Graduandos del proyecto de incubadora de microempresas comunitarias solidarias, junto a Nelson Colón (al centro con camisa gris), presidente de la Fundación Comunitaria. (Teresa Canino )

Con el objetivo de fomentar el empresarismo en la zona rural y en áreas económicamente desventajadas, la Fundación Comunitaria de Puerto Rico (FCPR) graduó por primera vez a un grupo de líderes comunitarios, quienes tendrán la misión de capacitar a sus residentes para que establezcan sus propios negocios bajo el modelo de incubadora de microempresas comunitarias solidarias (IMECS).

“Puerto Rico enfrenta un proceso de descapitalización masiva brutal y uno tiene que preguntarse cómo puede volver a capitalizar al país. Quiero invitarlos a generar un nuevo autorretrato de generadores de capital y de solidaridad desde la base”, expresó a los graduandos el presidente de la FCPR, Nelson Colón, quien enfatizó que “no hay que esperar que la capitalización llegue de afuera”.

Agnes Crespo, líder de Desarrollo Económico Comunitario de la Fundación, explicó que el grupo lo conformaron 16 líderes de distintos municipios, entre ellos Yauco, Sabana Grande, Maricao y Lares, quienes recibieron, libre de costo, 27 horas de capacitación en el modelo de IMECS. La FCPR financió el curso, cuyo costo fue de $10,000.

“El objetivo de esta certificación es preparar a los líderes para que repliquen el modelo de incubación de negocios en sus comunidades, de modo que propaguen la economía solidaria y fomentar que ese dinero se quede en los barrios”, sostuvo Crespo.

Los 16 líderes pertenecen a 12 organizaciones sin fines de lucro, de las cuales seis ya tienen incubadoras de negocios, y ahora podrán fortalecerlas; mientras las restantes están listas para desarrollarlas y comenzar la capacitación a los residentes. La FCPR les proveerá una subvención para que estas puedan establecerlas.

Para Nelson Reyes, de ConsultCom y creador de este modelo de incubación, Puerto Rico está en una coyuntura histórica. “La incubación de microempresas solidarias es una de las herramientas que tienen los ciudadanos para producir desarrollo económico desde las comunidades”, sostuvo.

Un ejemplo de ello lo es la entidad Surcos, que lleva 11 años de fundada. Su directora, Carmen Matilde Rodríguez, dijo que en su incubadora en San Juan tiene casi 400 personas, las que reciben talleres y se les acompaña en su gestión empresarial durante los primeros dos años. “Antes llegaban para autoemplearse haciendo bizcochos y cosas así… ahora hay personas con maestrías y doctorados que han sido desplazados y buscan alcanzar sus sueños”. Surcos abrió en marzo de este año una segunda incubadora en Ponce, donde hay 30 incubados.

Jacqueline Pérez, directora de la Fundación Bucarabón en Maricao, narró que este año adquirieron una escuela agrícola en desuso, la que destinarán para crear una incubadora culinaria y capacitar a mujeres en el área agrícola. Sus planes incluyen también desarrollar un hotel para estudiantes e investigadores que quieran contribuir con sus conocimientos a la comunidad. “La solidaridad es algo que se practica constantemente en el campo y eso nos ayudará a reforzar este proyecto desde el punto de vista empresarial”, dijo Pérez.


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