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Tienda Américo: Seis décadas vendiendo “de todo como en botica”

Desde calderos y pilones, hasta hamacas y neveras, este negocio familiar es todo un referente comercial en Arecibo y pueblos aledaños

24 de agosto de 2022 - 3:40 AM

Nota de archivo
Esta historia fue publicada hace más de 2 años.

Durante más de seis décadas, la Tienda Américo, ubicada en el #51 de la calle Mariano Vidal, en Arecibo, ha sido el espacio que responde a la demanda del consumidor que busca los artículos tradicionales y emblemáticos de la cultura puertorriqueña, como calderos de acero, fiambreras, tostoneras y machetes, pero además procura tener en su inventario “lo que otras tiendas no tienen”.

El establecimiento comercial fue fundado en el 1959, por el veterano de la guerra de Corea y quien se desempeñó como vendedor por muchos años, Américo Feliciano Rodríguez.

“Él (don Américo) toda su vida fue comerciante y trabajaba en tiendas hasta que comenzó en la plaza del mercado frente a este local. Quiso hacer una quincalla de todo tipo de artículos, aquí venía mucho la gente de los campos y tú encontrabas aquí de todo: platos, cucharas sueltas, pilones, cafeteras…”, contó Jean Carlos Feliciano Zayas, actual propietario del lugar, quien representa a la tercera generación de los Feliciano que administra la icónica tienda.

De hecho, el nieto del fundador dijo que el lugar cobró notoriedad por la empatía de don Américo, quien se las ingeniaba para llegar hasta sus clientes, especialmente de las zonas rurales de Arecibo, para llevarles lo que necesitaran.

“Si alguien bajaba para el pueblo le traía el mensaje de que fulano necesita una nevera. Él venía la montaba en su guagua y, por la tarde, iba al campo y se la entregaba. Y fiaba a la gente, nunca había un ‘No’. Hubo a quienes le fio que, cuando les llegaba el Seguro Social, ponían la dirección de la tienda para que el cheque llegara aquí. Mi abuelo les avisaba cuando llegaba el chequecito y ellos le decían: “¿cuánto te debo? Cógelo de ahí”, y el cambio mi abuelo se lo entregaba” manifestó el actual administrador.

Feliciano Zayas destacó que la tienda ha tenido su transformación para atemperarse a los tiempos, pero “no hemos tocado la esencia”. En unos 800 pies cuadrados, esta tienda reúne la historia arecibeña, antigüedades, memorabilia de la ciudad, artículos tradicionales, ropa, botas, machetes, cafeteras y otros artículos que venden a precios accesibles para el público; integrando, además, piezas artesanales, ropa, hamacas y otros.

“Traje souvenirs y algunas artesanías puertorriqueñas. Le puse un letrero a la tienda que, mi abuelo decía que no era necesario porque la gente sabía dónde era la Tienda Américo. Aunque tengo la misma línea que él llevaba, tengo más productos de los que él vendía”, destacó Feliciano Zayas.

En el interior de la tienda, podrán encontrar también artículos costumbristas como las fiambreras de metal, sombreros de paja, correas, vasos de metal, ollas de todo tamaño, moledora de vianda, camisetas, banderas, llaveros conmemorativos de la ciudad, vasitos de cristal, estufas de gas, raquetas para matar insectos, entre otros artículos.

“Con esto de la pandemia comencé a hacer envíos a los Estados Unidos. La gente me pide mucho las cafeteras, máquinas de moler verduras que son las máquinas de hacer pasteles; esto es hecho aquí en Puerto Rico. Calderos, pilones, tostoneras y cafeteras. Nos contactan por teléfono o por las redes y se les prepara y envía el paquete. Recibimos pedidos de distintos lugares de Estados Unidos”, desglosó el comerciante.

Otro de los retos que trajo consigo el impacto del coronavirus en la Isla, llevó a Feliciano Zayas a replicar el servicio de su abuelo y hacer entregas en las casas.

“Y me dije: ‘aquí no me puedo quedar’. Así que durante la pandemia salí a la calle a entregar. Mucha gente estaba comprando y construyendo piscinas y yo comencé a vender hamacas. Las montaba en la guagua y me fui a las casas a venderlas”, dijo.

“La tienda de abuelo se ha mantenido por 63 años por la confianza que las personas nos tienen”, concluyó el joven emprendedor arecibeño.

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