Para su terminación en junio de 2020, el Hyatt Regency Grand Reserve Puerto Rico habrá recibido sobre $70 millones en inversión de capital y reposicionamiento de marca”, explicó Rich Coryese, vicepresidente senior de Aimbridge Hospitality, empresa que adquirió el hotel junto a Monarch Alternative Capital y Royal Palm Companies.

Sin embargo, de acuerdo con Carla Campos, directora ejecutiva de la Compañía de Turismo de Puerto Rico, “el proyecto se acogió a los beneficios de la Ley 74 (ahora el Código de Incentivos), que les permite acceder al 30% del total de la inversión elegible en créditos contributivos. Hubo una inversión elegible de sobre $90 millones”. Ese 30% equivale a $27 millones en créditos contributivos.

La hospedería, que el año pasado abrió 312 habitaciones en lo que remodelaba las demás, ahora tiene disponible todos sus cuartos. Cuenta con cinco conceptos de alimentos y bebidas: Pasión y Chef Myrta, de cocina puertorriqueña gourmet; Nori, de fusión asiática; Prime 787, que ofrece carnes y mariscos; Water’s Edge, bufé de desayuno, almuerzo y cena; y la barra Lobby Bar. También tiene cuatro piscinas, un spa de 12,000 pies cuadrados, gimnasio disponible, dos canchas de tenis, una cancha de baloncesto y dos campos de golf.

El de Coco Beach es el primer Hyatt de servicio completo en la isla desde el cierre del Cerromar en Dorado, y es el quinto de la cadena en Puerto Rico. Las demás propiedades Hyatt, que ubican en San Juan, Manatí y Bayamón, suman 495 habitaciones. El Hyatt Regency Gran Reserve Puerto Rico agregó más del doble de cuartos al inventario de la cadena en la isla, que ahora asciende a 1,074 habitaciones.

Acerca del futuro, Robert Martínez, gerente senior de Hyatt para América Latina y el Caribe, expresó: “Para la compañía es importante seguir estableciendo presencia en nuevas regiones del país... Por el momento no podría decir si tenemos próximas propiedades para Puerto Rico. Sin embargo, puedo comentar que esperamos continuar creciendo estratégicamente en el país”.

En el caso del resort de Coco Beach, su gerente general, Luis Rivera, sostuvo que ya siente el impacto del cambio de marca. “Cuando oficialmente pasamos a ser Hyatt Regency en diciembre pasado, salimos en los medios sociales de la marca, con una credibilidad como la que tiene Hyatt, y definitivamente vimos un alza en las reservaciones”, dijo ayer tras el corte de cinta.

Abundó que “en navidades estuvimos llenos. Este fin de semana largo del Día de los Presidentes estamos llenos desde mañana. Con el torneo de golf del PGA (el Puerto Rico Open del 17 al 23 de febrero) estaremos llenos hasta fin de mes. Proyectamos una ocupación promedio de 85% o más para este mes”.

Hyatt Regency es descrita por la cadena como una marca de hoteles de servicio completo en la categoría exclusivo superior (upper upscale), con propiedades diseñadas para apelar al segmento de grupos y convenciones. De hecho, la de Río Grande tiene 41,200 pies cuadrados de espacio para reuniones y eventos.

Durante el evento, Campos aprovechó para refutar las alegaciones de que la CTPR perdiera $1.5 millones en un fraude cibernético en diciembre de 2019. “La CTPR actualmente no tiene una baja de $1.5 millones producto de un esquema de fraude”, declaró. “Las cuentas se mantienen de manera íntegra con el dinero que está presupuestado”. Así contradijo información confirmada por la Policía, que apuntaba a que la corporación pública recibió un correo electrónico que le instruía a redirigir pagos para la Administración del Sistema de Retiro a una “nueva” cuenta en Estados Unidos.