Solo basta con escuchar atentamente para percatarse de los “coquí, coquí”

En medio de la erupción volcánica que enfrenta la Isla Grande de Hawaii, donde ríos de lava continúan borbotando del volcán Kilauea, un peculiar sonido se escucha en muchos de los vídeos que rondan en los medios de comunicación y las redes sociales.

Si no supieras que el volcán está en Hawaii, parecería que la lava brota de las mismas montañas de Puerto Rico, entre los municipios de Orocovis, Barranquitas o Aibonito, cuando oyes su perseverante cantar en medio de la noche. Solo basta con escuchar atentamente para percatarse de los “coquí, coquí” que se han convertido en un símbolo para muchos puertorriqueños y de la diáspora.

Esto es lo que se puede apreciar en uno de los más recientes vídeos del fenómeno, donde se observa la cascada de lava en todo su apogeo mientras el canto del coquí lo acompaña como melodía al fondo.

Ahora, los anfibios enfrentan la amenaza de la lava volcánica que brota del Kilauea y se lleva todo a su paso.

“Estos animales, como muchos otros anfibios son filopátricos, que son bien fieles al lugar donde están. Se mueven muy poco, no hay una respuesta. Ellos van a percibir el aumento en temperatura como cuando te pegas a una hornilla, la bajada en humedad, pero la capacidad de dispersión de ellos es tan bajita que el final del cuento va a ser que se destruyen, se van a quemar”, explicó el profesor de Ecología y Conservación de Herpetofauna en la Universidad de Puerto Rico en Humacao, Neftalí Ríos López.

No obstante, según el profesor, la mayor concentración de coquíes en la Isla Grande se encuentra al norte, en la ciudad de Hilo, de ahí se han propagado montaña arriba hasta la pendiente de Kilauea, aunque los ríos de lava que al momento afectan el estado corren más hacia el sur-sureste.

Aunque en Puerto Rico el canto del coquí forma parte de nuestra cotidianidad, no ha sido así para los hawaianos, quienes han tenido que tomar medidas de control de especies invasivas para controlar la alta población de estas especies.

Según el Comité de Especies Invasivas de O’ahu, el coquí fue introducido involuntariamente en el estado en el 1988 y por su falta de depredadores naturales ha impactado en la rápida proliferación de estos, por lo que, según Ríos López, el hecho de que la lava extermine cientos de coquíes no representa ninguna molestia.

De hecho, son muchas las actividades que se llevan a cabo para disminuir la población de estos anfibios en el estado, como echarles café, ácido nítrico, tratar de introducir patógenos y hasta competencias de captura de coquíes.

“La realidad es que es mucho esfuerzo para algo que es inevitable. (El coquí) llegó a un lugar donde hay más recursos que pueden promover que la población aumente y al ser tan pequeño y tan capaz de adaptarse a muchas condiciones lo ayuda”, detalló Ríos López.

En la Isla Grande de Hawaii -donde se encuentra el volcán- el comité estima que ocupan aproximadamente 60,000 acres (61,784 cuerdas).

El experto, por otro lado, destacó que aun cuando mueran coquíes en esa zona, junto a toda la biodiversidad, se sabe que hay coquíes en otras islas del archipiélago hawaiano como en Maui y Oahu donde continuarán estos animales.

“Lo siento por los hawaianos, pero el coquí va a estar ahí para siempre. No habrá forma de erradicarlo”, señaló.

Mientras tanto, la erupción del Kilauea ya se encuentra en su tercera semana y tres ríos de lava llegaron hasta el océano. Según The Associated Press, el volcán ha abierto más de 20 fisuras en el suelo, de las que se libera lava, dióxido sulfúrico y vapor.

La lava ha destruido 50 construcciones, incluyendo alrededor de dos docenas de viviendas. Una persona sufrió heridas de gravedad después de que resultó impactado por un trozo de lava que salió volando.


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