El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su mensaje de estado de la Unión. (EFE)

Washington - El liderato legislativo ha advertido que el proyecto de presupuesto del presidente Donald Trump para el año fiscal federal 2021, que persigue fuertes recortes en áreas domésticas sociales, será reescrito y no pasará el crisol del Congreso, como ha ocurrido en años anteriores.

El último presupuesto del presidente Trump continúa sus implacables ataques contra la salud y la seguridad económica de los estadounidenses que trabajan duro. Es una inversión completa de las promesas que hizo en la campaña y una contradicción de las declaraciones que hizo en el mensaje sobre el Estado de la Unión”, indicó la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi.

El proyecto de presupuesto totaliza $4.8 billones (trillions en inglés).

Como el pasado año, el proyecto no incluye las tablas que comúnmente precisaban, jurisdicción por jurisdicción, las asignaciones de múltiples programas federales con un impacto significativo en la isla.

La speaker Pelosi sostuvo que los recortes al programa de Medicaid en los estados pueden alcanzar los $900,000 millones en una década, bajo el plan de Trump. También cuestiónó los recortes en iniciativas para préstamos estudiantiles, que calcula suman unos $170,000 millones, en el plan de salud infantil.

En pleno año electoral, el presidente del Comité de Presupuesto del Senado, el republicano Mike Enzi (Wyoming), incluso descartó convocar a una audiencia para discutirlo, pues saben en ambas cámaras se trabajará otra legislación.

“El Congreso no presta atención al ejercicio presupuestario del presidente. No sé por qué lo hacemos pasar por eso”, dijo Enzi, según Político, al indicar que tampoco convocó a audiencias sobre el presupuesto en el último año de la presidencia de Barack Obama.

Los recortes que persigue el presidente Trump incluyen al Departamento de Vivienda federal (HUD), al que se le propone una reducción de $8,600 millones o un 15.2%, y, en los estados, al programa Medicaid.

Como ha hecho desde que llegó a la Casa Blanca, la reducción presupuestaria en HUD abarcaría el programa de desarrollo comunitario (CDBG), que suele beneficiar a los municipios de la Isla. El programa, sin embargo, tiene mucho apoyo en el Congreso y es uno de los que parece estar seguro. Los tres intentos anteriores del presidente Trump de eliminar el programa han fracasado.

También hay recortes propuestos para el programa de asistencia a familias de escasos recursos (TANF), por el cual Puerto Rico ha recibido alrededor de $70 millones anuales. Los recortes al TANF alcanzarían los $22,000 millones en 10 años.

Otros departamentos a los que el presidente Trump les propone recortes son Comercio, 37%; Protección Ambiental, 27%; Transportación, 13%; Trabajo, 11%; Salud, 9%; Educación, 8%; Agricultura, 8%; Energía, 8%; y Justicia, 2%.

En el caso de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), el plan de Trump asigna $5,100 millones para el fondo para atender desastres.

Pero, le quitaría $535 millones en subvenciones para entrenamiento a funcionarios estatales y locales, incluido eliminar los fondos programas de capacitación continua, preparación catastrófica regional y rehabilitación de represas de alto riesgo y el programa de alimentos y refugios de Emergencia, los cuales la Casa Blanca percibe como una “responsabilidad estatal y local”.

También se reducen fondos para subvenciones de seguridad portuaria y del tránsito, entre otros, según la publicación Homeland Security Today.

“El presupuesto de Trump es una desinversión en todos los estadounidenses. En el Comité de Asignaciones los demócratas invertiremos en las áreas que necesitan más: salud, educación, el ambiente y la ciencia, investigación, los adultos mayores y los niños, los vulnerables, comunidades, y desarrollo económico”, indicó el demócrata boricua José Serrano (Nueva York), uno de los líderes del Comité de Asignaciones de la Cámara baja.

Su colega Nydia Velázquez (Nueva York) afirmó que el proyecto de presupuesto de Trump “desmantelaría nuestra red de seguridad, dañaría a los adultos mayores, tomaría alimentos de familias hambrientas, recortaría los fondos para la inversión en infraestructura y vivienda y dificultaría que los jóvenes busquen educación y capacitación laboral”.

En el caso de Puerto Rico, el Congreso ya había aprobado unos aumentos en los fondos de Medicaid, que aunque solo durarán hasta el año fiscal federal 2021 – luego de que el presidente Trump se negara a alcanzar un acuerdo de cuatro años-, representarán en el próximo presupuesto unos $2,719 millones.

En el presupuesto de Agricultura se prevé que los pagos del Programa de Asistencia Nutricional (PAN) continuarán prácticamente en el mismo nivel, con una asignación proyectada de $1,971 millones.

En total, Puerto Rico, por encima de los fondos regulares del PAN, ha recibido $1,870 millones en asignaciones de emergencia tras el huracán María.

Ahora, el proyecto demócrata que persigue mitigar los daños causados por los terremotos – por una enmienda de la comisionada residente en Washington, Jenniffer González -, propone asignar otros $210 millones en fondos de asistencia alimentaria de emergencia. La Casa Blanca, sin embargo, ha rechazado la legislación que en total propone $4,890 millones para atender la emergencia en la Isla tras los terremotos y otros desastres naturales que puedan ocurrir próximamente.

El presupuesto de Trump sugiere aumentos para el Departamento de Asuntos del Veterano ($12,300 millones); la NASA ($2,700 millones), ante el interés del presidente de EE.UU. en que astronautas estadounidenses regresen a la Luna en 2024: Defensa, $800,000; y el Tesoro, $200,000, entre otras oficinas del gobierno federal.


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