La asistente de enfermería Monica Brodsky le administra una prueba de diagnóstico a COVID-19 a McKensie Burreson, de Madison, en el estacionamiento de la Oficina Administrativa de Salud de la Universidad de Wisconsin, en Middleton, Wisconsin. (The Associated Press)

Sioux Falls, Dakota del SurUn repunte de casos de coronavirus en Wisconsin y las Dakotas ha obligado a las autoridades a buscar camas de hospital adicionales e incrementado las tensiones políticas a medida que la región se convierte en uno de los focos de infección más preocupantes del país.

Estos estados ocupan actualmente los tres primeros lugares en casos per cápita, luego de meses en que muchos de los políticos y residentes rechazaron el requerimiento de mascarillas y restaron importancia a los riesgos de la enfermedad que ha cobrado la vida de más de 210.000 estadounidenses.

“Es una montaña rusa emocional”, dijo Melissa Resch, enfermera en el Hospital Aspirus Wausau de Wisconsin, que realiza gestiones para aumentar su capacidad y reasignar a su personal para mantenerle el paso al creciente número de pacientes contagiados, muchos de ellos de gravedad.

“Apenas ayer un paciente me dijo: ‘Está bien, ustedes me cuidaron bien, pero está bien dejarme ir’”, relató Resch. “Lloré junto con la unidad respiratoria, lloré con los administradores. Lloré en casa. He visto a enfermeras llorar abiertamente en los pasillos”.

Las labores para combatir el veloz contagio del virus en los estados del centro-norte y las llanuras comienzan a evocar las escenas que se han vivido en otras partes del país durante los últimos meses.

Durante la primavera, la ciudad de Nueva York instaló hospitales temporales a medida que las salas de emergencia se llenaban de pacientes desesperados. Entonces, una vez que los estados del noreste lograron controlar de cierta forma el brote, el virus se extendió a los estados del llamado “Cinturón del Sol” como Arizona, Texas y California en el verano. Posteriormente llegó al centro-norte del país.

“Lo que me preocupa es que no hemos aprendido nuestras lecciones”, dijo Ali Mokdad, profesor de sanimetría en la Universidad de Washington, campus Seattle. Citó datos recabados por la compañía Premise, en los que se revela que el uso de mascarillas en Wisconsin es del 39%, mientras que en las Dakotas es del 45%, ambas cifras por debajo del promedio nacional de 50%.

“Las personas bajaron la guardia. Dijeron: ‘No somos nosotros. Son las grandes ciudades’”, declaró Mokdad. “Pero eventualmente, como cualquier otro virus, se va a propagar. Nadie vive en una burbuja en este país”.

En Dakota del Norte, que no tiene un requerimiento para el uso de mascarillas entre sus residentes y cuyos 770 nuevos casos por cada 100,000 habitantes son la tasa más elevada del país, se reportaron 24 decesos adicionales el miércoles, triplicando el récord previo para un solo día en la entidad.

“La cifra reportada de decesos de hoy es desconsoladora”, dijo la portavoz del Departamento de Salud, Nicole Peske. “Desafortunadamente, los fallecimientos y el incremento de casos en cuidado prolongado son un reflejo directo de lo que está sucediendo en la comunidad”.

En Wisconsin, las autoridades de salud planean instalar un hospital de campo la próxima semana en los terrenos de la feria estatal para evitar que los centros de salud queden abrumados por el número de casos, incluso mientras los republicanos en el estado impugnan en los tribunales la orden del uso de mascarillas del gobernador demócrata Tony Evers.