De acuerdo con el calendario trazado para este proceso, el Comité de Búsqueda y Consulta tienen hasta el 30 de mayo para entregar su informe al pleno de la Junta de Gobierno. (semisquare-x3)
De acuerdo con el calendario trazado para este proceso, el Comité de Búsqueda y Consulta tienen hasta el 30 de mayo para entregar su informe al pleno de la Junta de Gobierno. (Ramón “Tonito” Zayas)

La búsqueda del próximo presidente en propiedad de la Universidad de Puerto Rico (UPR) ya entró en su fase final con el inicio ayer de las entrevistas que la Junta de Gobierno realizará a cada uno de los tres finalistas seleccionados por el Comité de Búsqueda y Consulta.

El ingeniero Jorge Haddock, profesor de la Universidad de Massachusetts en Boston, fue el primero ayer en tener su cita ante el cuerpo rector de la universidad del Estado, confirmó la presidenta del Comité, Zoraida Buxó.

La ingeniera Alexandra Medina Borja y la química Anny Morrobel Sosa llegarán a la isla en los próximos días para sus respectivas entrevistas en el Jardín Botánico, señalaron las candidatas.

Atender los problemas financieros del sistema universitario, aumentar su exposición internacional y modernizar la oferta para los estudiantes son elementos en los que coinciden los tres finalistas en sus planes de trabajo, ideas que discutieron con este diario en entrevistas por separado.

De acuerdo con el calendario trazado para este proceso, el Comité de Búsqueda y Consulta tienen hasta el 30 de mayo para entregar su informe al pleno de la Junta de Gobierno, informe en el cual se espera realicen una recomendación sobre quién debe ocupar el puesto.

Se desconoce si la Junta de Gobierno tomará una decisión ese mismo día, señaló Buxó, quien es la vicepresidenta de la Junta de Gobierno. No obstante, ya el ente ha pautado una reunión para ese día, a la 1:00 p.m., de acuerdo al calendario de reuniones ordinarias disponible en su portal cibernético.

En total, 24 personas presentaron sus candidaturas a la presidencia de la UPR, posición que ha estado vacante desde julio de 2016. Tres presidentes interinos han asumido las funciones desde entonces.

De esos 24, la Junta de Gobierno seleccionó a siete candidatos para pasar a la ronda de evaluación por parte de los senados académicos de los once recintos y entrevistas con la Junta Universitaria.  Solo cinco de los once senados académicos presentaron recomendaciones al terminar el período para hacerlo el pasado 1 de mayo.

El Nuevo Día se comunicó vía telefónica y por correo electrónico con cada uno de los finalistas, quienes explicaron sus planes de llegar a la presidencia de la universidad del Estado.

Jorge Haddock Acevedo

La imagen internacional como estrategia clave

Los retos financieros, administrativos y académicos que enfrenta la Universidad de Puerto Rico (UPR) empujan a lainstitución a una redefinición de su futuro. Pero los cambios que se avecinan no son únicos para el sistema puertorriqueño, por lo cual las soluciones que se requieren pueden buscarse en los planes exitosos que se han implementado en otras universidades del mundo, señaló el doctor en ingeniería industrial Jorge Haddock Acevedo.

“Los retos de la UPR no son únicos, todas las universidades alrededor de mundo tienen los mismos retos o similares, sean públicas o privadas”, expresó Haddock Acevedo.

Hacer frente a los recortes presupuestarios y revisar la oferta académica son asuntos con los que luchan las instituciones de educación superior y con los cuales Haddock Acevedo tiene experiencia, por lo cual forman parte de su lista de prioridades de ser electo como el próximo presidente de la UPR. 

“En el caso de la UPR, lo más importante sería restablecer su reputación a nivel mundial, global. Realinear los programas académicos y de servicio a la comunidad, dependiendo de las necesidades que siempre son cambiantes en los pueblos porque nunca son estáticas-, y restablecer su responsabilidad fiscal y financiera”, expresó en entrevista telefónica un día antes de su entrevista con la Junta de Gobierno de la UPR.

Haddock Acevedo obtuvo su bachillerato en ingeniería civil del recinto de Mayagüez de la UPR, una maestría del Instituto Politécnico Rensselaer y su doctorado en ingeniería industrial de la Universidad de Purdue. En Rensselaer comenzó su carrera como profesor.  

Actualmente es profesor del Colegio de Administración de la Universidad de Massachusetts en Boston, donde previamente fue decano. También dirigió la Escuela de Administración de Empresas de la Universidad George Mason y la Escuela de Negocios Robins de la Universidad de Richmond.  

“Mi sueño, desde que entré y me gradué del Colegio de Mayagüez, que lo logré con gran orgullo, cuando me fui a los estados fue con la intención de regresar algún día para hacer una diferencia. Cuando surge esta oportunidad, en este momento de mi carrera, parece que fue un momento preciso por la experiencia que yo tengo y las necesidades de la universidad”, señaló Haddock Acevedo, quien es natural de Caguas.

