La empresaria mayagüezana Lizzette Lugo Monagas es también la propietaria de las tiendas Eclectic y Tesorini en Plaza Las Américas, y fue quien trajo la marca española Desigual a Puerto Rico. (semisquare-x3)
La empresaria mayagüezana Lizzette Lugo Monagas es también la propietaria de las tiendas Eclectic y Tesorini en Plaza Las Américas, y fue quien trajo la marca española Desigual a Puerto Rico. (Gerald López Cepero)

Detrás del porte elegante y finos modales de la mayagüezana Lizzette Lugo Monagas, hay una exitosa emprendedora que no teme a los riesgos y, pese a llevar una treintena de años en el mundo de los negocios, continúa creando y abriendo nuevas tiendas sin pensar en el retiro.

La más reciente es Tendenza, un establecimiento en Mall of San Juan dedicado a la venta de ropa y accesorios para la mujer moderna y sofisticada, de 30 años en adelante, que se decanta por líneas europeas y americanas así como por los estilos bohemios y tipo “resort” elegantes.

Lugo Monagas es también la propietaria de las tiendas Eclectic y Tesorini en Plaza Las Américas, y fue quien trajo la marca española Desigual a Puerto Rico, entre otros emprendimientos que ha desarrollado.

“En la vida todo es un riesgo. Mi filosofía es ser positiva, pero soy del pensar que la vida es del que se arriesga. Yo me arriesgo y lo pongo en una balanza, a veces sale bien y otras veces sale mal. Si me va mal, aprendo de esas experiencias”, aseveró la empresaria durante una entrevista con Negocios en su nueva tienda Tendenza.

“Me encanta todo lo italiano y le puse Tendenza porque la tienda transmite lo que son las tendencias de la moda. Es lo que yo llamo una tienda multilínea”, dijo, al indicar que en el establecimiento tiene ropa y accesorios de Grecia, Australia, España, Estados Unidos e Italia, entre otros países. El local, de 1,200 pies cuadrados aproximadamente, está en el primer nivel, cerca del área de juegos para niños del centro comercial.

En ese espacio, Lugo Monagas tuvo originalmente una tienda Desigual, pero según ella, después que azotó el huracán María decidió cambiar el concepto, pues las ventas no estaban al nivel que esperaba. Como buena empresaria, evaluó la competencia y su mercado, y optó por lanzar Tendenza.

Sin embargo, la empresaria continúa con su tienda Eclectic en el segundo nivel de Plaza Las Américas, donde consolidó, en un solo local, los negocios Tesorini y Desigual. En total, emplea a una veintena de personas entre la tienda en Mall of San Juan y la de Plaza Las Américas. Precisamente, el reclutar el personal y retenerlo es la tarea más ardua que realiza como empresaria, porque, según ella, no hay compromiso de hacer una carrera en el sector, y por cualquier contratiempo, dejan el trabajo.

De lo más difícil para mí es contratar al personal. Cuando uno necesita trabajar, tiene que hacerlo bien. Pero hoy como que no tienen ese orgullo y la mayoría de las veces no tienen esa mentalidad ni el compromiso, sobre todo los jóvenes. Mi experiencia ha sido que los empleados de más edad tienen mayor compromiso”.

Comerciante innata

En la década de 1980, con tres hijos pequeños y sin nunca haber trabajado fuera, su vida cambió y se vio en la necesidad de buscar un sustento para ella y sus vástagos. “Quería montar algo propio, pensé en una librería, pero no tuve impulso. En un viaje a Miami, vi unas paletas de frutas que me encantaron. Fui a hablar con el fabricante y me dio la línea”, contó Lugo Monagas sobre lo que fue su primera empresa: un negocio de distribución de mantecados de la marca Frutti.

