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Los problemas económicos que enfrenta el País pueden ser aún más graves en el caso de los adultos mayores. (Archivo / GFR Media)

En momentos en que el Plan Fiscal del gobierno recomienda bajar 10% a las pensiones, retasar el valor de las viviendas y subir impuestos, un estudio revela que una mayoría de los puertorriqueños ayuda económicamente a sus hijos y nietos y que su situación los obligará a seguir trabajando más allá de la tradicional edad de jubilación.

Esa realidad supone que esas personas utilizan sus ingresos para cubrir sus necesidades y las de otras personas, por lo cual el impacto de las medidas económicas acordadas por el gobierno y la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) será mayor para un grupo importante de la población.

El estudio, comisionado por AARP y realizado en diciembre de 2016, reveló que el 82% de los participantes apoya económicamente a otra persona en su familia, 67% ayuda a sus hijos y nietos, 36% colabora con sus padres y 12% hace lo propio con algún otro familiar. Para realizar el estudio se consultó a profesionales del sector económico y financiero y se entrevistó telefónicamente a 800 personas de 35 a 64 años; 600 están activas en el mercado laboral y 200, jubiladas.

Esas personas jubiladas revelaron que ya, ante la depresión económica que sufre el País, han tenido que hacer ajustes en sus gastos que, en algunos, impactan su calidad de vida. El estudio revela que uno de cada cuatro personas retiradas –menores de 65 años– han tenido que alterar las indicaciones para tomarse sus medicamentos por falta de dinero. Asimismo, 59% de esos jubilados han bajado sus gastos en servicios telefónicos, de cable y de internet; 44% ha tenido que tomar dinero prestado; 40% ha fallado en el pago de alguna cuenta; 11% se tuvo que mudar con un amigo o familiar y el 5% hizo una hipoteca revertida.

Otro de los datos significativos que arrojó el estudio es que la inmensa mayoría de las personas no cuenta con suficientes ahorros en efectivo para enfrentar una emergencia. El 61% de los participantes dijo tener entre $200 y $500 en efectivo para utilizarlos en caso de sufrir una emergencia.

Asimismo, la mayoría de los encuestados dijo que, en 2016, sufrió al menos una experiencia que impactó la estabilidad de sus finanzas, siendo los eventos de salud los primeros en la lista, con el 41%. A esto se sumaron: reducción en horas de trabajo o sueldo (32%); disminución en el valor de sus inversiones (32%); pérdida de empleo (30%) y dificultades financieras en el negocio propio (8%).

Fuerza económica

El escenario de dificultades para enfrentar una economía precaria, que se anticipa que se deteriorará para muchos a causa del Plan Fiscal, se presentó en una reunión en la que AARP también destacó la importancia que tienen las personas de 50 años o más en el desarrollo económico y abogó por una política pública que promueva una cultura de ahorro. Partiendo de una realidad demográfica, por la cual los mayores de 50 años serán cada vez más en el País, el estudio destacó que ese grupo representa el37% de la población y el 41% de los empleos totales. En general, lo que AARP llama la economía de la longevidad genera el 43% del producto interno bruto.

Su importancia en la economía también se refleja en el consumo total, pues ese sector gasta más de $20,000 millones, especialmente en las áreas de servicios médicos (70%), entretenimiento (62%); utilidades (62%); bienes duraderos (60%) y autos y otros equipos de transportación (60%).

Poco ahorro

Uno de los objetivos del estudio de AARP, parte del cual hizo la empresa de consultoría IPSOS, fue auscultar el nivel de ahorro de los puertorriqueños. Uno de los hallazgos fue que, aunque el 60% de los trabajadores tiene conciencia del ahorro, solo el 17% lo logra. La principal razón para tener pobres hábitos de ahorro es que no les sobra dinero luego de pagar sus cuentas (67%) y los gastos del hogar (59%). Asimismo, la pérdida del empleo o la disminución del sueldo fue un motivo importante para más de la mitad de los encuestados, con el 55%.

A esa realidad contribuyen otros factores, como la falta de un mecanismo para ahorrar en las empresas medianas y pequeñas y el aumento en el empleo por cuenta propia, según Héctor Torres, de IPSOS.

Para crear una cultura del ahorro, “hay que hacer una estrategia financiera no importa las etapas de vida. Tu seguridad financiera en tu edad madura va a ser tan buena como la planificación que hayas tenido a través de tu vida. No podemos construir un desarrollo económico con una zapata que está totalmente podrida”, declaró José Acarón, director estatal de AARP, quien abogó por la creación de una política pública similar a una de Colombia llamada Estrategia Nacional de Educación Económica y Financiera.


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