El ingeniero sostuvo que, una vez se fortalezca la reputación de la UPR a nivel internacional, será posible atraer más estudiantes, más profesores y más recursos económicos. En los documentos que entregó a la Junta de Gobierno de la UPR, Haddock Acevedo destaca que colaboró en la recaudación de más de $15 millones en dos de las universidades en la que laboró.  

“Estoy muy impresionado con el plan fiscal, me parece que ha sido una obra magnífica de las personas que lo crearon y de la manera que lo articularon. Ha sido muy bien trabajado”, sostuvo Haddock Acevedo, aunque indicó que consideraría proponer “ajustes menores” al documento de llegar a la presidencia.

Asimismo, sostuvo que tiene experiencia trabajando con agencias y organizaciones acreditadoras, por lo cual podrá ayudar para que ocho de los once recintos de la UPR salgan de la probatoria en que fueron colocados hace un año por la Middle States Commission on Higher Education.

“Sin pasar juicio sobre los recortes presupuestarios, que posiblemente son necesarios, un 70% de reducción en el presupuesto de la isla tiene un impacto gigantesco en el área académica. Aunque se ha afectado la UPR, a pesar de todo eso, el área académica ha seguido mejorando. La UPR ha logrado acreditaciones internacionales difíciles y ha mantenido las que tenían. Eso es algo extraordinario bajo las condiciones que enfrenta y hay que reconocerlo”, sostuvo.

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Alexandra Medina Borja

Apuesta a la capacidad de la comunidad universitaria

La Universidad de Puerto Rico (UPR) necesita aprovechar todas las oportunidades que hay disponibles para atraer fondos externos y aumentar el volumen de las investigaciones que se producen, dos de los principales retos que encara en los próximos meses, sostuvo la doctora en ingeniería industrial y de sistemas, Alexandra Medina Borja.

Su experiencia en universidades de Estados Unidos, así como en organizaciones grandes como la Cruz Roja Americana y como directora de programa de ingeniería en la División de Educación Subgraduada de la Fundación Nacional de las Ciencias (NSF, por sus siglas en inglés) la ha preparado para asumir el reto de dirigir los once recintos de la universidad del Estado. 

Como ingeniera industrial, está entrenada para intentar entender “el comportamiento de sistemas de servicio complejos”, lo cual considera será una ventaja para implementar cambio en la UPR y saber cómo los ajustes en un área afectarán a otras.

“Ser capaz de visualizar de esta manera es un atributo que es de mucha utilidad en líderes de organizaciones como la universidad. Esa visión sistemática es esencial para atender los cambios que se necesitan para mover al sistema universitario a ser uno más ágil, eficiente y efectivo sin comprometer la calidad de la enseñanza y la investigación ni el papel social de la UPR. Ser capaz de visualizar de esta manera es un atributo que es de mucha utilidad en líderes de organizaciones como la universidad. Esa visión sistemática es esencial para atender los cambios que se necesitan para mover al sistema universitario a ser uno más ágil, eficiente y efectivo sin comprometer la calidad de la enseñanza y la investigación ni el papel social de la UPR”, expresó la ingeniera en el ensayo que entregó al cuerpo rector de la universidad.

En la NSF, además de ser directora de programa de ingeniería, Medina Borja es la secretaria ejecutiva del Subcomité sobre Educación STEM para el Futuro, entre otros roles. Desde el 2006, es profesora en el Departamento de Ingeniería Industrial del recinto de Mayagüez de la UPR, trabajó con la Administración Central como coordinadora ejecutiva del Plan Estratégico Diez para la Década y fue profesora en el Instituto Politécnico de Virginia.

Medina Borja obtuvo su bachillerato en ingeniería de productos de la Universidad Federal de San Carlos, en Brasil, mientras que su maestría y doctorado en ingeniería son del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia.

Relató que varios colegas le habían propuesto que ocupara posiciones de liderazgo en la UPR.

“Fue después de que Puerto Rico sufriera el paso del huracán María que tomé la decisión de hacerlo, movida simplemente por la convicción que mi formación en sistemas, aunada a las experiencias a las que he sido expuesta durante mi carrera, debían ponerse al servicio de la institución que amo en este momento crítico que atraviesa”, indicó Medina Borja, al responder a preguntas de este diario por correo electrónico.

La ingeniera destacó que la facultad del sistema universitario tiene el conocimiento y el talento necesario para atraer desarrollar investigaciones novedosas, pero es necesario alinear las áreas de interés de los profesionales con los programas para los cuales hay dinero disponible.    

“En el sistema UPR existe mucha capacidad, en el sentido de que la mayoría de nuestros profesores tienen doctorados de las mejores universidades en su área de especialidad.  Lo que ocurre es que sus intereses tienen que alinearse con los intereses de las agencias que dan fondos para investigación, porque no existen fondos para todo lo que se quiera investigar, sino que hay que cumplir con ciertos requisitos para que esto sea posible”, indicó.

