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John Berger, CEO de Sunnova, y Karla Zambrana, gerente general de la operación en Puerto Rico. (Suministrada)

Con sentido de urgencia, Sunnova busca energizar a sus cerca de 10,000 clientes en Puerto Rico que, a pesar de tener instaladas placas solares, están como el resto del 90% del país: sin luz.

Esto responde a que estos domicilios tienen sistemas fotovoltaicos atados al sistema de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), que generan energía durante el día y luego se nutren de la red eléctrica de noche.

La solución inmediata es agregar baterías de almacenamiento, indicó John Berger, principal oficial de Sunnova.

“Nuestro primer cargamento de baterías llegó al muelle de San Juan el martes en la noche y queremos poner esas baterías en las casas lo antes posible. Tenemos más barcos de camino”, informó el ejecutivo a El Nuevo Día.

“Lo que necesitamos de inmediato es cortar con el exceso de burocracia y tener a nuestros clientes con energía, con un mejor servicio a mejor precio”, puntualizó el jefe de la empresa con sede en Texas y que cuenta con cinco socios de negocios locales.

De forma paralela, Berger indicó que ha solicitado al liderato de la AEE y al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos información precisa sobre cuáles sectores tienen prioridad en el itinerario de reconexión.

“Así podemos priorizar adecuadamente dónde instalar las baterías primero”, explicó.

Berger fue enfático en que reenergizar a su clientela actual es apenas el primer paso, ya que no tiene duda de que el huracán María marcará un antes y un después en la industria en general.

“Puerto Rico se está convirtiendo en el epicentro de una nueva industria energética. Es una enorme oportunidad que el gobernador (Ricardo Rosselló) también ve”, aseguró Berger, quien confirmó haberse reunido con el mandatario para discutir opciones.

Abierto a invertir en APP

“Podemos formar una alianza público privada y ya se lo he expresado en una visita anterior a Ricardo Ramos (director ejecutivo de la AEE)”, agregó.

Indicó que Ramos “acogió la idea”, no solo para resolver el problema urgente de la falta de electricidad, sino para incorporarla a la visión de cómo debe lucir el modelo energético de cara al futuro.

Si esta coyuntura se aprovecha para crear una red más diversificada y resiliente, opinó Berger, “el pueblo de Puerto Rico le va a demostrar al resto del mundo que el negocio de la energía ha cambiado”.

Al presente, Sunnova es el segundo mayor proveedor de energía eléctrica, después de la AEE, contextualizó Berger. Y, antes del azote de María, ya se atribuía 800 empleos directos e indirectos, más una inversión de $150 millones.

“Podemos generar muchos más empleos que eso”, aseguró Berger, quien insistió en que el negocio de las nuevas energías, como la solar, tiene un potencial gigante de generar la actividad económica que tanto necesita la isla.


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