Frank Torres y Pedro Alejandro, residentes de la égida La Merced, en San Juan, reclaman mayor claridad y certeza en los mensajes relacionados al coronavirus que se le ofrece a la población de mayor edad como ellos. (Vanessa Serra )

Frank Torres y Pedro Alejandro, quienes por ser adultos mayores forman parte de la población más vulnerable al COVID-19, perciben mucha contradicción en los mensajes que reciben sobre la preparación del país ante la detección de casos de ese virus.

Estos dos residentes de la égida La Merced, en Hato Rey, San Juan, definieron su estado respecto a esta nueva cepa del coronavirus como uno de total confusión ante los mensajes “contradictorios” que han recibido del Estado a través de los medios de comunicación.

“En la radio o la televisión viene un médico y dice que aquí en Puerto Rico no hay nada y (al mismo tiempo) en la prensa se dice que estamos propensos a este virus”, mencionó Torres. “No sabemos dónde es que estamos parados, si es aquí o es allá”, agregó.

A juicio de este residente de La Merced, ese mensaje claro y certero debe provenir del secretario de Salud, Rafael Rodríguez.

“Él es la persona que está supuesta a dar esa información y darnos a nosotros los medios para evitar ser contaminados con lo que sea”, dijo Torres a quien le sorprende que en la isla se continúen realizando actividades multitudinarias en lugar de cancelarlas.

“Hoy dicen una cosa y mañana otra y confunden al pueblo completo. Si no están seguros, pues que digan que no están seguros”, comentó, por su parte Alejandro, quien añadió que la única medida preventiva que mantiene es lavarse las manos con frecuencia.

Sin embargo, Luz Celenia Castellano, propietaria de la égida preparó un protocolo en el edificio en el que residen 81 personas. Las directrices incluyen medidas respecto al mantenimiento en áreas comunes y en los apartamentos. Además de coordinación con el centro hospitalario más cercano y la distribución a residentes de información sobre el virus y cómo reaccionar preventivamente y ante una sospecha de contagio.

Castellano dijo que las personas que viven en égidas tienen tres características que los tornan más vulnerables: su edad de más de 65 años, salud comprometida y pobreza. Estimó que alrededor de la isla hay 4,269 personas que residen en égidas, que son lugares de residencia para adultos mayores autónomos.

“Todo eso en conjunto hace mucho más difícil el que ellos puedan enfrentarse a una emergencia como esta”, señaló Castellano. “Entendemos que lo que tenemos que hacer es prevención, prevención y prevención para evitar males mayores”, expresó la propietaria de La Merced.

La procuradora de las personas de edad avanzada, Carmen Delia Sánchez Salgado, opinó que es esencial que se mejore la divulgación de información a la población de mayor edad. De igual manera, insistió en la necesidad de que las pruebas para detectar el virussean económicamente accesibles.

Por su parte, Minerva Gómez, presidenta de la Asociación de Dueños de Centros de Cuidado de Larga Duración, explicó que el protocolo que seguirán sus asociados está bajo una nueva revisión para ajustarlo a cualquier cambio que se necesite ante ladeclaración de pandemia emitida ayer por la Organización Mundial de la Salud.

Gómez dijo que los centros no han suspendido las visitas a los residentes, pero sí han impuesto ciertas regulaciones para evitar contagios.

El doctor en inmunología de la Universidad Central del Caribe Aníbal Valentín, explicó a El Nuevo Día que las personas de mayor edad son más vulnerables porque tienen menos barreras a los patógenos y porque también tienen menor capacidad de resistir a ellos y en especial, cuando es uno nuevo como lo es esta cepa del coronavirus. Señaló que aunque el sistema inmunológico se fortalece a través de la vida de un ser humano, al llegar a una edad mayor esa capacidad retrocede.


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