Medina Borja está clara cuál será su plan de trabajo inmediata si es electa como la próxima presidenta de la UPR.

“Las prioridades son claras.  Hay que aumentar ingresos y cortar gastos superfluos sin afectar el funcionamiento saludable de la institución”, indicó.

Esto se puede lograr dando “mayor autonomía” a los recintos grandes, mientras que los pequeños operarían “con estructuras administrativas mínimas” pero sin dejar de atender estudiantes. Este modelo de organización que describió Medina Borja es similar a la reorganización de recintos que dispuso la Junta de Supervisión Fiscal en el plan que certificó para la UPR el mes pasado.

“Creo que hay mucha oportunidad, pero para ello tenemos que modernizarnos, y eso requiere inversión. Pero hay inversiones que son más que justificadas porque traerán ingresos a mediano y corto plazo”, sostuvo.

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Anny Morrobel Sosa

Necesario recuperar la confianza en el sistema

Presidir la Universidad de Puerto Rico (UPR) completará un círculo en la vida de la doctora en química física Anny Morrobel Sosa. Su carrera en la educación superior comenzó en el recinto de Río Piedras y describe regresara trabajar en el sistema universitario “como una forma de devolver a la UPR todo lo que me dio”.

En Río Piedras completó un bachillerato en física y química, con una concentración menor en matemáticas. Completó sus estudios graduados en universidades estadounidenses y allá, hace más de 30 años, comenzó su carrera como profesora.

Fue vicepresidenta de Asuntos Académicos y rectora de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY, por sus siglas en inglés), decana del Colegio de Ciencias de la Universidad de Texas en El Paso, decana del Colegio de Ciencias y Tecnología de la Georgia Southern University y vicerrectora asociada interina en la Universidad Politécnica Estatal de California, entre otros puestos. Además, fundó el Micaela Group, una firma de consultoría especializada en el sector académico.

Es una carrera de la que está orgullosa y que no habría podido completar sin la UPR, aseguró.

“No hubiese podido ir a la universidad si no hubiese tenido (exención de) matrícula de honor y mantenerla. Mis padres me dijeron, enfócate en los estudios, ese es tu único trabajo. Por eso entiendo la necesidad de mantener (los costos de) la matrícula lo más baja posible”, expresó Morrobel Sosa en entrevista telefónica.

De ser elegida por la Junta de Gobierno de la UPR como la próxima presidenta del sistema universitario, su plan de trabajo se enfocará en cuatro pilares: confianza, respeto, responsabilidad y resultados.

“Lo más importante para llevar a cabo todo lo que yo planeo -y todo lo que planean los demás candidatos, pienso yo- es generar confianza en el pueblo entero de que cada uno que está en un puesto en la administración actuamos para beneficio de la universidad y tenemos el compromiso con el pueblo puertorriqueño. Algunas de las cosas que he leído indican que no hay confianza en que las personas que están en posiciones administrativas han actuado en beneficio de la universidad o de sus estudiantes y eso es una cosa que pienso hacer, que se tenga la confianza que vamos a actuar para el mejoramiento de la universidad”, sostuvo.

Durante años, ha trabajado de cerca con los estudiantes, particularmente los que pertenecen a grupos minoritarios, para evitar que interrumpan sus estudios.

Uno de los principales obstáculos que ha identificado que atenta contra los alumnos es la burocracia “que tiende a crecer demasiado sin uno darse cuenta”, señaló.

“Nos toca eliminar esas barreras, buscar formas para que, particularmente a los estudiantes de bajos recursos, le presentemos alguna forma de apoyarlos en su aprendizaje, ayudarles a cómo manejar su tiempo, con asistencia financiera, en darles un enfoque al rango académico que ellos quieran alcanzar, si es una maestría, un doctorado, ser profesionales, ayudarles en cómo y qué se tiene que hacer para lograr esa meta y chequear con ellos cómo van”, indicó Morrobel Sosa, quien es oriunda de la República Dominicana. 

En el aspectoacadémico, sostuvo que la UPR no puede solo enfocarse en “su gran pasado”, sino que es necesario mirar hacia el futuro, prestando particular atención en las tendencias del mercado laboral para la próxima década. Pero los cambios, indicó, deben producirse mediante el diálogo con profesores y estudiantes.

El futuro de la universidad del Estado estará guiado, en gran parte, por el plan fiscal que dispuso la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) y por el Plan Estratégico de la UPR aprobado el año pasado, reconoció. Morrobel Sosa señaló que ambos documentos chocan en algunos aspectos, particularmente en lo que tiene que ver con “las rutas” a seguir para alcanzar sus metas y los tiempos en que se espera alcanzarlas.

“Pero tengo que tenerle respeto y confianza a que las personas que elaboraron los documentos lo hayan hecho para el mejoramiento de la universidad”, expresó. “Pero hay que reconocer que algunas de esas decisiones van a tener un impacto diferencial para el estudiantado y los recintos”, añadió.


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