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La alcaldesa de San Juan explica cuál es su meta, a corto y largo plazo, con la peatonalización de la histórica ciudad debido al serio deterioro de sus calles adoquinadas.

Nota del editor: Esta es la última de tres historias sobre la situación de los adoquines en el Viejo San Juan. 

En enero de 2019 arrancará la peatonalización por fases del Viejo San Juan, según la alcaldesa de la capital, Carmen Yulín Cruz.

La decisión de regular el tránsito en la zona histórica sanjuanera responde a las condiciones críticas en las que se encuentran las calles adoquinadas construidas hace 128 años, que están cimentadas sobre unos túneles centenarios elaborados para drenar el agua.

Organizaciones como la Sociedad Puertorriqueña de Dibujos de Edificios Históricos (PRHBDS, en inglés) han demostrado que los adoquines y los túneles son afectados contundentemente por el peso que ejercen los vehículos y camiones sobre las estructuras.

Ejemplo de ello son los hundimientos que se han reportado en las calles Fortaleza, San Sebastián, Cristo, entre otras.

Datos de la PRHBDS sostienen que para el 2010 unos 82,000 vehículos entraban diariamente a la isleta de San Juan.

Aunque la ejecutiva municipal reconoció que este tipo de política pública genera controversias, aseguró que “la idea es proteger esa infraestructura que no vemos y que literalmente sostiene, pues es la plataforma de todo lo que está en Viejo San Juan”.

Cruz afirmó que la discusión sobre peatonalizar el casco histórico ya arrancó, pero que a partir de agosto el ayuntamiento realizará una serie de reuniones con los residentes y comerciantes de la isleta para elaborar un plan final.

“El Viejo San Juan no fue construido para la cantidad de peso que hay”, aceptó.

La alcaldesa puntualizó que el proceso “no será a la trágala” y que “se escucharán todas las voces”.

“Hay que tener esa conversación difícil, honesta, sosegada, pero buscando preservar la historia”, estableció al anticipar que habrá resistencia.

Según explicó, su propuesta consiste en peatonalizar la ciudad por fases considerando a los residentes de La Perla, La Puntilla, Puerta de Tierra y el casco de Viejo San Juan.

“La idea que nosotros le llevaríamos, tanto a los comerciantes como a los residentes, es que tomemos espacios en el fin de semana primero y monitoreamos si se afecta el comercio o no. Igualmente, si requiere una coordinación tipo Fiestas de la Calle san Sebastián, donde utilizamos el estacionamiento de Hiram Bithorn o el estacionamiento de la playa del Escambrón como punto de transbordo”, describió.

Asimismo, la alcaldesa afiliada al Partido Popular Democrático (PPD) dijo que con su idea busca controlar el flujo de vehículos, pero no el flujo de personas y aceptó que “hay que viabilizar otras formas para que la gente pueda llegar al Viejo San Juan”.

La alcaldesa sostuvo que ante este panorama es necesario establecer un sistema de transporte integrado, así como un análisis exhaustivo sobre los patrones de flujo vehicular en la zona que en el 2015 fue visitada por 1.5 millones de turistas.

Tenemos que ir conectando la ciudad a través de un sistema de transporte colectivo que sea limpio al utilizar otras fuentes de energías”, dijo sin mencionar cuánto le costará al municipio este tipo de proyecto.

Cruz espera que para diciembre del 2018 se haya establecido la política pública para la peatonalización y que, para enero de 2019 -tras la celebración de las Fiestas de la Calle San Sebastián- comience la primera fase del plan porque “será una oportunidad extraordinaria para educar”.

La ejecutiva municipal resaltó que a largo plazo “el panorama ideal sería que la ciudad fuera peatonal”.

Aunque el proceso de discusión que abrirá el Municipio de San Juan incluirá a diversos sectores, la líder municipal detalló que su deseo es que la decisión final sobre cómo será la peatonalización se produzca a través del “voto directo de la gente de San Juan”.

“Es una buena idea y creo estamos todos caminando hacia esa dirección”, afirmó.

Entretanto, Cruz recordó que durante su incumbencia el municipio ha establecido diversas iniciativas para conservar las calles adoquinadas de la zona histórica. 

“En el primer cuatrienio se entró al sistema de túneles y era evidente que estaba incómodo con el paso del tiempo y con el peso que se le estaba poniendo. A través de una ordenanza limitamos el peso de los camiones y los vehículos que entran al Viejo San Juan”, sostuvo.

De igual forma, dijo que el proyecto de ordenanza que actualmente está sobre la Legislatura Municipal de San Juan para regular el funcionamiento de los arrendamientos a corto plazo, tipo Airbnb, es un paso adicional en esa dirección.

Otra de las medidas que la alcaldesa resalta, y que ha generado un sinnúmero de controversias, es el establecimiento de estacionamientos exclusivos para los residentes de Viejo San Juan, con la intención de “proteger el carácter residencial de la ciudad”.

Sin embargo, también se ha comprobado que los carros ubicados a los lados de la carretera ejercen una presión relevante sobre los adoquines y los túneles.

Según el Censo del 2010, para ese año en el Viejo San Juan había unos 5,000 habitantes.

Cuba como ejemplo

El director de la Oficina Estatal de Conservación Histórica, Carlos Rubio, propone que la peatonalización del Viejo San Juan tome como ejemplo a la ciudad de La Habana, en Cuba, donde peatonalizaron el casco histórico tomando como punto de partida las plazas y sitios centenarios.

