(Xavier J. Araújo Berríos)

Ante la actividad sísmica que ocurre en Puerto Rico y que se espera se extienda por semanas, son muchas las personas que sienten la necesidad de acudir a una sala de emergencia a buscar asistencia médica.

Sin embargo, por las limitaciones que todavía tienen hospitales del área sur del país, tras las continuas réplicas e interrupciones intermitentes en el servicio de energía eléctrica y agua potable, expertos explican cuando acudir a una sala de emergencia a buscar ayuda y cuando atender situaciones de salud que no representan una amenaza a la vida fuera de un ambiente hospitalario.

“Es difícil para un paciente saber qué es una emergencia y qué no es una emergencia”, reconoció el doctor Pedro Benítez, director médico del Hospital Damas, en Ponce.

Como ejemplo, mencionó que, si la persona siente palpitaciones en el pecho, debe buscar asistencia hospitalaria de inmediato. También, comentó, un fuerte dolor de cabeza que la persona siente por primera vez y no cede es también motivo de auxilio hospitalario, al igual que debilidad de un lado del cuerpo y fatiga, especialmente en personas asmáticas.

“Los otros días vino una persona con un dolor de garganta. Cosas así, cosas sencillas, se pueden manejar fuera del hospital”, reiteró Benítez, quien, no obstante, comentó que las visitas a salas de emergencia han disminuido, a nivel general, en todos los hospitales del país en los días recientes.

De acuerdo con el doctor Mario Paulino, cuando se trata de niños, la situación puede variar, pero hay una serie de factores que se deben tener en cuenta a la hora de evaluar si acudir con un menor aparentemente enfermo al hospital o no.

Lo primero que hay que evaluar, dijo el pediatra, es si se trata de un niño sano o si tiene alguna condición de salud preexistente, como alguna enfermedad del corazón, prematurez o ha tenido alguna operación previa.

“Si es un niño sano, hay que ver si es una emergencia que ponga en riesgo su vida”, dijo Paulino.

En la evaluación del menor, indicó el médico, es importante que se le tome la temperatura. También, dijo, urge saber si el niño o la niña tienen sus vacunas al día. Si es un accidente, como una caída o trauma cranial con herida abierta, así como diarreas y/o vómitos que no ceden, el menor debe ser llevado a la sala de emergencia de inmediato, resaltó, al mencionar también quemaduras y dolores de oído fuertes como razones para buscar asistencia hospitalaria para niños.

“La mayoría de los planes (médicos) tienen teleconsulta (líneas telefónicas donde se brinda orientación a los asegurados). También están los pediatras de cabecera del menor y los médicos primarios a nivel de Reforma. Lo importante es que no abarroten las salas de emergencia (si no es necesario). No podemos ir porque el niño está diferente, porque el bebé bebe seis onzas y hoy bebió cincoo porque lo siento calientito, pero no se le tomó la temperatura con un termómetro”, advirtió Paulino.

Según el galeno, una visita a sala de emergencia puede, además de resultar costosa, de hasta $200, restarle la oportunidad a otra persona que verdaderamente tiene una emergencia de ser atendido con prontitud.

“Hay que tener sentido común y responsabilidad por lo que está pasando en Puerto Rico”, puntualizó Paulino.

La doctora Ángeles Rodríguez coincidió en que es importante que las personas ausculten si su situación médica puede atenderse de manera ambulatoria, en lugar de acudir a un hospital.

“En época de influenza, por ejemplo, no se debe ir al hospital a menos que la persona tenga problemas respiratorios y una fiebre muy alta”, dijo la infectóloga.

Según indicó, dificultad respiratoria, problemas cardiacos y trauma son algunos eventos que sí ameritan auxilio hospitalario.


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