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Jake Thomas Patterson, acusado de secuestrar a Jayme Closs, de 13 años, y matar a sus padres. (AP)

Durante casi tres meses, Jayme Closs, de 13 años, se vio obligada a esconderse en un espacio de dos pies y medio debajo de la cama de su secuestrador, sin comida, agua o baño por horas, demasiado aterrorizada para huir de un hombre que sabía que había matado a tiros a sus progenitores.

Pero cuando Jake Thomas Patterson abandonó la cabina remota en el día 88 de su cautiverio, finalmente tomó un intento por su libertad, dijeron las autoridades. Se puso los tenis de Patterson tan apresuradamente que terminaron con los pies equivocados. Después de que un vecino llamó al 911, Patterson fue capturado rápidamente mientras conducía por el área rural en busca de ella.

"Tiene 13 años, y si lees la denuncia penal, puedes ver la cantidad de control que él estaba ejerciendo sobre ella", dijo el fiscal de distrito de Barron, Brian Wright. "Y en algún momento, a los 13 años, encontró fuerzas dentro de sí misma para decir: ‘Me sacaré de esta situación'. Creo que es increíble".

La denuncia presentada el lunes ofrecía el relato más detallado hasta el momento del ataque a la pareja Closs y las crueles condiciones en las que se encontraba recluida su hija.

Patterson, de 21 años, fue acusado el lunes de dos cargos de homicidio intencional, un cargo de secuestro y un cargo de robo a mano armada. Un juez fijó su fianza en $5 millones en efectivo. Los fiscales dicen que más cargos podrían radicarse más adelante.

Sus abogados defensores, Charles Glynn y Richard Jones, han dicho que podrían buscar un cambio de sede.

"Ha sido un momento sensible para esta comunidad y un momento difícil para esta comunidad. No lo tomamos a la ligera. Pero tenemos un trabajo que hacer para proteger a nuestro cliente", dijo Jones.

Los familiares de Patterson, incluido su padre, Patrick, se negaron a hacer comentarios después de su audiencia inicial ante el tribunal.

El sospechoso creció una hora al norte de Barron, a unas 90 millas (144 kilómetros) al noreste de Minneapolis. Se graduó de la escuela secundaria en mayo de 2015 y se unió a la Infantería de Marina. Duró un mes, después de no cumplir con las "expectativas y estándares", dijo una portavoz de la Marina, quien no ofreció más detalles

Detalles de la denuncia

Patterson estaba trabajando en una fábrica de quesos al oeste de Barron cuando se detuvo detrás de un autobús escolar camino al trabajo y vio a Jayme subirse. Entonces decidió que ella era "la chica que iba a tomar".

Hizo dos viajes a su casa con la intención de secuestrarla, pero interrumpió ambos intentos porque pensó que había demasiadas personas en la casa. Regresó a la casa por tercera vez el 15 de octubre.

Vestido casi completamente de negro y con máscara y guantes, se armó con una escopeta. Le dijo a los detectives que puso tablillas robadas a su auto para que la policía no pudiera rastrearlo. Desactivó la luz del techo, sacó un cable que permitía abrir el baúl desde adentro y pasó por la residencia de los Closs con las luces apagadas justo antes de la 1:00 a.m.

Jayme le dijo a la policía que su perro comenzó a ladrar. Ella despertó a sus padres. Su padre se dirigió a la puerta principal mientras ella y su madre se escondían en el baño, abrazándose en la bañera con la cortina de la ducha cerrada.

Al oír la explosión de una escopeta, Jayme dijo que sabía que su padre estaba muerto. Patterson dijo a los investigadores que le disparó a James Closs a través de la puerta principal, luego hizo estallar la cerradura con un segundo tiro.

Golpeó la puerta del baño, sacó un rollo de cinta adhesiva negra y le pidió a Denise Closs que tapara la boca de su hija. Cuando Denise no pudo hacerlo, él le quitó la cinta y lo hizo él mismo. Ató las manos de la niña detrás de su espalda y pegó sus tobillos juntos, la sacó del baño y luego le disparó a la madre en la cabeza, dijo la denuncia.

El ataque completo tomó cuatro minutos, dijo Patterson, según la denuncia.

Patterson arrastró a Jayme afuera, casi deslizándose en la sangre en el suelo. La arrastró por el patio y la arrojó a su baúl. Las patrullas que se dirigían a la residencia de Closs pasaron su auto por la carretera. Jayme le dijo a la policía que podía escuchar las sirenas. Patterson les dijo a los detectives que habría abierto fuego si los oficiales hubieran tratado de detenerlo.

El acusado la llevó a su cabaña en Gordon, un municipio de 645 personas en el denso bosque del Condado de Douglas. Testificó a la policía que ordenó a una llorosa Jayme a que se desnudara y vistiera una pijama de su hermana, diciendo que tenía que deshacerse de la evidencia. Luego tiró su ropa en una chimenea en el sótano de la cabaña.

No está claro qué pudo haberle hecho Patterson a lo largo de los meses que pasó en la cabaña. Los fiscales no lo han acusado de agresión sexual, y los documentos de la acusación no dicen que lo haya intentado alguna vez.

Les dijo a los investigadores que cada vez que salía de la cabaña o de personas que lo visitaban, obligaba a Jayme a meterse en el estrecho espacio debajo de su cama ‘twin’. Deslizaba cajas y pesas contra ambos lados de la cama para que ella no pudiera ver o salir con facilidad.

Patterson contó que la adolescente intentó salir dos veces. La primera vez, él gritó y golpeó la pared y la asustó tanto que pensó que nunca lo intentaría de nuevo. Cada vez que salía de la casa, le decía que "las cosas malas pasarían" si intentaba huir. Durante las vacaciones de Navidad se fue, lo que obligó a Jayme a soportar 12 horas debajo de la cama si ir al baño, según la denuncia.

El jueves se fue de nuevo. Cuando regresó vio que Jayme escapó. Rastreaba sus huellas cuando fue detenido por la policía.

Patterson regresará al tribunal el 6 de febrero.


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