“Yo lo que estoy planteando es que identificamos los espacios históricos más importantes y establecer conectores entre ellos para que puedas caminar la ciudad sin la presencia del carro”, dijo.

Rubio propone que los circuitos peatonales conecten con la Plaza San José, la Plaza de la Catedral, La Puerta de San Juan, La Fortaleza, el Parque de las Palomas, el Bastión de las Palmas, la Plaza de Armas, la Plaza de Colón y la Barandilla. En dicha lista también incluyó el Museo de San Juan, el Conjunto Ballajá y la explanada de El Morro.

El circuito más importante para el funcionario es el que comenzaría en la Plaza Colón hasta la calle San José, continuando hasta la calle Cristo.

“Estos espacios estarían interconectados por una red de calles, a ser designadas peatonales, que, al unirse a otras previamente designadas, al igual que al Paseo de la Princesa, al Paseo del Morro y a la calle que da acceso a la explanada del Morro, formarán un circuito de circulación peatonal”, sostuvo Rubio.

Para Rubio, es imprescindible que los comerciantes, residentes e instituciones gubernamentales y privadas pongan de su parte.

“No puede existir otra consideración que no sea la conservación de la ciudad”, afirmó. 

Peatonalizar, una discusión antigua

Controlar el flujo de vehículos al Viejo San Juan es una discusión antigua que, desde la administración del exalcalde de la capital, Baltasar Corrada del Río, en la década de los 80, y la del exalcalde Jorge Santini, ha levantado preocupaciones dentro de los comerciantes y residentes del principal destino turístico del país.

El “San Juan Peatonal” de Corrada y el “Walkable City” de Santini fueron proyectos que nunca pasaron de ser propuestas.

Sin embargo, mientras en San Juan esas iniciativas se quedaron engavetadas, en ciudades como Madrid, Barcelona, Bolonia, Dublín, Santiago de Chile, Boston y la zona de Times Square en Nueva York, tomaron medidas para peatonalizar sus cascos históricos.  

De hecho, el Central Park, uno de los parques principales de la ciudad de Nueva York, prohibió esta semana la entrada de vehículos privados a sus facilidades tras casi medio siglo de lucha ciudadana.

Andrés Rivera, presidente y fundador de la PRBHDS, afirma que “históricamente se ha comprobado que las calles cuando se peatonalizan es cuando más comercio hay”.

Por lo tanto, el también arquitecto de profesión aseguró que peatonalizar el Viejo San Juan tendrá un efecto positivo sobre la economía dela capital.

Asimismo, dijo que más allá de peatonalizar esa zona, la administración municipal tiene que reparar las calles que están deterioradas porque representan un peligro para los puertorriqueños y visitantes.

“El gobierno tiene la obligación de reparar esas calles, no solamente por las razones estructurales, sino por la gente y los turistas que vienen y sus víctimas de las deformaciones de las calles”, estableció.

Por su parte, Zilva Vélez, propietaria del restaurante Trois Cent Onze en la calle Fortaleza, no se opone a la peatonalización de las calles de Viejo San Juan “si lo hacen bien”.

“Yo creo que, si van a bloquear el acceso, más vale que se creen más estacionamientos públicos en las cercanías del área para que la gente pueda venir aquí. Quizás con una compañía privada, o el mismo municipio, haciendo un tipo de servicio que traiga de las tres plazas principales y que sea algo continuo, que dure hasta la noche”, estableció.

Vélez dijo que el estacionamiento ubicado en el Departamento de Hacienda, que según ella no se usa en las noches, puede ser una alternativa para los residentes de la zona.

“Llevo 18 años aquí, he visto un montón de comercios abrir y cerrar, la economía en el Viejo San Juan está inestable”, dijo preocupada.

Por su parte, el propietario de la Farmacia Luma, en la calle San Francisco, y portavoz de la Asociación de Comerciantes del área, Juan Fernández, apostó más a la creación de parquímetros en los estacionamientos en el área de Viejo San Juan, ya que según él, no se mataría el comercio.

Sin embargo, dijo que si se va a peatonalizar “no todo puede estar cerrado”.

“Quizás aquí es peatonal, pero allá es vertebrada con estacionamientos de cercanía y bolsillos de emergencia, pero hay algo abierto para quien tiene que llevar cosas a su casa o negocios”, explicó.

Entretanto, la portavoz de la Asociación de Vecinos de Viejo San Juan, Janice Petrovich, tampoco se opuso a la peatonalización del casco histórico capitalino y aseguró que su organización presentó hace unos siete años un plan en esa dirección, pero que el ayuntamiento no le dio paso.

Hace más de seis años tuvimos un foro en la asociación de vecinos sobre el tránsito por el asunto del patrimonio, la contaminación y el peligro que crea un tapón en viejo san juan por cuestiones de seguridad. Lo que se expuso fue un plan para limitar el transito con unas vías particulares y un plan para peatonalizar las calles.

“Algunos comerciantes lo objetan por entender que eso afecta, pero cualquiera de nosotros que viaja por el mundo ve que el crear un sistema peatonal aumenta el flujo de personas por los comercios”, estableció.

De igual forma, dijo que “la peatonalización no cuesta nada”


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