“Empecé en farmacias, gimnasios y ‘health foods’. Se vendían a $1.50, eran completamente naturales y con pedazos de fruta”. En aquel momento, había quienes encontraban que el producto era caro, y no apostaban a su éxito. Pero ella sabía que tenía potencial, pues no era agua con azúcar, sino una opción saludable para los que querían saborear algo dulce.

Con el tiempo, añadió otras líneas de mantecados, entre ellas Good Humor, de la compañía Unilever. La distribución en los supermercados se la dio a Nevada. Esa primera experiencia empresarial, aunque retadora, le encantó y diversas organizaciones reconocieron su gesta. “Yo estaba entre los grandes”, comentó con orgullo, destacando que ella era sola y nueva en la industria compitiendo de tú a tú con empresas de experiencia dominadas por hombres. En la década de 1990 vendió el negocio a un competidor.

Un año después de que vendiera la distribuidora, regresó a Miami y se topó con unos accesorios deslumbrantes, réplicas de diseñador. Nuevamente, se animó a emprender y trajo la línea a Puerto Rico. Le presentó el concepto a Plaza Las Américas, el mall lo aceptó, y de inmediato abrió una carreta. “Parte del éxito mío fue tener el inventario expuesto para que la gente pudiera tocar y probar la mercancía. Desde el principio, eso gustó. Tenía sortijas, collares, pantallas y llegué a tener cuatro empleados por turno en la carreta”.

Al ver el auge del negocio, Plaza le pidió que abriera una tienda. Así nació Tesorini en el segundo nivel. “Era un sitio pequeño, pero muy bien localizado”. Entusiasmada con la acogida, le añadió carteras y luego ropa fina, pronto necesitó un espacio más amplio donde poder exhibir mejor la mercancía. “Cuando veía que algo funcionaba, lo traía; si no, lo cambiaba y probaba otra cosa”.

En ese experimentar y ansias de seguir creciendo, adquirió la tienda Carolee. Pero esta no resultó ser tan productiva como esperaba, pues el inventario no se adaptaba a los gustos de la clientela. No tardó mucho tiempo en decidir que tenía que traer algo nuevo. Fue en uno de sus viajes a Nueva York que encontró el concepto de la española Desigual, le atrajo e hizo las negociaciones para traer la marca a Puerto Rico.

Originalmente, trajo los diseños de Desigual y los colocó en una esquina desu tienda en Plaza, a la cual le había cambiado el nombre y se llamaba Eclectic. Cuando comenzaron a sentirse los efectos de la crisis económica, modificó el inventario y trajo ropa juvenil a precios más económicos, mientras mantenía en una esquina del local la ropa de Desigual. Con el tiempo, se ha reinventado y se mudó a un local de 3,800 pies cuadrados en el segundo nivel de Plaza, donde aún permanece.

Más negocios y consejos

Lugo Monagas no tiene planes de retirarse de los negocios, e incluso tan reciente como el año pasado abrió una carreta dedicada a la venta de carteras y accesorios para niñas en un centro comercial en la Ciudad del Sol: Miami. Tras varios meses de operaciones, se la traspasó a una amiga para que continúe operándola.

“No estoy pensando en retirarme, me gusta sentirme útil y tengo un compromiso conmigo misma de hacer las cosas bien y de ofrecerle al cliente lo mejor”, afirmó.

¿A qué le atribuye que haya tenido éxito en dos industrias distintas y que se haya mantenido en el campo de los negocios, aún en tiempos de depresión económica?, preguntó Negocios. “A la disciplina”, respondió sin titubear. “Yo aprendí a ser disciplinada desde pequeña, estando internada en el Colegio Las Madres en Ponce. Eso me enseñó a ser fuerte y a enfrentar las dificultades que la vida trae”.

Le aconsejó a los que quieran emprender, que evalúen los pro y los contra y pongan los resultados en una balanza. “No es tirarse a lo loco, pero hay que atreverse y buscar. Lo más que hay es trabajo y cosas para hacer. Hay que ver las cosas de una manera positiva”.


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