Funcionarios federales han identificado un agente espesante agregado a los líquidos para vapear con THC como el culpable tras la "gran mayoría" de las lesiones pulmonares. (AP / Seth Wenig)

A finales de 2018, la compañía que fabrica los cigarrillos Marlboro, Altria, vio la oportunidad de compensar la caída en ventas de tabaco con una inversión de $13,000 millones en Juul, el fabricante de cigarrillos electrónicos.

Pero esa inversión llegó con un enorme costo. El más reciente fue un golpe de $4,100 millones por gastos legales relacionados con su inversión en Juul, anunció el jueves Altria. Eso sigue a una depreciación de $4,500 millones en octubre, cuando Altria redujo en una tercera parte el valor de su inversión en Juul Labs.

Juul se ha visto afectado por nuevas investigaciones federales y estatales a su mercadotecnia durante el auge del vapeo entre menores de edad. De forma independiente, un brote de lesiones pulmonares vinculadas al vapeo presionó al mercado de los cigarrillos electrónicos. Desde entonces, funcionarios federales han identificado un agente espesante agregado a los líquidos para vapear con THC, el activo psicotrópico de la marihuana, y que es ilegal, como el culpable tras la "gran mayoría" de las lesiones pulmonares.

Las compañías de tabaco como Philip Morris International intentan desarrollar nuevas tecnologías alternativas al tabaco tradicional para compensar la disminución en ventas.

Desde hace más de cinco décadas, ha disminuido el tabaquismo: un 42% de los estadounidenses fumaban a principios de la década de 1960. Esa cifra cayó a 14% en el reporte más reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Los esfuerzos para capitalizar las nuevas tecnologías como los cigarrillos electrónicos son cruciales para compañías como Altria, que se quedó con una participación de 35% de Juul a finales de 2018. Pero pocos vieron los riesgos involucrados.


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