El presidente Donald Trump se reúne con el líder norcoreano Kim Jong Un en la aldea de Panmunjom, en la Zona Desmilitarizada entre ambas Coreas. (AP/Susan Walsh)

Washington — El presidente Donald Trump, quien se describe como alguien que es bueno para lograr acuerdos, acude a Naciones Unidas la semana que viene, con una pesada carga de desafíos no resueltos en política exterior que involucran a Irán, Corea del Norte, Afganistán, el Medio Oriente y más.

Y todo ello por no mencionar una serie de pactos comerciales. En algunos se está avanzando, pero otros se han estancado.

Trump ha dicho reiteradamente que no tiene prisa por cerrar tratos, pero las negociaciones llevan tiempo. Ya han pasado casi tres años de su presidencia de cuatro años y se avecinan ya las elecciones de 2020, lo que entorpecerá su capacidad para atender asuntos inconclusos en política exterior.

"No culpo al presidente por tener tantos acuerdos abiertos", dijo Nicholas Burns, un exsubsecretario de Estado que ha trabajado tanto para presidentes republicanos como demócratas. Burns le da crédito a Trump por presionar a China por sus prácticas comerciales y por buscar a los talibanes y tratar de poner fin a 18 años de guerra en Afganistán.

"Pero sí creo que hay que ser críticos como ciudadanos y calificarlo", dijo Burns. "¿Cómo va? Bueno, en mi registro él no tiene un solo logro importante en política exterior en más de dos años y medio en el cargo".

Los críticos de Trump dicen que la falta de éxitos significa que el presidente estadounidense acudirá a Naciones Unidas con una posición débil.

Algunos expertos en política exterior atribuyen a Trump el mérito de abrir negociaciones internacionales. Sin embargo, hay abundantes críticas también hacia su descarado estilo de negociación -fustigando a mandatarios extranjeros un día y haciendo las paces al siguiente- porque creen que está haciendo que el tablero de ajedrez mundial se tambalee aún más.

En su defensa, Trump dice: "Es la forma en que yo negocio. Me ha ido muy bien a lo largo de los años y le va aún mejor al país".

El mantra de "Estados Unidos primero" de Trump no le ha funcionado bien antes en Naciones Unidas. Ahora, a medida que aumentan las tensiones entre Estados Unidos e Irán, el presidente necesita apoyo internacional para ayudar a presionar a Teherán.

"Ahora tenemos una reunión de la Asamblea General en la que el presidente realmente necesita aliados para Irán", dijo Jon Alterman, director del programa de Oriente Medio del Center for Strategic and International Studies (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales).

Las otras conversaciones sobre desarme de Trump -con Corea del Norte- también han chocado con un muro.

La cumbre inicial de Trump con el líder norcoreano Kim Jong Un en Singapur fue una novedad, al igual que el histórico paso de Trump dentro de Corea del Norte en la Zona Desmilitarizada que divide a ambas Coreas.

Sin embargo, Estados Unidos y Corea del Norte no han logrado impulsar las conversaciones nucleares. Las negociaciones para que Kim renuncie a sus armas atómicas se han estancado desde la cumbre de febrero en Hanói, que se derrumbó por el desacuerdo sobre el alivio de las sanciones a cambio de medidas de desarme.

El exsecretario de Estado Rex Tillerson, quien fue despedido por Trump, dijo recientemente a un grupo de la Universidad de Harvard que las negociaciones tienen éxito cuando ambas partes se van con un resultado aceptable. En un comentario aparentemente dirigido a Trump, Tillerson dijo: "Si uno cree que una negociación solo puede culminar en victoria o derrota, va a tener una experiencia terrible, va a quedar muy insatisfecho y no mucha gente va a querer hacer tratos con uno".


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