Rehúsa abandonar su hogar en el barrio Magueyes, pese a que está seriamente afectada por los sismos.

Barceloneta - "Yo voy a defender mi casa con uñas y dientes".

Así contestó Nitza Acevedo, de 69 años, cuando le preguntan por qué insiste en quedarse en su casa pese a la cantidad de grietas que han surgido a causa de los sismos recientes en su residencia, ubicada en el barrio Magueyes de Barceloneta.

"Esto es lo que tengo. Después de que uno está viejo, ¿irse a pernoctar en sitios ajenos? Nada como el ranchito de uno, aunque sea de paja", expresó Acevedo.

Se queda, pero con miedo. Desde hace un mes duerme en un sofá en la sala de la casa, que es la única parte que no queda sobre columnas que se conocen como "zancos".

"He pasado los días con agua... uno no puede comer ni dormir, porque de verdad que no se puede", lamentó.

La mujer mostró varias columnas que se han agrietado, mientras que partes del concreto se han desprendido por la parte de abajo del suelo, dejando expuestas varillas de la estructura, que se afecta, además, por estar cerca de un área de sumideros.

"Yo no encuentro cómo entrar para allá... Unos me dicen que se cae parte y otros me dicen que se va completa", manifestó, mientras destacó que teme que vandalicen su casa si se va, pues supo de gente merodeando los días que estuvo en casa de un familiar.

Prefiere quedarse y arreglarla, pero no sabe cómo pues la casa donde ha vivido por más de 30 años no cuenta con un seguro que la pueda ayudar. Por el momento, su única esperanza es la oferta de un préstamo en Camuy, pero no ha recibido la visita del inspector y, por no perderla, no ha ido a citas médicas.

Según la alcaldesa de Barceloneta, Wanda Soler, el caso de Acevedo es uno de muchos en su municipio, por lo que pidió a la gobernadora Wanda Vázquez que solicite que se incluya en la declaración de desastre mayor, de manera que los ciudadanos afectados puedan recibir asistencia individual.

Detalló que han recibido 140 querellas de daños en estructuras privadas, de las cuales 70 ya han sido inspeccionadas por el municipio.

Soler dijo que al menos siete residencias se consideran en peligro de colapsar, como la de Acevedo, que es una tres que están en peor estado.

"Sabemos que muchos deben desalojar sus hogares", comentó Soler.

Asimismo, informó que cerca de la casa de Acevedo tuvieron que desalojar un cuartel de la Policía Municipal de Barceloneta y un Head Start. En total, tres edificios municipales están afectados por los sismos,explicó la alcaldesa.

"Estamos pidiendo que se declare desastre mayor (en Barceloneta) para que todas esas familias puedan recibir ayudas que necesitan. La mayoría son de escasos recursos", dijo Soler.

"Eso es importante. Queremos evitar que si siguen los movimientos, las residencias colpsen y represente riesgo para la seguridad de nuestra gente. Si ya se ha identificado, al declarar como zona de desastre FEMA puede venir para darles la ayuda que necesitan para reforzar sus casas", expuso la funcionaria.

Informó que su administración hizo la solicitud oficial a la gobernadora y al Negociado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres.

"La semana pasada declararon al vecino pueblo de Arecibo y también a Morovis. Nosotros estamos básicamente entre ambos pueblos. Así que es obvio que hemos recibido daños", manifestó.

Otro de los casos que más preocupa es la casa donde viven Zaida Cortés y Rafael Rosado, en la comunidad Punta Palmas, del barrio Palmas Altas, cerca de la playa.

La vivienda se había averiado con el huracán María, pero las ayudas que recibieron de parte del gobierno federal no fue suficiente para las reparaciones.

De acuerdo con Glorimar Villamil, directora de programas federales de Barceloneta, han surgido grietas nuevas y se han agravado otros daños que ya tenía.

Las grietas se ven en varias paredes de concreto, dentro y fuera de la residencia, así como en partes del techo. El matrimonio se mantiene durmiendo en un cuarto con techo de madera, que todavía está con toldo azul.

"Tuvieron una ayuda de FEMA, pero no les alcanzó para tener un cuartito seguro fuera de la estructura. El municipio les ayudó para que consiguieran algo con Rural Development para una rehabilitación... pero con los $10,000 no les va alcanzar. Vemos que la casa está peor. Está comprometida. Tememos por la seguridad de esta pareja", dijo Villamil.

Pero Cortés y Rosado tampoco se quieren ir a otro sitio. Prefieren esperar a que surja una oportunidad de arrelgar la casa.

"Me quedo. La casa está bien", insistió Rosado, mientras que Cortés acotó: "No se va a caer (la casa). Dios nos va a proteger".


💬Ver 0 comentarios