Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 90 días.

Anelis Jiménez (camisa roja) y otros empleados en la fábrica de SNC Technical Services, en Camuy.
Anelis Jiménez (camisa roja) y otros empleados en la fábrica de SNC Technical Services, en Camuy. (Vanessa Serra Díaz)

La industria de textiles, que en un momento histórico fue la principal en el sector de manufactura de Puerto Rico, está experimentando una recuperación en su actividad productiva y en la generación de empleos.

El cambio es atribuible en su mayor parte a los contratos millonarios que está recibiendo el segmento para la fabricación de uniformes y productos relacionados a las fuerzas militares estadounidenses.

Según datos del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), durante el primer trimestre de 2019 el sector industrial de manufactura de ropa y textiles totalizaba 43 empresas, y 21 de ellas son estrictamente de manufactura de ropa y efectos militares. Ese grupo, estimó el secretario del DDEC, Manuel Laboy, representa cerca de 3,000 empleos, y esta cifra sigue en crecimiento, a juzgar por anuncios recientes sobre la expansión de operaciones.

Esperamos que esos 3,000 suban pronto a 4,000”, expresó Laboy.

Julio Lugo, de Puerto Rico Manufacturing Extension (Primex) coincidió en que el incremento en contrataciones federales para fabricación de uniformes militares “ha sido en gran medida en donde se están sosteniendo esas empresas, porque es un nicho reservado para compañías localizadas en Estados Unidos y sus territorios, lo que nos permite competir”.

Añadió que las empresas textiles abundaron en las décadas de los 60 y 70 en Puerto Rico, pero ya para la década de los 80 empezó un éxodo marcado hacia la República Dominicana, Haití y otros lugares porque se perdió la capacidad de competencia.

“Tenemos que acordarnos que (las fábricas) en gran medida dependían de costos bajos que se mantenían artificialmente cuando no se ponían en vigencia los mínimos salariales”, sostuvo Lugo. “Cuando se empezaron a poner en vigencia los mínimos federales y otros lugares comenzaron a ofrecer mano de obra barata, empezó el éxodo”.

Humberto Zacapa —quien representa este sector en la Junta de Directores de la Asociación de Industriales y es el Principal Oficial Ejecutivo de la empresa SNC Technical Services, con operaciones en Camuy y Orocovis— afirmó que el grupo “básicamente depende de las ventas al ejército de Estados Unidos”.

“Las compañías que trabajamos aquí en Puerto Rico, que somos entre ocho y diez en la parte textil y en la parte de calzado hay tres o cuatro compañías más, estamos llenas de trabajo porque el gobierno federal, dado que tiene que ser hecho dentro de Estados Unidos, nos da preferencia tanto a las fábricas en Estados Unidos como en Puerto Rico”, indicó. Según Zacapa, el pasado año fue muy bueno y este año pinta como uno similar.

“Nosotros en particular estamos expandiendo operaciones, la mayoría estamos en crecimiento”, afirmó el ejecutivo, refiriéndose a su empresa así como otros colegas en la industria. “Esa expansión representa un alza notable en los empleos en el sector”.

Según Laboy, en los primeros siete meses del presente año fiscal federal 2019 (octubre de 2018 a abril de 2019), en la parte de textiles que contrata el gobierno federal, Puerto Rico recibió cerca de $93 millones en contratos para empresas establecidas en la isla. “En el fiscal 2018 completo (octubre de 2017 a septiembre de 2018) el total fue de $285 millones, que son números muy superiores a otras jurisdicciones comparables”, señaló.

El secretario trajo a colación el reciente cierre de la empresa Hanes en Humacao y, tras lamentar la situación, informó que esa localidad ya está lista para llevar a cabo operaciones de costura militar.

“Estamos hablando con tres empresas para la posibilidad de que una de ellas se materialice. Es una nueva empresa, lo que demuestra que ese sector de costura militar está creciendo”, dijo.

Entre los trabajadores del sector, esta reactivación de la industria textil es más que bienvenida.

“Yo no conseguía trabajo, no había tenido experiencia cosiendo, pero aquí me enseñaron. Me encanta porque descubrí que puedo hacer más de lo que yo pensé, no sabía que tenía esas habilidades, realmente aprendí de todo”, dijo la joven Jamille Feliciano, empleada de SNC Technical Services.

Llevo con la compañía 11 años, y ha sido una experiencia muy positiva, ha venido crecimiento, he trabajado en diferentes productos. Me siento en un trabajo bastante seguro”, dijo por su parte Michelle Oquendo. “Me gusta el trabajo de la costura y he ido desarrollando destrezas en diferentes productos”.

Edwin Torres es veterano en esta industria. “Yo estoy en la empresa desde que comenzó. Antes era Cazador Apparell y después pasó a ser SNC. Trabajé con Cazador, llevo 13 años en SNC, y trabajé antes 17 años con Hanes, que era en este mismo edificio”, indicó.

Torres además resaltó los nuevos equipos y maquinarias como el mayor cambio en esta nueva etapa de la industria. “Es más moderna, produce más volumen, porque antes se cortaba todo a mano y era más lento el proceso. Ahora el movimiento y la producción es mayor”.