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El modelo de complejos que acogen a familias de diversos ingresos se adelanta en Las Gladiolas. (Archivo)

“Incertidumbre” resume en una palabra el ambiente que permeó el año 2016 en la industria de la construcción, afirmó el presidente de la Asociación de Constructores de Puerto Rico (ACPR), el arquitecto Ricardo Álvarez Díaz.

Para el líder de esta industria, que no se circunscribe a desarrollo de vivienda, sino que también incluye obras industriales, hoteleras, comerciales y de utilidad pública, la contracción de los pasados años se agravó “por la falta de pago del Gobierno a sus contratistas en proyectos de infraestructura, como carreteras”.

“A la gente se le olvida que no fue hasta julio que se aprobó (la ley federal) PROMESA. Antes de eso no se sabía en realidad qué iba a pasar”, contextualizó Álvarez Díaz.

El panorama provocó que durante la primera mitad del año “muchos inversionista pusiera freno a sus cosas, hasta que no vieron claridad”, agregó.

Los nombramientos a la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) que creó PROMESA dieron paso, a su juicio, a otra etapa en esa incertidumbre, pues aún no se sabe “cuáles serán de verdad las responsabilidades de la JSF y qué pasará” en 2017 cuando entra la nueva administración del gobernador electo Ricardo Rosselló y también se espera que la entidad de monitoreo fiscal implemente medidas concretas aún no determinadas.

Si en algo han ganado experiencia los diversos profesionales atados a la industria de la construcción es en buscar salidas a los retos económicos, que los han mantenido haciendo malabares durante ya 10 años de contracción. El 2016 no fue excepción.

“Si hay algo que ha ocurrido con la crisis es que ha habido la claridad de diferentes sectores de no esperar que nos caiga el maná del cielo, sino crearlo”, indicó.

En el área de vivienda, Álvarez Díaz destacó que se registró un muy necesitado empuje al desarrollo de unidades para el mercado de alquiler formal, es decir, de edificios que se diseñan para inquilinos, no para la venta. En este renglón, el secretario de la Vivienda, Alberto Lastra, anunció en octubre la disponibilidad de 167 cuerdas públicas para este tipo de construcción en predios cercanos a estaciones del Tren Urbano.

El modelo de complejos que acogen a familias de diversos ingresos también se adelanta en proyectos como Las Gladiolas y Puerta de Tierra. Otro componente de futuro es potenciar la vida urbana con edificios de usos mixtos que, como Ciudadela, combinan vivienda horizontal con áreas de esparcimiento, comercios, restaurantes y despachos profesionales, destacó el arquitecto. El sector de construcción y revitalización hotelera también estuvo fuertes, con ESJ, Hyatt Place y la remodelación de El San Juan Hotel, entre otros proyectos.

Alianzas

También en este año, la ACPR -cuya membresía aumentó 25%- tuvo participación activa en los esfuerzos de la Coalición del Sector Privado en Washington para lograr llamar atención a la situación fiscal de Puerto Rico y a la necesidadde revitalizar la economía.

“La ACPR entiende que la mejor manera es crear alianzas con diferentes grupos que tienen el mismo interés”, indicó Díaz Álvarez.

Tal interés, tanto a nivel personal como de portavoz , es que el desarrollo económico se dé “en ley y orden y también salvaguardando lo que tenemos para nosotros y nuestros hijos”.

Dos ejemplos de estas alianzas, hasta hace unos años impensables, se dieron con la organización ambiental Para la Naturaleza y con el capítulo local del US Green Building Council (USGBC). Con ambas organizaciones, la ACPR firmó acuerdos de colaboración que se reflejaron en la participación activa de ambas entidades en la convención anual de los constructores, celebrada en septiembre.

Verde deja verde

En entrevista separada, Jesús Garay, director ejecutivo del USGBC en Puerto Rico, coincidió con que la llamada construcción verde -incluida la incorporación de energía renovable y eficiencia energética en los proyectos- ganó importante tracción en 2016.

“La crisis ha obligado a los profesionales a mirar otras alternativas. Lo verde antes se veía como un ‘wish list’, lo que uno quisiera tener. Ahora es esencial para el desarrollo económico”, aseguró Garay. Esto responde a que permite que un edificio sea más “eficiente, ahorrar más en su operación y en cómo se recupera de desastres naturales”.

“Lo verde deja verde”, sintetizó sobre la rentabilidad que se obtiene al aplicar guías sotenibles.

De hecho, Integra, una de las firmas locales que exportan servicios al amparo de la Ley 20, expandió operaciones a Charlotte, Carolina del Norte, precisamente con una fórmula diferenciadora que llaman DeepGreen.

Garay celebró además que el Plan de Uso de Terrenos, firmado en 2015, comenzara a aplicarse este año.


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