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El senador demócrata Tim Kaine en una mesa redonda con miembros de la díaspora boricua de Virginia.
El senador demócrata Tim Kaine en una mesa redonda con miembros de la díaspora boricua de Virginia. (José A. Delgado)

Woodbridge, Virginia  – El demócrata Tim Kaine sabe que sus colegas del Senado – pese a los desastres naturales recientes y la crisis fiscal de la Isla-, se enfrentan poco a los temas de Puerto Rico.

Todavía recuerda como fueron presionados los senadores para que aprobaran el proyecto que terminó siendo la ley Promesa solo un día después de ser ratificado en la Cámara de Representantes estadounidense. Kaine votó a favor.

“No se nos dio oportunidad de mejorarlo. Era tómalo o déjalo”, dijo Kaine, pasado candidato demócrata a la vicepresidencia de EE.UU., en una reunión el lunes en el restaurante puertorriqueño -dominicano de Woodbridge ‘’Mofongo Steakhouse” con una veintena de boricuas, varios de ellos representantes de grupos que lideran los esfuerzos para que el Congreso preste atención a las necesidades de la Isla.

Ahora, Kaine se comprometió a ayudar a la diáspora boricua de su estado, Virginia, a educar al Senado estadounidense sobre los temas puntuales para Puerto Rico, como su proceso de recuperación, un mejor acceso permanente al programa de Medicaid, posibles iniciativas económicas y el debate sobre el status político.

Kaine convocó a la reunión en Woodbridge – a unas 23 millas de Washington D.C.-., después estar en Puerto Rico el pasado fin de semana, donde tuvo reuniones con las autoridades puertorriqueñas y estadounidenses, para conocer cómo marcha el proceso de recuperación tras el huracán María de 2017 y los terremotos de principios de año.

Dijo que el rechazo del presidente Donald Trump al proyecto demócrata aprobado en la Cámara baja federal que asigna $4,890 millones para mitigar los daños causados por los terremotos y propone créditos tributarios federales para incentivar la economía de la Isla, frena por ahora esa legislación en un Senado estadounidense controlado por los republicanos.

Reconociendo que ha sido la mayoría demócrata de la Cámara baja la que ha incentivado las medidas recientes en favor de la recuperación y temas puntuales de la Isla, Kaine dijo que buscará reclutar a algunos de sus colegas – como el demócrata Robert Menéndez, y los republicanos Rick Scott y Marco Rubio-, para por lo menos llevar a cabo una sesión informativa con funcionarios del Senado.

Tras conocer que el presidente del Comité de Recursos Naturales de la Cámara baja, el demócrata Raúl Grijalva, tiene en agenda llevar a votación un proyecto que suavice la ley Promesa, y convocar a una audiencia pública que discuta cómo adelantar un próximo proceso de status que tenga como alternativas la libre asociación, la independencia y la estadidad,  Kaine piensa que después sería prudente llevar a cabo una sesión informativa en el Senado.

El senador demócrata dijo que le daría la bienvenida a la estadidad para Puerto Rico, porque representaría para los residentes de la Isla “recibir los mismos beneficios y derechos que yo tengo”.

Pero, sostuvo que los referendos sobre el status político de la isla “no han demostrado suficiente fuerza” a favor de la estadidad.

Mencionó en ese sentido la diferencia que tendría para los que proponen la estadidad obtener un 60% de respaldo, en vez del 52%.  Con un 52%, en un próximo referéndum, existiría la duda de si esa es una voluntad permanente, sostuvo Kaine.

Después de Kaine afirmar que la “decisión sobre el status” la deben tomar los puertorriqueños y que reconoce que “temenos el poder pero no queremos ser colonialistas e imponer” ninguna opción, los representantes del grupo Boricuas Unidos en la Diáspora, Edil Sepúlveda y Daniel Vázquez, le exhortaron a estudiar una posible legislación de la congresista demócrata Nydia Velázquez (Nueva York) para vincular al Congreso con la convocatoria a una Asamblea Constitucional de Status.

En los procesos tradicionales de status en la Isla “es el partido en el poder” el que define las opciones y carga la legislación a su favor, sostuvo Sepúlveda.

Alvin Velázquez, abogado del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU), advirtió que la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) que controla las finanzas públicas de Puerto Rico no ha impulsado bajo la ley Promesa la reestructuración abarcadora de la deuda pública que necesita la Isla.

“Puede que volvamos a tener que hacer otra reestructuración en los próximos años”, sostuvo Velázquez, quien es parte del Comité de Acreedores no Asegurados, en el proceso de bancarrota territorial ante la jueza Laura Taylor Swain.

Adi Martínez Román, analista de Política Pública sobre Puerto Rico de la organización internacional OxFam, indicó a Kaine que han estado impulsando en el Congreso algún lenguaje que permita integrar a las comunidades en el proceso de recuperación y reconstrucción tras los recientes desastres naturales, tanto el huracán María de 2017 como los terremotos de principios de año.

Gretchen Sierra Zorita, de la Agenda Nacional Puertorriqueña, sostuvo que el Congreso debe centrarse en combatir la pobreza en la Isla y conocer si son verdaderamente efectivos incentivos contributivos locales como las leyes 20 y 22, y el programa federal de zonas de oportunidad.

Al senador Kaine, por otro lado, le pareció una buena idea la propuesta del editorial del domingo del periódico New York para incentivar más la producción farmacéutica en Puerto Rico, ahora que la crisis del coronavirus en China acentúa la dependencia de Estados Unidos  en ese mercado. “Puerto Rico tiene que estar en la primera fila de esa discusión”, indicó, en una entrevista con El Nuevo Día.

Kaine se había leído el editorial de domingo del diario conservador New York Post que afirmó que el coronavirus ha expuesto la excesiva dependencia de EE.UU. en los medicamentos que sus empresas fabrican en China.

En su publicación, el periódico exhortó a revivir incentivos contributivos federales para farmacéuticas que se establecen en Puerto Rico, con una referencia a la antigua sección 936 del Código de Rentas Internas federal, que estuvo vigente hasta mediados de la primera década de este siglo.

Kaine prometió dar seguimiento a la conversación y sostuvo que el encuentro, que duró dos horas, fue una oportunidad para que la diáspora le ayude “a ser un mejor defensor de los asuntos de Puerto Rico”.